354.128 puestos formales menos en treinta meses: el empleo registrado no encuentra piso y la industria ya encadena veinte meses en rojo
El sistema previsional argentino registró en junio una nueva contracción del trabajo asalariado, con caídas simultáneas en el sector privado, el público y el personal de casas particulares. El monotributo volvió a ser el único segmento en expansión, mientras los indicadores de julio muestran una estabilización que, según la Secretaría de Trabajo, se explica por menos contrataciones y no por menos despidos.
El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) volvió a confirmar en junio la tendencia que arrastra el mercado laboral desde fines de 2023: el empleo asalariado registrado perdió 12.260 trabajadores en el mes, una caída mensual del 0,1% que se traduce en una contracción interanual del 1,5%. De este modo, la cantidad de puestos formales se ubica en niveles que, según los propios registros oficiales, se asemejan a los de fines de 2014, en un proceso que ya acumula treinta meses de deterioro ininterrumpido.
El retroceso de junio afectó a los tres grandes componentes del empleo registrado. El sector privado perdió 6.261 puestos, con una baja mensual del 0,10%; el sector público recortó 5.127 empleos, equivalentes a una caída del 0,15%; y el personal de casas particulares disminuyó en 872 posiciones, un 0,20%. En el otro extremo, el monotributo fue la única categoría que mostró crecimiento, con 4.360 nuevos inscriptos en el mes, un incremento del 0,20%, confirmando un comportamiento que se repite en cada informe mensual.
El balance desde noviembre de 2023 supera los 354.000 puestos
La fotografía de largo plazo resulta más elocuente. Desde noviembre de 2023, el sector privado acumula una pérdida de 246.312 puestos formales, un 3,9% por debajo de aquel registro; el empleo público retrocedió 87.629 posiciones, un 2,5%; y el trabajo en casas particulares se contrajo en 20.187 personas, un 4,3%. En contrapartida, el monotributo incorporó 169.026 nuevos inscriptos en ese período, un crecimiento del 8,3%, lo que constituye el único movimiento expansivo en medio de un cuadro recesivo para los puestos de relación de dependencia.
En la comparación interanual con junio de 2025, la magnitud del retroceso también resulta significativa. El empleo asalariado privado se contrajo 1,9%, lo que equivale a 121.000 trabajadores menos; el empleo público retrocedió 0,9%, con 30.500 puestos menos; y el personal doméstico creció 0,8%, sumando apenas 3.500 trabajadores en un sector que viene de experimentar la caída más pronunciada del período.
Actividad por actividad: veinte meses de industria negativa y un mapa sectorial con marcados contrastes
La desagregación por ramas de actividad muestra un mapa heterogéneo pero inclinado hacia la contracción. La industria manufacturera acumula veinte meses consecutivos de desempeño negativo, y el comercio atraviesa su decimotercer mes en rojo. En junio, los descensos mensuales más pronunciados se concentraron en servicios comunitarios, sociales y personales (-0,5%), intermediación financiera (-0,4%) y hoteles y restaurantes (-0,3%). En el otro extremo, pesca, minería y actividades inmobiliarias registraron leves avances que no alcanzan para revertir la tendencia general.
“El sector privado encadena trece meses consecutivos de retracción y los niveles actuales equivalen a los de fines de 2014. La destrucción de puestos no se detiene, y el monotributo no compensa la pérdida de empleo de calidad.”Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma
Julio muestra un freno que no es reactivación
Los indicadores adelantados de julio sugieren una relativa estabilización del empleo en los principales aglomerados urbanos. Sin embargo, la Secretaría de Trabajo aclaró que ese freno no obedece a una reducción de las desvinculaciones, sino a una marcada caída en las nuevas contrataciones que realizan las empresas. En otras palabras, no se destruye menos empleo porque mejore la dinámica productiva, sino porque las firmas directamente dejaron de tomar personal nuevo, lo que proyecta un panorama complejo para los próximos meses, en especial para los sectores que suelen funcionar como puerta de entrada al mercado formal.
Desde esta columna se reitera la pregunta que el material no responde y que la realidad termina formulando: ¿cuánta inversión productiva y de qué origen se necesitará para revertir treinta meses consecutivos de caída del empleo registrado? Porque mientras la respuesta siga pendiente, los 354.128 puestos perdidos seguirán pesando en la economía de los hogares argentinos.
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