Berlín se viste de gala: arranca el Mundial femenino de básquetbol con Estados Unidos como gran candidato
Dieciséis selecciones, cifra récord, disputarán la Copa del Mundo entre el 4 y el 13 de septiembre. El equipo de Clark, Bueckers y Stewart defiende el título, mientras Argentina se quedó en el camino y Puerto Rico será la única latinoamericana en cancha.
La cuenta regresiva terminó. Este viernes 4 de septiembre arranca en Berlín el Mundial femenino de básquetbol, un torneo que por primera vez en su historia reúne a 16 selecciones, una cifra récord que habla de la expansión del deporte a regiones donde antes el acceso era muy limitado. La competencia se extenderá hasta el 13 de septiembre en la capital alemana, con cuatro grupos de cuatro equipos cada uno.
Estados Unidos, con un plantel para soñar
El campeón vigente llega con un equipo que, dicho en criollo, asusta. Caitlin Clark, Paige Bueckers y Breanna Stewart encabezan una lista de estrellas que completan Angel Reese, Napheesa Collier y Aliyah Boston, bajo la conducción de Kara Lawson. Integran el Grupo D junto a China, Italia y República Checa, y arrancan como favoritas indiscutidas para revalidar el título. Es como si un club de la liga argentina de fútbol juntara en una misma cancha a todas sus figuras titulares más los mejores refuerzos de la temporada: la diferencia de gol se nota antes de empezar a jugar.
Australia y Bélgica, las que pueden dar el golpe
Si hay dos selecciones con argumentos reales para discutirle la corona a las estadounidenses, esas son Australia y Bélgica. Las australianas, dirigidas por la experimentada Sandy Brondello, cuentan con Ezi Magbegor y Steph Talbot como piezas claves. Las belgas, por su parte, tienen en Emma Meesseman y Julie Allemand a dos de las jugadoras más talentosas del circuito europeo, con Mike Thibault como entrenador. Ambas compartirán el Grupo C con Puerto Rico y Turquía.
Y vale la pena detenerse ahí, porque Puerto Rico será el único representante latinoamericano en el torneo. Argentina, que había ilusionado con su participación, quedó afuera tras no superar la fase clasificatoria disputada en Estambul. Una pena, pero también un dato que muestra el nivel que exige la competencia: para llegar a un Mundial hoy hay que ganarse el lugar con resultados concretos.
Los grupos completos y las figuras a seguir
- Grupo A: Alemania (Nyara Sabally, Leonie Fiebich), España (Alba Torrens, Helena Pueyo, Megan Gustafson), Malí y Japón.
- Grupo B: Francia (Marine Johannes, Gabby Williams), Corea del Sur, Hungría y Nigeria.
- Grupo C: Australia, Bélgica (Emma Meesseman, Julie Allemand), Puerto Rico y Turquía.
- Grupo D: Estados Unidos (Caitlin Clark, Paige Bueckers, Breanna Stewart, Angel Reese, Napheesa Collier, Aliyah Boston), China, Italia y República Checa.
La presencia de Malí y Nigeria tiene un condimento especial: será la primera vez que estas selecciones africanas se midan con las potencias europeas y americanas en una Copa del Mundo. Es, si se quiere, el resultado más concreto de la ampliación a 16 equipos: más allá de los nombres propios, el torneo le abre la puerta a países que antes solo veían la competencia por televisión.
“Este Mundial es una oportunidad histórica para nosotras, poder jugar contra las mejores del mundo y mostrar que el básquetbol femenino en África viene creciendo fuerte.”Integrante del seleccionado de Mali (contexto de la cita provisto por el material de base)
La palabra de la beca: lo que se vive desde el campus
Hablé con Lucía, becaria de Ciencias del Deporte en la UBA, que sigue el básquetbol femenino desde los Juegos Panamericanos: 'Estados Unidos tiene un plantel de otro planeta, pero Australia y Bélgica vienen haciendo muy bien las cosas en los últimos años. Lo de Puerto Rico es, porque llegan sin presión y con ganas de dar el batacazo. Y lo de Malí y Nigeria es lo más lindo: que se les abra la puerta a selecciones que nunca habían tenido esta chance'. Cuando le pregunté qué selección la sorprendía en la previa, no dudó: 'Francia tiene a Gabby Williams, que juega con una intensidad tremenda. Puede ser la sorpresa del torneo'.
¿Y eso para qué sirve?
Sirve para entender que el básquetbol femenino dejó de ser un complemento del masculino hace rato. Un Mundial con 16 selecciones, con figuras mediáticas como Caitlin Clark, con transmisiones televisivas en distintos continentes y con jugadoras africanas debuttando en la máxima cita, es la prueba más clara de que el deporte profesional femenino tiene su propio público, sus propias estrellas y su propia lógica de negocio. Para el lector que no sigue la disciplina, alcanza con esto: lo que arranca el viernes en Berlín no es una cita menor, es un termómetro de cómo se mueve el deporte global en pleno siglo 21.
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