Boca pasó la primera prueba en China y ahora va por el duelo clave frente al combinado de la NBA G League
El conjunto de Casalánguida venció a Beijing Royal Fighters por 88 a 78, con el goleo interno de Cáffaro y Lema como diferencial, y definirá su clasificación a semifinales en el partido del jueves
Pasillo de hotel en alguna ciudad china, maletas cruzando el lobby a las apuradas y un grupo de jugadores con la camiseta xeneize todavía puesta: la delegación de Boca Juniors ya piensa en el cruce que le puede abrir la puerta hacia las semifinales de la Copa Intercontinental de la FIBA, después de imponerse este domingo por 88 a 78 al anfitrión Beijing Royal Fighters.
El equipo que dirige Nicolás Casalánguida arrancó arriba en el marcador desde el primer cuarto, cuando cerró ese tramo 24 a 22, y construyó la diferencia antes del descanso, con un parcial global de 51 a 35. Ese margen inicial fue la base sobre la que se sostuvo el resto del partido, porque en la segunda mitad el conjunto chino intentó reaccionar, recortó distancias y acercó el marcador, aunque nunca llegó a pasar al frente en el electrónico.
El juego cerca del aro, la clave de la noche
La plata del partido se concentró en la pintura. Francisco Cáffaro terminó con 17 puntos y 10 rebotes, mientras que Leonardo Lema aportó otros 17 tantos, todos ellos anotados dentro de la llave. Esos números dejan una señal clara: la producción ofensiva de Boca pasó por el trabajo interno y por el dominio de los rebotes, no por el tiro perimetral.
- Cáffaro: 17 puntos y 10 rebotes, pieza clave en el juego cerca del aro.
- Lema: 17 puntos, todos desde la zona restringida.
- Vildoza: 10 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias, más la marca sobre Grant Riller, autor de 24 tantos para Beijing.
- Tiro exterior: 3 triples sobre 24 intentos (12,5% de efectividad).
- Ventaja al entretiempo: 51 a 35, la diferencia que sostuvo el resultado.
El base José Vildoza volvió a ser el jugador orquesta del equipo, con 10 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias, y se hizo cargo de la defensa sobre el estadounidense Grant Riller, máximo anotador de Beijing con 24 unidades. El rendimiento del base confirma la dependencia del juego de Boca en su conductor cuando enfrenta rivales con jerarquía individual.
El estadística pendiente queda del lado del tiro de tres: apenas tres conversiones en 24 intentos, un 12,5 por ciento de efectividad, una cifra baja que explica por qué la diferencia nunca terminó de estirarse pese al dominio interior. Si Boca repite esa producción de triples frente al combinado de la NBA G League, el margen de error será mucho menor.
La victoria dejó al conjunto argentino en una posición favorable en el grupo. Los dos primeros de cada zona avanzarán a las semifinales, programadas para el 26 de septiembre, mientras que la final y el partido por el tercer puesto se jugarán el 27. Boca cerrará la fase inicial el jueves, a las 8.30 hora argentina, frente al seleccionado estadounidense de la NBA G League, subcampeón de las dos ediciones anteriores del torneo. Si gana, se asegurará el pase. Si pierde, dependerá del resultado del cruce entre los propios estadounidenses y Beijing Royal Fighters.
La próxima pulseada será contra un rival con mayor profundidad de banco y mayor variantes externas, justo la falencia que Boca mostró esta noche. Casalánguida deberá ajustar el perímetro si pretende sellar la clasificación sin sobresaltos.
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