Caminar, levantar peso y revisarse: la receta de López Rosetti para cuidar el cerebro y el corazón después de los 40
El clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti propone una rutina semanal con caminatas, ejercicios de fuerza y controles médicos para preservar la autonomía con el paso de los años. Claves para empezar de a poco y sin riesgos.
A Margarita le costó animarse sola. Tenía 52 años, dos hijos grandes y un trabajo que la mantenía sentada ocho horas frente a la pantalla. Una mañana, mientras acompañaba a su vecina Marta a una caminata por el parque, entendió que ella también necesitaba moverse. Hoy, cuatro años después, Margarita sale cinco veces por semana y ya no se imagina la rutina sin esas treinta minutos al aire libre. Una historia como la de ella es, justamente, el punto de partida que suele proponer el médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti a sus pacientes que quieren empezar a cuidarse después de los 40.
La propuesta del especialista, que recorre con frecuencia los medios argentinos, apunta a un objetivo concreto: preservar la autonomía a lo largo de los años. Para eso, según publicó el Ministerio de Salud de la Nación en distintas campañas de prevención cardiovascular, la actividad física regular combinada con controles periódicos es una de las herramientas con mayor evidencia disponible.
Una caminata que se pueda sostener
López Rosetti recomienda sumar 150 minutos de caminata rápida por semana, distribuidos en media hora durante cinco días. Como referencia para el ritmo, el especialista explica que la caminata tiene que permitir conversar sin quedarse sin aire. También desaconseja concentrar todo el esfuerzo en una sola jornada: la constancia, asegura, es más importante que la intensidad puntual.
Fuerza en casa, dos o tres veces por semana
El trabajo muscular complementa las caminatas y, según el médico, puede realizarse sin gimnasio. Algunas opciones que mencionó para hacer en el hogar:
- Levantarse de una silla y volver a sentarse, varias veces seguidas
- Flexiones contra una pared, que reducen el impacto sobre las muñecas
- Bandas elásticas y cargas livianas, ajustables a cada capacidad
En personas mayores, el especialista vincula este tipo de entrenamiento con el mantenimiento del tono muscular, el equilibrio y, sobre todo, la posibilidad de seguir resolviendo las tareas cotidianas sin ayuda.
Cuándo parar y consultar
La progresión debe ser gradual. López Rosetti indicó que, ante mareos, dolor de pecho, palpitaciones o falta de aire inusual, corresponde detener la actividad y consultar al médico. También señaló que la dificultad para respirar durante las tareas habituales requiere evaluación profesional. En personas con factores de riesgo previos, la consulta previa al inicio de cualquier rutina es siempre el primer paso.
Cerebro y corazón: una misma causa
El cuidado, según el médico, no se agota en el movimiento. López Rosetti destacó la necesidad de controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol y otros lípidos, atender la obesidad y evitar el cigarrillo. Lo explica con una idea sencilla: tanto el cerebro como el corazón necesitan el oxígeno y los nutrientes que llegan por la sangre, por lo que proteger las arterias es central para ambos órganos.
Dormir, comer bien y no aislarse
El especialista completó su propuesta con tres ejes que muchas veces quedan en segundo plano. Recomendó dormir bien, seguir una alimentación de tipo mediterráneo con verduras, frutas y legumbres, reducir el consumo excesivo de alcohol y consultar ante cuadros depresivos. Además, insistió en prestar atención a la pérdida auditiva por su impacto sobre la comunicación y el contacto con otras personas, un punto que considera decisivo para sostener la vida social y, con ella, la salud cognitiva.
Qué se puede hacer desde casa esta semana
Para quienes quieran empezar, la idea más concreta es simple: elegir una actividad que resulte agradable —una caminata con amigos, una clase en el club barrial o un grupo de baile— y arrancar con una exigencia acorde con las posibilidades personales. Después, sumar dos o tres sesiones cortas de ejercicios de fuerza en el living o el comedor. Y, en paralelo, pedir un turno médico para controlar presión, glucemia y colesterol. Lo que Margarita descubrió aquella mañana sigue siendo cierto: el primer paso se da en pijama, cuando se decide salir a caminar.
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