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VIE, 16 OCT 2026
Tecnología

ChatGPT ya no se conforma con escribir: ahora también arma gráficos, tablas y hasta calculadoras a medida

La nueva versión del chatbot decide por sí sola si conviene responder con texto, con un diagrama interactivo o con una herramienta que el propio usuario opera adentro del chat. Apunta a adaptar el formato de la respuesta a cada pregunta, en lugar de tirar siempre el mismo bloque de párrafos.

JR
Josefina RiverosCiencia y universidad · · lectura 4 min
ChatGPT ya no se conforma con escribir: ahora también arma gráficos, tablas y hasta calculadoras a medida

Hasta hace poco, hablar con ChatGPT era, casi siempre, leer un bloque de texto tras otro. Si uno tenía suerte, aparecía alguna lista ordenada, pero la regla no escrita era la misma: párrafo va, párrafo viene. Con la última actualización del sistema, esa dinámica se corre del centro de la escena. El chatbot ahora analiza cada consulta y elige por su cuenta cómo responder: a veces con una sola oración, otras con una tabla comparativa, otras con un diagrama que uno puede mover con el mouse o con el dedo para ver qué pasa.

Un criterio que lo aprende el modelo, no que se programa a mano

La decisión sobre qué formato usar no está atada a una regla fija escrita por el equipo de desarrollo. En otras palabras: nadie tipeó "si el usuario pregunta X, entonces mostrá un gráfico". Lo que se hizo fue entrenar al modelo para que evalúe cada pregunta y decida qué combinación de texto, imagen e interacción resulta más útil. Es como un cocinero al que, en lugar de darle una receta paso a paso, se le enseñó a probar y a entender qué plato va mejor con cada comensal. Parte de ese entrenamiento consistió en medir la claridad, la utilidad y la completitud de las interfaces que el propio sistema iba generando, para que aprendiera también cuándo conviene no agregar nada y quedarse con el texto pelado.

La función ya está disponible para los planes pagos y se viene extendiendo de a poco a las cuentas gratuitas. Y acá quiero hacer un paréntesis para algo que me parece importante: cuando uno prueba estas herramientas y compara la versión de pago con la gratuita, la diferencia suele sentirse más en la paciencia que en la calidad. La gratuita te resuelve lo mismo, solo que a veces hay que esperar más o intentar de nuevo. Esto lo charlé con Tomás, un becario del equipo de datos que está terminando su tesis en ingeniería: "Lo que más me llama la atención es que ya no tengo que pedirle 'armame un cuadro comparativo'. Si la pregunta lo amerita, sale solo. Eso ahorra un paso y, sobre todo, te obliga a pensar mejor la pregunta".

De un asado a un teorema, pasando por una calculadora de ahorros

  • Ante la consulta de cómo organizar un asado de cordero sin saber todavía cuántos comensales confirmarán, el sistema propone un menú y, además, arma una calculadora de cantidades que se ajusta sola a medida que uno carga los invitados confirmados. A esa calculadora le suma una lista de compras y un cronograma hora por hora, desde la preparación del día anterior hasta el momento de servir, con la temperatura interna recomendada para la carne según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos: 62,8 grados, seguidos de al menos tres minutos de reposo.
  • Conceptos que suelen ser un hueso, como el teorema central del límite, la explicación de qué es el producto interno bruto o el clásico problema de Monty Hall, pueden presentarse con diagramas que el usuario manipula para ver cómo cambia el resultado cuando se modifican algunos números.
  • También se le puede pedir al sistema que arme herramientas a medida: una calculadora para proyectar cómo crecen unos ahorros en el tiempo, un divisor de cuentas para una cena entre amigos o incluso un juego sencillo que corre adentro de la misma conversación, sin tener que abrir otra pestaña.

Para que todos esos elementos visuales aparezcan con rapidez tanto en la versión web como en la aplicación del teléfono, se desarrolló una biblioteca de componentes que se transmite de manera progresiva. La idea es que la espera sea corta incluso cuando la respuesta trae gráficos, botones o tablas interactivas, que suelen pesar más que un texto común. En criollo: que la cosa cargue rápido y no se trabe cuando uno quiere probar la herramienta que el propio chat le acaba de fabricar.

¿Y eso para qué sirve?

Sirve para que la respuesta se acerque al tipo de pregunta. No es lo mismo alguien que necesita entender un concepto abstracto, que alguien que quiere comparar dos opciones o alguien que necesita meter números y obtener un cálculo. Antes, el sistema tiraba siempre la misma forma de respuesta; ahora, ajusta el canal. En el día a día, eso significa menos tiempo reformulando pedidos ("che, me lo podés poner en cuadro") y respuestas que ya vienen en el formato justo, algo que venía pidiendo buena parte de los usuarios hace rato y que cambia, aunque parezca un detalle, la manera en que uno conversa con una inteligencia artificial.

JR
Josefina RiverosCiencia y universidad

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