Saltar al contenido
San Juan ByteSan Juan Byte ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.536,80 -0,19%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Cinco glampings en Buenos Aires para dormir entre lagunas, sierras y mar sin resignar confort

Una selección de alojamientos que combinan naturaleza y comodidades de hotel en Villa Rosa, Chascomús, Pardo, Mar de las Pampas y Tornquist. Cuánto cuestan las distancias desde la Ciudad, qué ofrece cada propuesta y para quién sirve cada lugar.

JR
Josefina RiverosCiencia y universidad · · lectura 4 min
Cinco glampings en Buenos Aires para dormir entre lagunas, sierras y mar sin resignar confort

Soy de las que todavía cree que acampar es sinónimo de bolsa de dormir, tierra húmeda y ducha fría. Por eso, cuando empecé a armar este recorrido por cinco glampings bonaerenses, lo tomé como una prueba personal: ¿se puede dormir mirando las estrellas y, a la mañana siguiente, desayunar con un café de filtro y sábanas de algodón? La respuesta corta es sí, y la respuesta larga es esta nota.

El glamping, por si alguien todavía no se cruzó con el término, es un cruce entre "glamour" y "camping": una carpa o domo montado con comodidades de hotel. Piénsenlo como una habitación de cuatro estrellas plantada en medio del pasto, con jacuzzi afuera y un baño privado adentro. La provincia de Buenos Aires tiene opciones para todos los perfiles: escapadas románticas, fines de semana en familia o reuniones de amigos que, hasta ahora, solo se imaginaban en una casa alquilada.

Villa Rosa, a 40 kilómetros: la escapada corta

Para quienes buscan un plan de una o dos noches, el predio Rezabal 701, en Villa Rosa, queda a apenas 40 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires por la ruta provincial 25. Tiene seis unidades dobles pensadas para parejas, con jacuzzi privado, frigobar, climatización y desayuno incluido. El lugar suma parrilla en el quincho, pileta habilitada por temporada y un restaurante que, atención, solo sirve cenas. Acepta mascotas y arma paquetes para cumpleaños y aniversarios, algo que siempre preguntan los lectores que me escriben al portal.

Chascomús, sobre la laguna Vitel: agua y aves

Si la idea es meterse en el agua, el segundo destino queda a 135 kilómetros de la Ciudad por las rutas provinciales 2 y 20, a diez kilómetros de Chascomús. El complejo se recuesta sobre la laguna Vitel, ocupa 24 hectáreas y suma 1.200 metros de costa. Los domos admiten hasta cinco huéspedes y vienen con cocina completa, baño privado y aire acondicionado. En el terreno hay proveeduría, parrillas y juegos para chicos. La propuesta incluye kayak, paseos en bote, pesca deportiva y observación de aves, una actividad que, según me contó la becaria de turno cuando armamos este informe, se volvió furor en redes sociales.

Pardo, en Las Flores: yurtas para grupos grandes

Para grupos de amigos o familias extendidas, Pardo ofrece cuatro yurtas que reciben hasta ocho personas cada una. Están levantadas con materiales nobles como tierra, paja, arcilla y madera, una elección que no es decorativa: regula la temperatura adentro, así que de día refresca y de noche abriga. Cada unidad tiene baño propio y desayuno. El terreno, de cuatro hectáreas junto a un canal, se recorre sin guía y suma talleres y cabalgatas. La localidad pertenece al partido de Las Flores y está a 220 kilómetros de Capital por la ruta nacional 3.

Mar de las Pampas: domos a metros del mar

Cuando la prioridad es el Atlántico, la cita es en Colonia Marina, partido de Mar de las Pampas. Son diez domos distribuidos entre playas y bosques, ubicados en Paseo 163 y avenida 3, a 380 kilómetros de la Ciudad. Incluyen una pequeña cocina, desayuno y terraza con reposeras. El complejo tiene restaurante propio y, en verano, servicio de playa. Entre las actividades se ofrecen clases de surf, alquiler de bicicletas y cabalgatas por los alrededores.

Tornquist, al pie de las sierras: la apuesta más lejos

El recorrido cierra en Tornquist, a 560 kilómetros de Buenos Aires, sobre la ruta provincial 72, kilómetro 2,6, y a menos de diez kilómetros de Sierra de la Ventana. La propuesta se emplaza en un entorno serrano que combina bosque, arroyos y vistas panorámicas, con unidades equipadas para estadías cortas o largas. Las cabañas y domos del lugar suelen incluir cocina equipada, calefacción y parrillas, y el complejo ofrece caminatas, ascensos a los cerros cercanos y paseos a caballo como actividades principales.

¿Y eso para qué sirve?

Más allá de la foto para Instagram, el glamping es una manera concreta de entrar en contacto con ambientes naturales sin armar campamento ni cargar la conservadora en el baúl. Es, en criollo, una solución intermedia: la naturaleza hace el trabajo pesado del paisaje y el silencio, y el hospedaje hace el resto. Para los lectores que viven en la Ciudad y disponen de un fin de semana largo, estas cinco opciones son una excusa razonable para soltar el celular, caminar entre pastizales o mirar una laguna sin la pantalla de por medio. Y, si me permiten la confesión, ya estoy eligiendo cuál probar primero.

JR
Josefina RiverosCiencia y universidad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo