Crece la operatoria de menores en el mercado de capitales: cerca de 9.000 cuentas jóvenes y un 31% de incumplimiento en deudas según el segmento etario
Plataformas de inversión reportan unos 9.000 cuentas abiertas para chicos de 13 a 17 años bajo la normativa de la CNV. Eligen cedears y ETFs diversificados, mientras un informe de Equifax advierte sobre el nivel de morosidad en el mismo segmento poblacional y una brecha persistente en educación financiera.
Cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan nociones elementales de presupuesto, ahorro o crédito, de acuerdo con datos difundidos por Junior Achievement Argentina. El dato resulta clave para dimensionar el fenómeno que combina, por un lado, una mayor apertura del mercado de capitales hacia los menores de edad y, por el otro, un cuadro de morosidad que golpea con fuerza al mismo segmento poblacional. En el último relevamiento de Equifax, los nacidos entre 1995 y 2009 exhiben un 68,8% de cumplimiento en el pago de deudas, lo que en términos prácticos equivale a más de tres de cada diez personas con incumplimientos registrados. La comparación con el promedio nacional de cumplimiento crediticio, que se ubica por encima de ese guarismo, muestra una brecha marcada para la franja más joven.
Vamos a los números: el lado b del endeudamiento juvenil
El reporte de Equifax precisa que los incumplimientos en esa franja no responden mayoritariamente a deudas de montos elevados, sino a obligaciones pequeñas que quedan en el camino por olvidos o postergaciones. Aun así, esos saldos impagos impactan de manera directa en el historial crediticio, lo que termina condicionando el acceso a préstamos, tarjetas y planes de financiamiento cuando estos jóvenes lleguen a la edad de mayor demanda de crédito. En otras palabras, no se trata sólo de un problema de caja en el corto plazo, sino de una restricción estructural hacia adelante.
La otra cara: 9.000 cuentas de menores en el mercado de capitales
Desde 2024, la Comisión Nacional de Valores habilitó a los agentes del mercado a abrir subcuentas para menores de entre 13 y 17 años, con la firma obligatoria del representante legal. Cumplidos los 18 años, la titularidad se transfiere de manera automática al joven. La normativa autoriza la operación con bonos, acciones, certificados de depósito argentinos (cedears), fondos cotizados en bolsa (ETFs) y fondos comunes de inversión, un menú amplio que excede al de muchos adultos en el país. Dos operadoras que lanzaron productos específicos para este segmento acumulan en conjunto cerca de 9.000 cuentas abiertas. En una de las plataformas, el 67% de las cuentas figura como activa al momento del relevamiento; en la restante, uno de cada dos titulares menores concretó operaciones durante el último trimestre. La edad promedio de los inversores activos se ubica en torno a los 16 años.
- Los cedears aparecen como el instrumento más demandado, ya que permiten acceder desde el mercado local a acciones de empresas extranjeras sin necesidad de abrir una cuenta en el exterior.
- El favorito dentro de esa categoría es el ETF que replica el índice S&P 500, al que los operadores identifican con la sigla SPY.
- En el segmento de tecnológicas, las preferencias se concentran en Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre.
- Entre las acciones argentinas, YPF lidera el ranking, seguida por Pampa Energía y BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos).
Qué dice el mercado sobre el perfil del inversor menor de edad
“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo.”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones
Educación financiera como objetivo de mediano plazo
Desde Balanz Academy, Paula Spitaleri subraya que el propósito de estas cuentas para menores es que los jóvenes lleguen a la edad del crédito con herramientas concretas para decidir sobre su dinero. La lectura se completa con el contraste de los datos de Equifax: cuando el 31% del segmento no cumple con sus obligaciones, la operatoria en el mercado de capitales aparece como una ventana formativa antes que especulativa. El cuadro muestra una paradoja nítida: en el mismo rango etario conviven una mora alta en instrumentos de deuda y, en paralelo, una cultura de ahorro e inversión de largo plazo que se canaliza a través de cedears y ETFs, con preferencia marcada por la diversificación sobre la apuesta concentrada.
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