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MAR, 20 OCT 2026
Vida

Cuando el termómetro preocupa y la mesa se convierte en campo de batalla: las dudas que más llegan al consultorio pediátrico

En el Día Nacional de la Pediatría, las familias renuevan preguntas de siempre y suman nuevas: fiebre, selectividad alimentaria, golpes en la cabeza, tos, pantallas y bullying. Una recorrida por las respuestas que los especialistas repiten año tras año.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 5 min
Cuando el termómetro preocupa y la mesa se convierte en campo de batalla: las dudas que más llegan al consultorio pediátrico

Lo cuenta la pediatra a la que llamé mientras tomaba un café a las apuradas, antes de que se le acumularan los turnos de la mañana: a Sofía, madre de Bautista, de tres años, se le escapó un suspiro de alivio cuando le dijeron que la fiebre del fin de semana no pasaba de un cuadro viral común. Lo mismo sintió Mariano cuando llevó a su hija Renata, de cinco, después de una caída en bicicleta: el golpe había sido aparatoso pero los ojos de la nena seguían atentos y el juego no se había detenido. Esas escenas, multiplicadas por miles, son las que vuelven cada 20 de octubre al centro de la escena: ese día se celebra el Día Nacional de la Pediatría, instituido en 1973 durante un Congreso Mundial realizado en Argentina, en conmemoración de la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), ocurrida en 1911, cuando todavía no existían la American Academy of Pediatrics (1930) ni la Société Française de Pédiatrie (1929). Y la fecha sirve como pretexto para repasar las preguntas que más hacen las familias en el consultorio, esas que se repiten con la persistencia de las canciones de cuna.

Fiebre: el número no es lo central, el estado general sí

Cada primavera, el termómetro vuelve a ser protagonista de las conversaciones en las mesas familiares. La SAP, en línea con los manuales de pediatría que se enseñan en las universidades del país, insiste en que la fiebre no es enemiga en sí misma sino una señal de alerta, y que lo importante es observar cómo está el niño en general y buscar la causa del cuadro. Un bebé muy pequeño, o un chico que aparece decaído, con dificultad para respirar, llorando de manera inconsolable o con manchas en la piel, debe ser atendido con mayor rapidez, sin esperar a que la aguja del termómetro baje. Esa mirada integral es la que muchos pediatras describen como el cambio más importante que se produjo en las últimas décadas: dejar de perseguir el número y empezar a mirar a la persona.

Golpes en la cabeza, tos y vómitos: señales que no se pueden dejar pasar

Los golpes en la cabeza encabezan el ranking de consultas que llegan con el corazón en la boca, sobre todo después de un fin de semana largo. Pérdida de conocimiento aunque sea breve, vómitos reiterados, dolor intenso, cambios raros en la conducta o una somnolencia que no es la habitual son motivos para concurrir a la guardia sin demoras, señalan los protocolos que la SAP comparte con sus filiales en todo el país. La tos y los vómitos, en tanto, suelen traer consigo un riesgo extra que los pediatras remarcan cada año: la automedicación, sobre todo cuando se combinan jarabes o pastillas con principios activos similares, puede sumar efectos adversos en lugar de aliviar. Esa advertencia se repite en los consultorios y también en las guardias, porque las intoxicaciones por medicamentos siguen siendo una causa prevenible de internación pediátrica.

"No come nada": cuando el plato se transforma en campo de batalla

La frase atraviesa generaciones y se repite en los grupos de WhatsApp de padres, en las sobremesas familiares y en los consultorios de todo el país. El apetito de los chicos puede variar según la edad, la velocidad de crecimiento y el estado anímico o físico del momento, y la tarea del pediatra es ayudar a distinguir una selectividad alimentaria transitoria de una situación que requiere un plan concreto, que puede incluir desde cambios en la rutina hasta la intervención de otros profesionales. Por eso recomiendan no transformar la comida en una pelea diaria: la consulta a tiempo, explican, evita que la preocupación se cronifique y se convierta en un problema de pareja o de convivencia.

Pantallas, sueño y bullying: las preguntas que se sumaron a la lista

En los últimos años, la lista de motivos de consulta se amplió con temas que hasta no hace mucho no pisaban el consultorio pediátrico: el uso de pantallas, la calidad del sueño, el lugar del juego y las rutinas del hogar. La SAP también viene alertando sobre el bullying y el ciberbullying, que puede continuar fuera de la escuela a través de chats, redes sociales y videojuegos, y que suele manifestarse con cansancio, dolor abdominal, alteraciones del sueño o cambios de ánimo que las familias no siempre asocian con el acoso. La entidad distingue el acoso sostenido de un conflicto aislado por tres características centrales que cualquier padre o docente puede tener presentes:

Detrás de cada pregunta que llega al consultorio hay un padre, una madre o un cuidador que necesita ser escuchado con tiempo y sin apuro, y detrás de cada respuesta hay años de formación y de escucha acumulada. Por eso, para terminar, vale la pena recordar lo que se puede hacer desde casa: anotar las dudas antes de la consulta para no olvidarlas, llevar los registros de vacunas y de peso, observar y describir los síntomas con palabras concretas en lugar de interpretaciones, y consultar sin demora ante las señales de alarma que enumera la SAP. La crianza no se aprende en un manual, pero una buena conversación con el o la pediatra puede ahorrar noches en vela y, sobre todo, acompañar a los chicos en cada etapa con la tranquilidad que da sentirse acompañado. Lo dijo, sin querer, Sofía al despedirse: "Vine asustada y me voy tranquila, y eso vale oro".

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Marina MoralesEducación y tecnología

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