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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Cuando la gripe se complica: las señales que obligan a consultar sin demora

Un infectólogo de la Clínica Cleveland advierte que la mejoría seguida de un empeoramiento brusco puede anunciar una neumonía, una sepsis o un evento cardíaco. Quiénes están más expuestos y por qué la consulta a tiempo cambia el pronóstico.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 3 min
Cuando la gripe se complica: las señales que obligan a consultar sin demora

Lo viví de chico, en la casa de mi abuela, con un vecino al que llamaban Carlos: arrancó con fiebre y un cuadro gripal que parecía de rutina y, a los pocos días, terminó internado con una neumonía que nadie vio venir. Cada invierno, cuando los consultorios se llenan de pacientes con mocos y décimas de fiebre, esa imagen vuelve a mi cabeza como un recordatorio de que la gripe no siempre es la enfermedad pasajera que muchos imaginan.

El Ministerio de Salud de la Nación insiste cada temporada con la campaña de vacunación antigripal y con la recomendación de consultar ante determinados signos, en línea con lo que explicó a la prensa especializada el infectólogo Dhatri Kotekal, de la Clínica Cleveland: la gripe puede derivar en neumonía, sepsis, insuficiencia respiratoria y hasta en eventos cardiovasculares, sobre todo en personas con enfermedades previas, pero también en pacientes previamente sanos.

La trampa de sentirse mejor y empeorar de golpe

Para Kotekal, uno de los motivos más claros para buscar atención médica inmediata es la mejoría inicial seguida de un deterioro brusco. Esa curva descendente que se corta en seco suele indicar que, sobre la infección viral original, se montó una infección secundaria, en general una neumonía bacteriana, aprovechando que las defensas del organismo todavía están debilitadas.

Las señales de alarma que hay que conocer

  • Falta de aire o sensación de ahogo en reposo.
  • Dolor o presión persistente en el pecho.
  • Labios o uñas con tono azulado, que indican baja oxigenación.
  • Confusión repentina, desmayo o dificultad para despertar.
  • Vómitos intensos o deshidratación severa, sobre todo en niños y adultos mayores.
  • En los más chicos, respiración acelerada, quejido al respirar o llanto que no se calma.
  • Fiebre alta que regresa después de unos días sin síntomas.

Quiénes están más expuestos

El especialista fue claro al remarcar que los niños menores de cinco años, los adultos mayores de 65, las personas embarazadas y quienes conviven con enfermedades crónicas, como diabetes, obesidad, problemas cardíacos, renales o pulmonares, encabezan la lista de riesgo. En esos pacientes, el deterioro puede instalarse en apenas 24 o 48 horas, un margen estrecho en el que la consulta a tiempo puede cambiar el pronóstico. Estar sano antes de contagiarse reduce las chances de complicaciones, pero no las elimina: la gripe sigue siendo capaz de sorprender a organismos sin antecedentes.

Qué se puede hacer desde casa

La herramienta más eficaz sigue siendo la vacuna anual, recomendada por las autoridades sanitarias argentinas y por sociedades científicas de todo el mundo, porque protege tanto frente a influenza A como B. Mientras dure el cuadro, conviene controlar la fiebre, mantenerse bien hidratado, descansar y vigilar la evolución: si aparecen las señales de alarma que enumera Kotekal, no hay que esperar a ver si pasan solas. Y aquí va un consejo que suelo repetir en casa cada invierno, casi como un mantra: anotar en un papel los síntomas, la fecha en que empezaron y cómo cambian día a día, porque cuando uno tiene fiebre no siempre recuerda los detalles, y esa pequeña libreta suele ser la que le permite al médico entender, en pocos minutos, si la gripe se quedó en un resfrío largo o está empezando a complicarse.

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Marina MoralesEducación y tecnología

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