Doce ficciones en catálogo: el suspenso breve y la comedia costumbrista marcan la pulseada por la atención del streaming
Una selección de series dispares convive en las plataformas con propuestas que van del plano secuencia apocalíptico de El colapso a la épica mediterránea de Los Durrell. Hay investigaciones nórdicas, conspiraciones británicas, duelos universitarios y oficios rurales, en un menú que vuelve a poner a la duración como primera variable de decisión.
En el pasillo de las recomendaciones, la oferta vuelve a abrirse como un menú largo. Doce ficciones se reparten entre el suspenso y la comedia sin pedirle permiso al algoritmo, y obligan al espectador a definir por dónde entrar. La duración, otra vez, funciona como puerta de entrada: ocho episodios de unos veinte minutos en El colapso se contraponen a las cuatro temporadas de Los Durrell, y la diferencia no es decorativa, porque cambia de raíz el compromiso de tiempo y la forma de narrar.
El colapso, la serie más corta del lote, propone relatos independientes sobre personajes que intentan sobrevivir al derrumbe de la sociedad. Cada capítulo está rodado en plano secuencia, un recurso que vuelve al espectador copartícipe del vértigo y que, además, explica el corte breve: la forma está al servicio del relato del apocalipsis. En el otro extremo, Los Durrell reconstruye la mudanza de una familia inglesa a Corfú a partir de la obra autobiográfica de Gerald Durrell, con cuatro temporadas para desplegar la comedia costumbrista y la fauna mediterránea.
Tres caminos para el suspenso
- La ruta del dinero, producción danesa, abre la pesquisa con el hallazgo de un trabajador muerto en un parque eólico y sigue el hilo de las prácticas empresariales detrás del hallazgo.
- Glue, del creador Jack Thorne, lleva el misterio a un pueblo rural inglés: un cadáver debajo de un tractor expone los secretos de un grupo de adolescentes.
- Utopia, escrita por Dennis Kelly, corre la intriga hacia la conspiración: unos aficionados detectan que el manuscrito de una novela gráfica parece anticipar catástrofes y una organización sale a perseguirlos.
El recorrido por los vínculos y las pérdidas ocupa otro tramo del catálogo. En The Virtues, Stephen Graham interpreta a Joseph, que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma infantil y reencontrarse con su hermana. En Big Boys, el duelo se muda a la vida universitaria: Jack llega después de un año en la casa familiar tras la muerte de su padre y conoce a Danny, su compañero de habitación; la ficción suma tres temporadas y se sostiene sobre el humor como mecanismo de procesamiento del duelo.
La comedia de amistades adultas aparece en Leonard y Hungry Paul, con Alex Lawther y Laurie Kynaston como protagonistas, donde una muerte, una boda y un romance alteran las rutinas de los personajes. Todas las criaturas grandes y pequeñas, con seis temporadas en pantalla, corre el eje hacia el trabajo del joven veterinario James Herriot en Yorkshire y confirma que el oficio bien narrado sigue siendo un imán para el público adulto.
Cierran la selección tres ficciones que no esquivan el costumbrismo. Queer As Folk, de Russell T. Davies, retrata a tres hombres gays en Manchester; Nolly, también de Davies, pone a Helena Bonham Carter en la piel de la estrella televisiva Noele Gordon; y Such Brave Girls se centra en las hermanas Josie y Billy y en su madre, en una comedia familiar que no le huye al filoso. La pregunta, al final, sigue siendo del espectador: qué tipo de historia se quiere llevar a la pantalla chica esta noche.
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