El documental que reabre la pelea entre Chiquito de la Calzada y el personaje que lo imitó en la tele española
"El otro Chiquito" reconstruye la carrera del humorista malagueño y el juicio por Lucas Grijander, el personaje de Florentino Fernández acusado de aprovechar sus gestos y su manera de hablar.
Cuenta la calle que a Miguel, un jubilado de la zona oeste del conurbano, todavía se le escapa la risa cuando alguien imita al Chiquito en la mesa familiar. Esa risa, repetida durante años en miles de hogares españoles y también en pantallas argentinas, es el punto de partida de "El otro Chiquito", el documental que pone bajo la lupa la trayectoria del comediante malagueño y la disputa judicial que mantuvo con un personaje que parecía calcado de su humor.
Según consta en los créditos del largometraje, la idea original es de Diego San José y la propuesta gira en torno a la figura de Chiquito de la Calzada y al conflicto por Lucas Grijander, el personaje interpretado por Florentino Fernández en el programa "Esta noche cruzamos el Mississippi". El material combina entrevistas, recreaciones y un repaso por el ascenso del humorista, sus gestos y su manera de hablar, terreno donde se habrían inspirado los creadores del personaje para construir a Grijander.
De imitador a denunciante
Florentino Fernández y Pepe Navarro participan del documental con sus testimonios, en lo que se convierte en una de las aristas más jugosas del filme: la palabra de quienes estaban del otro lado del mostrador cuando Lucas Grijander salía al aire. El personaje no se quedó en la pantalla, porque se vendieron productos con su imagen y hasta se armó una gira por España junto al grupo "Lucas y sus janders", lo que terminó de alimentar la discusión sobre hasta dónde llega la imitación humorística y dónde empieza el uso comercial de rasgos reconocibles.
- Manuel Jabois, periodista, aporta su lectura sobre el fenómeno de la imitación en la cultura popular.
- Ramón García y Juan Y Medio suman recuerdos del ámbito televisivo de la época.
- Celia Villalobos y Mario Conde integran el cuadro de testigos que repasan el caso desde otros ángulos.
- Florentino Fernández y Pepe Navarro cuentan su propia versión del conflicto que terminó en los tribunales.
Antes de meterse de lleno con el juicio, la narración hace un alto y se ocupa de Chiquito como artista: su evolución, su vocabulario particular, sus movimientos y esa forma tan suya de contar chistes. Recién después de presentar al humorista y al personaje derivado de él, el documental entra en el tramo del enfrentamiento judicial, de modo que la denuncia queda enmarcada en una historia más grande sobre la presencia del cómico en la cultura popular española.
Qué se puede charlar en casa
Para quienes quieran ver la película con los más chicos, sugiero empezar por el primer tramo, el dedicado al ascenso de Chiquito, porque funciona casi como una clase de televisión: se entiende de dónde sale su humor, por qué rompía la estructura del chiste tradicional y por qué su figura se volvió tan querible. Después, cuando aparecen los testimonios sobre el juicio, conviene pausar y conversar en familia sobre una pregunta sencilla: qué diferencia hay entre reírse con alguien y reírse de alguien. Esa charla, en el living de casa, vale más que cualquier veredicto.
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San Juan Byte