El peso del crédito sobre las familias: la mora ya alcanza a uno de cada cuatro deudores y suma 22 meses seguidos en alza
El stock de deuda de las personas físicas trepó a 101,9 billones de pesos en agosto, con un saldo promedio de 4,9 millones por individuo. El crecimiento interanual real fue de 3,9%, mientras la irregularidad en los pagos tocó un nuevo máximo desde 2023, con diferencias marcadas entre provincias y entre entidades financieras.
El crédito otorgado a personas físicas totalizó 101,9 billones de pesos en agosto, de acuerdo con el relevamiento mensual que elaboran en forma conjunta la consultora EcoGo y la Universidad Austral. El stock mostró una suba real de 0,8% respecto de julio y de 3,9% en la comparación con agosto del año pasado, en un contexto en el que, sin embargo, todavía se ubica por debajo del pico de 102,4 billones registrado en diciembre de 2025 a precios constantes.
La deuda promedio por persona alcanzó los 4,9 millones de pesos en el plano nacional, aunque la fotografía cambia de manera significativa cuando se desciende al plano provincial. Tierra del Fuego lidera el ranking con 8,6 millones de peso por deudor, escoltada por la Ciudad de Buenos Aires, con 7,2 millones, y por Neuquén y Santa Cruz, que rondan los 6,9 millones cada una. En el extremo opuesto aparecen Formosa, con 2,9 millones, Santiago del Estero, con 3 millones, y Misiones y San Juan, con 3,3 millones en cada caso.
La mora se sostiene en máximos y la irregularidad llega al 27% de los deudores
Vamos a los números. La mora por monto se ubicó en 18,4% del crédito total informado, lo que significó un avance de 0,3 puntos respecto de julio y de 9,8 puntos en los últimos doce meses. Se trata del vigésimo segundo mes consecutivo de incremento, una racha que muestra un deterioro sostenido de la calidad de la cartera desde el segundo semestre de 2023.
El informe también precisa que el 27% de las personas con deuda registraba al menos un saldo en situación irregular en agosto, proporción que avanzó 0,3 puntos en el mes y 8 puntos en el año. La consultora distingue entre la mora total y la mora operativa, que excluye los créditos ya clasificados como irrecuperables: esa segunda medición se ubicó en 10,6% de la cartera y mostró una leve mejora de 0,4 puntos respecto de julio, en tanto los préstamos irrecuperables representaron 7,8% del crédito total.
La Pampa, con la mora más baja; La Rioja, con la más alta
- La Rioja: 26,2% de la cartera en mora, el registro más elevado del país.
- Santa Cruz y San Luis: 24,2% cada una, en el segundo escalón de irregularidad.
- Catamarca: 23,4%, en el tercer puesto.
- San Juan: 22,6%, también por encima del promedio nacional.
- La Pampa: 9,6%, la mora más baja del país.
- Ciudad de Buenos Aires: 12,5%, apenas por encima del piso pampeano.
- Entre Ríos: 14,5%, en el tercer mejor registro.
- Córdoba: 15,1%, completando el grupo de jurisdicciones con mora inferior a la media.
Fintech contra bancos: una brecha de casi 16 puntos en la mora
El tipo de entidad acreedora también introduce diferencias relevantes en la calidad del crédito. Los proveedores no financieros, donde se incluyen las fintech, exhibieron una mora de 31,7%, frente al 16,1% que registró el sistema financiero tradicional compuesto por bancos y financieras. Las fintech concentraron 14,8% del crédito total, equivalente a unos 15 billones de pesos, en tanto el sistema tradicional reunió el 85,2% restante, unos 86,8 billones. La comparación interanual muestra que el crédito en entidades tradicionales creció por debajo del promedio, mientras que las plataformas digitales mantienen un ritmo de expansión más acelerado, lo que les permite ganar participación relativa dentro de la cartera de personas físicas.
En síntesis, el informe describe una fotografía en la que el crédito a las familias sigue expandiéndose en términos reales, pero a costa de un deterioro persistente de la calidad de la cartera, con la mora total acumulando veintidós meses de suba consecutiva y una marcada dispersión territorial. Esa combinación de mayor volumen y mayor irregularidad configura un escenario que, según el propio relevamiento, se ubica en los niveles más altos de incumplimiento desde 2023 y que invita a observar con atención la evolución de los próximos meses, tanto en el sistema financiero tradicional como en el segmento de proveedores no financieros.
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