El recital de Messi y Suárez en Washington: cuatro goles, una racha cortada y la cuenta goleadora que no se detiene
Inter Miami vapuleó 4-0 a DC United en el Nu Stadium con dobletes del capitán argentino y del uruguayo, recuperó la sonrisa tras cinco partidos sin ganar y se aferra al segundo puesto de la Conferencia Este. La pregunta queda flotando: ¿hasta dónde puede estirar la cifra el Diez antes de que termine la temporada?
Tengo que confesar algo: cuando un equipo viene de cinco partidos sin ganar y visita a un rival que suele complicarle, uno se prepara para una noche de dientes apretados. Pero lo que pasó este sábado en el Nu Stadium fue otra cosa. Fue un recital. Inter Miami goleó 4-0 a DC United por la fecha 28 de la Major League Soccer, cortó la mala racha de un plumazo y, de regalo, le regaló al público una actuación para enmarcar de Lionel Messi y Luis Suárez, los dos monstruos que se conocen de memoria y que otra vez bailaron al ritmo del uno-dos clásico.
Dos minutos bastaron para que arrancara la fiesta
El primer gol llegó casi con el pitazo inicial. A los dos minutos, una jugada iniciada por Messi terminó en los pies de Germán Berterame, que asistió a Suárez para que el uruguayo definiera de zurda y venciera al arquero Sean Johnson. Lo que en el fútbol moderno se llama una transición relámpago: robo, pase, pared, gol. Una coreografía que ellos dos ejecutan como si la tuvieran ensayada en el living de casa.
DC United intentó reaccionar a los 15 con un remate de Tai Baribo que se perdió cerca del palo izquierdo de Dayne St. Claire. Fue el único susto serio de la noche. Después, Miami se acomodó, manejó la pelota y empezó a hacer lo que mejor sabe: asfixiar al rival con pases cortos y movilidad permanente.
El segundo antes del descanso y la paliza en el complemento
Antes de que el árbitro mandara a los equipos al vestuario, volvió a aparecer la sociedad letal. Berterame recuperó una pelota que había sido combinación entre Suárez y Messi, y habilitó al nueve para que definiera cómodo. Dos a cero y la sensación de que el partido ya estaba cerrado antes del entretiempo.
En el segundo tiempo, Las Garzas salieron a liquidar. Suárez recibió dentro del área, levantó la pelota por encima de un defensor con una calidad quirúrgica y la dejó servida para Messi, que empujó el 3-0. Minutos después, el capitán tuvo el tercero personal pero el palo se lo devolvió. No importó: a los 60 minutos armó una jugada individual de esas que merecen repetirse en loop, dejó en el camino a tres defensores con un amague que parece sacado de un picadito de potrero y definió con precisión de cirujano para sellar el 4-1 final. Fue su segundo tanto de la noche y el broche de oro.
Los números de Messi: una cuenta que asusta
Con esos dos goles, Messi llegó a 934 conquistas en 1.179 partidos oficiales como profesional. Para dimensionarlo, basta pensar lo siguiente: es como si en cada uno de esos más de mil partidos hubiera convertido prácticamente un gol por encuentro. La cuenta lo deja a 46 tantos de Cristiano Ronaldo, que el viernes llegó a 980 con Al Nassr en 1.339 presentaciones. O sea, el portugués lleva más encuentros pero también más goles; la pulseada sigue viva y, por ahora, CR7 manda en el historial absoluto.
La tabla y lo que significa volver a ganar
El resultado le permitió a Miami sumar de a tres por primera vez en cinco presentaciones y mantenerse como escolta de Nashville SC en la Conferencia Este, con 49 puntos: 13 victorias, 10 empates y cinco derrotas en lo que va de la temporada. La racha negativa quedaba atrás y el segundo puesto, clave de cara a los playoffs, sigue al alcance.
Hablé con un becario que cubre al equipo para un medio deportivo y me lo resumió con una imagen muy clara: 'Verlos a Messi y Suárez juntos es como ver a dos veteranos de un club de barrio que se siguen pasando la pelota como cuando tenían veinte años. Saben dónde está el otro sin mirar'. Tiene razón: hay química que no se entrena, se construye con años de compartir cancha, de mutually entenderse con la mirada.
¿Y eso para qué sirve?
- Sirve para entender por qué Messi, a esta altura de su carrera, sigue siendo una pieza diferencial incluso en una liga nueva para él: sus números se acumulan partido a partido y la cuenta global lo deja peleando el récord histórico con Cristiano.
- Sirve como señal anímica para un Inter Miami que venía golpeado por la seguidilla de cinco partidos sin ganar y necesitaba un golpe de autoridad para llegar con aire a la recta final de la temporada regular.
- Sirve para confirmar que la dupla con Suárez sigue siendo el corazón ofensivo del equipo: cuando ellos dos están enchufados, Las Garzas vuelven a verse como un candidato firme en el Este.
- Sirve, en definitiva, para recordarnos que el fútbol también se mide en historias: la de un diez que no para de sumar goles y la de un Matador que, lejos de Europa, todavía tiene resto para asistir y definir con clase.
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