Saltar al contenido
San Juan ByteSan Juan Byte ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.536,80 -0,19%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Tecnología

Ella corta verduras con cámara en la cabeza y le pagan para que un robot aprenda a hacerlo solo

Divya vive en Karur, India, y convierte su rutina doméstica en material de entrenamiento para sistemas con inteligencia artificial. Cobra por videos que filma con un celular sujeto a la frente: menos de la mitad del material grabado termina siendo aprobado.

BV
Bruno VidelaGadgets y consumo tecnológico · · lectura 3 min
Ella corta verduras con cámara en la cabeza y le pagan para que un robot aprenda a hacerlo solo

Yo, la verdad, sueño con el día en que el robot me planche. Mientras tanto, en India ya hay mujeres que entrenan a esos aparatos con videos hechos en la cocina de su casa, filmados con un teléfono atado a la frente como si fuera una linterna de espeleólogo. Una de ellas es Divya, vecina del distrito de Karur, que encontró en la cámara una nueva fuente de ingresos.

La idea suena a broma pero es un trabajo concreto: registrar tareas domésticas para que los sistemas de inteligencia artificial aprendan cómo agarra una persona un cuchillo, cómo dobla una frazada, cómo limpia una mesada. Esos videos terminan alimentando el entrenamiento de robots que después deberían poder hacer lo mismo en cualquier cocina o living del mundo.

Cuatro horas grabadas, dos horas aprobadas

El negocio no es tan redondo como parece. Divya cuenta que cuando pasa cuatro horas filmando en un día, le aprueban entre dos y dos horas y media de material. El resto vuelve como rechazado. Filmar y cobrar son cosas distintas: la cámara registra todo, pero la empresa cliente elige qué sirve.

  • Filma con un celular sujeto a la cabeza mientras hace tareas habituales.
  • De cada cuatro horas grabadas, solo dos o dos y media quedan aprobadas.
  • Una actividad que le lleva 30 minutos puede insumirle una hora cuando la registra en video.
  • Lo que cobra lo administra ella misma, sin pasar por su esposo.
“Si normalmente me toma 30 minutos cortar verduras, este trabajo me toma una hora cuando tengo que grabarlo en video.”Divya, grabadora de tareas domésticas en Karur, India

Hay otro detalle que la nota aclara y me parece clave: estas filmaciones sirven para robots que no se limitan a repetir una secuencia fija, como un autómata con instrucciones grabadas. Los sistemas entrenados con estas imágenes buscan reconocer patrones y adaptar el movimiento según lo que tengan enfrente. Por eso importa tanto la perspectiva de quien filma: lo que ve la cámara del celular en la cabeza de Divya es exactamente lo que después la máquina intentará replicar en una casa ajena.

La plata, la autonomía y la batería

Antes, Divya dependía de su marido hasta para cargar saldo en el teléfono. Con lo que gana grabando puede pagarse ella misma la recarga y alguna compra chica. Es plata chica, pero es plata propia. Bajo la lupa fría de la nota, suena a microemprendimiento digital; en el bolsillo, suena a alivio. ¿Lo compro? No, es el caso de ella. ¿Lo pienso? Sí, como espejo de algo que cada vez va a ser más común. ¿Ni regalado? Ningún trabajo humano debería estar tan mal pago como para que el patrón sea ése.

Me quedo con un dato que nadie del marketing tecnológico suele ventilar: para enseñarle a un robot a hacer algo humano hacen falta horas y horas de humanos filmándose haciéndolo. Toda esa letra chica del futuro automatizado termina en cocinas como la de Divya, con el celular en la frente y la verdura en la tabla. La batería del equipo, según el material de base, no se menciona; la de ella, probablemente aguanta lo justo entre cargas.

BV
Bruno VidelaGadgets y consumo tecnológico

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo