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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Estornudar no siempre es un problema: cómo distinguir la alegría de un perro de una alerta real de salud

El adiestrador Tony Silvestre aclara que, en la mayoría de los casos, el estornudo canino es una forma de comunicación emocional y no un síntoma de enfermedad. Aun así, hay señales concretas que permiten separar el entusiasmo de un cuadro clínico que requiera atención veterinaria.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 3 min
Estornudar no siempre es un problema: cómo distinguir la alegría de un perro de una alerta real de salud

Recuerdo la primera vez que escuché a Bruno, el labrador dorado de la familia de mi vecina Sandra, estornudar mientras ella le rascaba detrás de las orejas. Sandra se levantó de golpe, buscó el teléfono y ya estaba marcando al veterinario cuando le pedí que frenara un segundo y mirara al perro: la cola seguía moviéndose, los ojos estaban brillantes y la postura era la de quien disfruta, no la de quien sufre. Ese episodio me quedó grabado porque resume lo que les pasa a miles de dueños en la Argentina: cualquier estornudo del perro dispara una alarma que, en general, no está justificada. Por eso me parece valioso detenerme en la explicación que dio a conocer el adiestrador canino Tony Silvestre, porque aporta una lectura serena y basada en cómo se comunica el animal.

El dato oficial del Ministerio de Salud de la Nación, a través de su Guía de Tenencia Responsable de Mascotas, señala que los perros expresan estados emocionales mediante el cuerpo antes que mediante sonidos, y que los estornudos esporádicos durante el juego o la interacción con su dueño no figuran entre los signos de alarma que recomiendan consulta inmediata. Esa referencia ayuda a poner en contexto la palabra del especialista.

Qué significa realmente un estornudo

Silvestre lo define con una frase que me hizo sonreír: "Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo". La explicación es, a la vez, simple y fisiológica: durante los picos de excitación, ya sea por el juego, por las caricias o por la expectativa del paseo, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias, y el estornudo funciona como válvula de escape para volver a una respiración cómoda. El propio adiestrador lo grafica con humor al asegurar que, si el perro no estornuda en esos momentos, "significa que no te quiere".

Cómo saber si el estornudo es emocional y no sanitario

  • Mirada tranquila, sin ojos entrecerrados ni opacos.
  • Cola que se mueve con ritmo y sin rigidez.
  • Orejas en posición natural, caídas o erguidas según la raza, sin tensión visible.
  • Postura relajada del cuerpo, acostado o sentado sin rigidez.
  • Curiosidad activa durante el paseo y calma al interactuar con otros perros.
  • Gesto de panza arriba, que indica confianza plena en el entorno.

Cuándo sí hay que preocuparse

También pueden aparecer estornudos por causas externas menores, como agua en las fosas nasales tras beber o nadar, y eso no implica gravedad. La alerta se enciende cuando los estornudos se vuelven repetidos y se combinan con falta de apetito, decaimiento, fatiga o respiración agitada en reposo. En esos casos, como coinciden los manuales veterinarios, la consulta profesional no es opcional, porque puede tratarse de alergias, infecciones respiratorias o presencia de cuerpos extraños en las fosas nasales.

“El criterio práctico es simple: si el estornudo aparece en un momento de alegría o de actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar, no hay motivo de alarma. Si surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni con la emoción, y se acompaña de cualquier otro cambio en el comportamiento o en el apetito, hay que consultar.”Tony Silvestre, adiestrador canino

Lo que se puede hacer desde casa

Conocer el lenguaje corporal del propio perro es, en mi experiencia, la herramienta más poderosa que tiene un dueño en el día a día, porque permite distinguir un momento de felicidad genuina de un pedido de ayuda silencioso. Una rutina de observación de unos pocos minutos, prestando atención a la postura, al movimiento de la cola y a la mirada después de cada estornudo, alcanza para armar un patrón propio de cada animal y reaccionar a tiempo si algo cambia. Entender que el estornudo es, la mayoría de las veces, un gesto de alegría bienintencionado también mejora la convivencia, porque le saca al dueño la angustia de sentir que su perro está enfermo en cada ladrido al jugar, y lo deja disfrutar de esos ratos que, mirándolos con atención, terminan diciendo mucho más de lo que parecen.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología

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