Gran Hermano Generación Dorada: se rompió el sueño de Yanina Zilli y quedaron cuatro jugadoras en carrera por la copa
Charlotte Caniggia le ganó el versus decisivo a la exvedette, que abandonó la casa tras 196 días de encierro. Las finalistas son Yipio Pintos, Luana Fernández, Solange Abraham y la propia Caniggia.
La gala del lunes 7 de septiembre dejó a Gran Hermano Generación Dorada con sus cuatro finalistas definidas. Tres jugadoras se salvaron en orden antes del mano a mano final, que terminó con la eliminación de Yanina Zilli y la consagración de Charlotte Caniggia como la cuarta competidora que seguirá peleando por el premio mayor.
El conductor fue anunciando los nombres uno por uno. La primera confirmada fue Yisel "Yipio" Pintos, la uruguaya que festejó a su manera y se acordó del esfuerzo que hace la gente para acompañarla: "Gracias, muchas gracias, yo sé que cada voto es plata", dijo al escuchar su nombre. Después llegó el turno de Luana Fernández, que está desde el día uno del ciclo. El conductor destacó que tanto ella como Zilli llevaban 196 días sin haber pisado nunca la calle. La tercera salvada fue Solange Abraham, y el resultado le cayó doble: en su paso por el programa en 2011 había quedado también en quinto puesto tras perder un versus. Esta vez, avisó, va por la copa.
El versus que nadie quería
Con tres finalistas ya definidas, la resolución quedó entre Caniggia y Zilli. La primera no ocultó los nervios: "Es mi primer versus, qué miedo, estoy muy nerviosa. Si me voy voy a llorar un par de días, porque me va a dar bronca haber estado tan cerca de la copa y que se lleve otra". Zilli, en cambio, eligió retirarse a la habitación antes de que se abriera el sobre. Cuando se leyó el nombre adentro, el suyo fue el que apareció.
“Me siento ganadora, llegué lejos, di lo mejor de mí. Fue un honor compartir esta casa con todas ustedes. Voy a extrañar este lugar.”Yanina Zilli, al despedirse
Antes de cruzar la puerta, Zilli abrazó a Solange Abraham y salió gritando "ganalo, Sol". Había recibido apenas el 2,1% de los votos positivos en la placa que definía la continuidad. La placa, para quien no la conoce, es como una suerte de examen final: el público vota para decidir quién sigue y quién se va, y el porcentaje marca cuánto apoyo cosechó cada participante en esa instancia. Un 2,1% es, en criollo, casi un suspiro.
Cómo sigue la semana
- Martes: se define qué visitante se gana un viaje a Bariloche.
- Miércoles: nueva eliminación, que dejará a tres finalistas en carrera.
- Jueves: las participantes podrán ver sus propios castings de ingreso.
- Domingo: el conductor entra a la casa para una cena con las jugadoras que sigan en competencia.
A esta altura, vale la pena escuchar lo que piensan los que miran el reality desde afuera. En la redacción, una becaria que sigue el programa desde la primera gala me decía mientras armábamos la nota: "Charlotte arrancó muy peleada con todos y ahora es la que más pelea la final, eso habla de cómo se acomodó adentro. Y Solange tiene la espina de 2011 clavada, quiere cerrar esa historia". Tiene razón: la experiencia adentro de la casa se parece mucho a un laburo de oficina donde pasás de compañera nueva a referente del equipo sin darte cuenta.
¿Y eso para qué sirve? Para entender que Gran Hermano dejó de ser un simple juego de convivencia: lo que se define en la última semana es reputación, exposición y un premio que cambia el año entero de la ganadora. Las cuatro que quedan saben que el domingo, cuando el conductor se siente a la mesa con ellas, la conversación ya no será sobre supervivencia sino sobre estrategia final.
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