Juicio por Loan: una pericia clave de celulares no pudo probar un plan entre los acusados
La inspectora Johanna Méndez, de la Policía Federal, expuso ante el tribunal de Corrientes qué se pudo recuperar de los teléfonos y dónde se detuvieron los análisis. También declaró Hugo Daniel Duarte sobre la revisión de la camioneta de Pérez y Caillava.
Se filtraron al juicio los resultados y, sobre todo, los límites de las pericias telefónicas realizadas sobre los celulares secuestrados en la causa por la desaparición de Loan Danilo Peña. Cuánto se pudo reconstruir desde esos dispositivos: horarios y duraciones de llamadas, mensajes intercambiados y fotografías tomadas por dos de los acusados en el lugar donde apareció un zapato. Desde cuándo se relevó ese material: la Policía Federal revisó comunicaciones de los días previos a la desaparición, del 13 de junio de 2024, jornada en que el niño fue visto por última vez en El Naranjal, y de la madrugada del 14 de junio.
La declaración más esperada de la jornada fue la de la inspectora Johanna Méndez, de la División Antisecuestros Sur de la Policía Federal Argentina. La especialista fue tajante al diferenciar lo que se pudo acreditar con esos aparatos de lo que quedó fuera de su alcance. Las pericias permitieron determinar con qué números se contactaron los acusados y en qué horarios, pero no el contenido de esas comunicaciones, es decir, qué se dijo durante las llamadas.
Qué se pudo reconstruir y qué no a partir de los teléfonos
- Horarios y duración de llamadas, entre ellas una comunicación de Laudelina Peña con Antonio Benítez de entre 17 y 20 minutos.
- Mensajes de texto del 12 de junio entre Laudelina y María Victoria Caillava, referidos a una invitación al almuerzo en El Naranjal en nombre de la abuela Catalina.
- Intercambios en la madrugada del 14 de junio en los que Laudelina difundía una supuesta aparición de Loan y su traslado a un hospital por parte del comisario Walter Maciel.
- Fotografías del zapato hallado en el barro tomadas desde distintos ángulos por Macarena Peña y por el propio Maciel, con imágenes del lugar y de uno de los uniformados.
- Comunicaciones de Maciel en grupos policiales en las que atribuía el hallazgo del calzado a un informante anónimo.
Méndez explicó que todo ese material fue incorporado al expediente como contenido de los dispositivos, pero advirtió que no alcanzó para acreditar que los acusados hubieran acordado cometer un delito en conjunto. Tampoco para reconstruir lo ocurrido con el niño el 13 de junio. El celular de Laudelina, según su testimonio, conservaba además conversaciones con familiares y contactos no agendados, parte del entramado que la Gendarmería y la Fiscalía intentan mapear desde el inicio de la investigación.
Qué se filtró del examen de la camioneta de Pérez y Caillava
En la misma audiencia declaró Hugo Daniel Duarte, testigo de la inspección que peritos de la fuerza realizaron el 30 de junio de 2024 sobre la camioneta del ex funcionario Carlos Pérez y su esposa, María Victoria Caillava. Duarte describió que los especialistas cubrieron el vehículo y aplicaron luminol, una sustancia que reacciona ante restos biológicos y de hierro. Según recordó, le explicaron que las señales luminosas detectadas en el frente y los faros podían estar vinculadas con restos de sangre, aunque esa interpretación quedó sujeta al análisis de los especialistas.
“Las pericias nos permitieron saber con quién y cuándo se comunicaron los acusados, pero no qué se dijeron en esas llamadas.”Johanna Méndez, inspectora de la División Antisecuestros Sur de la Policía Federal Argentina
Qué hacer, en tres pasos, ante un caso con esta complejidad probatoria
- Revisar la trazabilidad de las comunicaciones: cotejar los registros telefónicos con la geolocalización de antenas y con los horarios de los traslados en la causa.
- Cruzar el contenido de los dispositivos con otras pruebas: las fotografías y los mensajes deben leerse junto con las cámaras de seguridad, los testimonios y las pericias sobre el vehículo.
- Distinguir entre lo acreditado y lo informado: aceptar como probado solo lo que las pericias pudieron demostrar y dejar las versiones en calidad de hipótesis hasta que se produzca la prueba en juicio.
La audiencia dejó un dato central para el proceso: la evidencia telefónica, considerada durante meses como una de las piezas más sensibles de la investigación, no sirvió hasta ahora para probar la existencia de un acuerdo ilícito entre los acusados. La definición de qué ocurrió el 13 de junio en El Naranjal y dónde está Loan seguirá dependiendo de otras líneas de prueba y de lo que el tribunal resuelva en los próximos tramos del debate oral.
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