La apuesta de Abrams por un dinosaurio en la vereda: por qué Oak Street no convenció al público masivo
El productor reconoce que la película compitió con el recuerdo de Parque Jurásico y apuesta a la yuxtaposición entre suburbios y criaturas prehistóricas como su mayor diferencial. La taquilla, igual, quedó lejos de las expectativas.
Cuando María Laura, profesora de lengua en un colegio secundario de Lanús, llevó a sus alumnos de cuarto año a ver El final de Oak Street una tarde de vacaciones, volvió con una sensación rara. Me dijo, mientras acomodaba los apuntes en el colectivo de regreso, que la película tenía momentos muy buenos pero que le costaba recomendar con el mismo entusiasmo con el que recomendaba Parque Jurásico cuando era adolescente. Esa incomodidad es, justamente, la que parece haber detectado el productor J.J. Abrams cuando se sentó a analizar por qué el film no funcionó como esperaba en la taquilla global.
Según datos de la industria difundidos en el último balance de distribuidores, El final de Oak Street se estrenó con un presupuesto estimado en 80 millones de dólares y cerró su recorrido por salas de todo el mundo con 89 millones recaudados, una cifra que los analistas consideran ajustada para una producción de esa escala. El número contrasta con la expectativa que había generado el equipo creativo detrás del proyecto: la dirección de David Robert Mitchell y la producción del propio Abrams a través de Bad Robot, además de un elenco encabezado por Ewan McGregor y Anne Hathaway.
La diferencia, según Abrams, está en la geografía
El productor fue claro cuando le preguntaron por qué el público no terminó de acompañar al film en la misma medida en que acompañó a la franquicia Jurásico. La comparación, reconoció, fue inevitable desde el primer tráiler, y eso terminó jugándole en contra. Lo que él planteó como rasgo distintivo fue justamente la decisión estética y narrativa de Mitchell: sacar a los dinosaurios de la isla y meterlos en el barrio.
“Me encantan las películas de Jurassic tanto como a cualquiera, pero esas películas, en su mayor parte, se desarrollan en esas hermosas selvas, en esas islas lejanas. El enfoque de David aquí consistía precisamente en la yuxtaposición de la vida familiar suburbana, absolutamente cotidiana (columpios y furgonetas de helados, piscinas elevadas y autobuses escolares) con los dinosaurios.”J.J. Abrams
Para Abrams, esa decisión es lo que vuelve singular al film en un mercado saturado de propuestas con criaturas prehistóricas. Sostuvo que el público está buscando historias nuevas y que el atractivo innegable de Oak Street es, precisamente, ese cruce entre lo cotidiano y lo extraordinario que propone Mitchell. También aseguró que quienes se habían emocionado con los avances publicitarios encontraban en la película lo que se les había prometido, y deslizó que la diferencia con la franquicia de Universal no es un defecto sino una búsqueda deliberada.
Lo que se puede charlar en casa
Yo me quedo pensando en lo que me dijo María Laura mientras acomodaba los apuntes: que a veces uno quiere ver un dinosaurio en la isla y a veces quiere ver un dinosaurio en la esquina de su casa, pero que pocas veces una misma película puede cumplir las dos cosas. La pregunta que queda abierta, con los números sobre la mesa, es si esa ambientación más íntima y familiar puede, por sí sola, diferenciar a una propuesta de dinosaurios en un mercado saturado, o si el público sigue prefiriendo la épica de los escenarios que ya conoce. A vos, ¿qué te hubiera hecho pagar una entrada para verla en el cine?
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