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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

La cocina propia le gana al delivery: una comparación plato por plato en la Argentina de 2025

Elaborar una pizza grande de mozzarella en casa cuesta hasta un 72% menos que pedirla por envío; las hamburguesas ofrecen un ahorro moderado y las empanadas dependen casi exclusivamente del precio de la carne picada.

LP
Leandro PeñalozaEnergía y minería · · lectura 4 min
La cocina propia le gana al delivery: una comparación plato por plato en la Argentina de 2025

Leandro Peñaloza, desde la sección Energía y minería — Una pizza grande de mozzarella de ocho porciones, elaborada en casa con los ingredientes exactos de la receta, alcanza los $8.745, frente a un piso de $20.000 que cobra cualquier pizzería con servicio de envío a domicilio, antes de sumar el costo del reparto. La diferencia se vuelve elocuente cuando se la traduce a porcentaje: el ahorro efectivo oscila entre el 56% y el 72%, según se consideren las cantidades justas o los envases completos comprados en el supermercado.

La mozzarella explica la mayor parte del costo

De los $8.745 que sale la pizza casera, $7.084 corresponden a los 350 gramos de mozzarella que lleva la preparación, es decir, más de tres cuartas partes del desembolso total. La harina, la levadura, el aceite, la sal y la salsa concentran el resto. Si en lugar de medir por receta se adquieren los envases comerciales completos para tener provisión en la alacena, la inversión inicial trepa a $15.820, pero los sobrantes —mozzarella, harina, salsa— alcanzan para varias preparaciones futuras. Aun así, ese monto se mantiene por debajo de la oferta más barata de delivery.

Hamburguesas: ahorro moderado y la trampa de empezar de cero

Dos hamburguesas con queso cheddar y papas fritas, preparadas en casa con las cantidades exactas, cuestan $10.797, alrededor de $5.400 por unidad. Las promociones más accesibles en cadenas de hamburgueserías se ubican en torno a los $18.000 por dos porciones con papas, lo que deja un ahorro mínimo de $7.200, cercano al 40%. El cuadro se complica cuando la heladera está vacía: adquirir todos los paquetes completos —medallones, panes, queso, aceite— implica un desembolso de $23.439, que ya supera las promociones más baratas de delivery. Parte del aceite empleado para freír las papas puede reutilizarse, de modo que el costo real suele quedar algo por debajo del calculado.

Empanadas: la variable que define todo es la carne

Una docena de empanadas de carne al horno, con tapas compradas en el comercio, sale $14.484 si se utilizan las cantidades exactas de la receta, es decir, $1.207 por unidad. Los 500 gramos de carne picada representan $8.000, más de la mitad del costo total. Frente a las promociones por docena más económicas en casas de empanadas, que parten de $16.000, la diferencia se reduce a $1.516, apenas un 9% de ahorro. La distancia cambia cuando la comparación se hace contra pizzerías que venden empanadas por unidad a $3.500 o más: en ese caso, la docena casera reporta un ahorro superior a los $27.000, alrededor del 66%. Comprar todos los paquetes desde cero trepa a $30.950 y puede superar las promociones más baratas, aunque los excedentes de condimentos, aceitunas, huevos y verdeo quedan disponibles para otras preparaciones.

  • Pizza grande de mozzarella casera: $8.745 con ingredientes exactos; entre $20.000 y $31.000 por delivery. Ahorro del 56% al 72%.
  • Dos hamburguesas con papas caseras: $10.797; promociones desde $18.000 por delivery. Ahorro cercano al 40%, siempre que haya algunos productos en la alacena.
  • Docena de empanadas de carne caseras: $14.484; promociones desde $16.000 por delivery. Ahorro del 9%, que salta al 66% frente a locales que venden por unidad.
  • Comprar todo desde cero puede superar el precio de las promociones más baratas de delivery en hamburguesas y empanadas, pero deja excedentes útiles en la alacena.
  • El ingrediente que más pesa en cada caso: la mozzarella en la pizza, la carne picada en las empanadas y el conjunto de paquetes sellados en las hamburguesas.

Leandro Peñaloza, Energía y minería — El ejercicio de comparar etiquetas y precios deja una conclusión incómoda para la industria del delivery: la cocina propia resulta sistemáticamente más barata cuando se cuenta con al menos una parte de los ingredientes en la alacena, y la ventaja se dilata cuando la receta no depende de un insumo cuyo precio se haya disparado. En los tres casos analizados, el ahorro potencial existe, pero su magnitud está atada a qué productos ya están pagos y guardados en la cocina. La pregunta que sobrevuela cada plato, más allá de los dólares y los pesos, es cuánto dinero fresco debe salir del bolsillo para poner la comida en la mesa: ¿cuánta agua y de dónde? se preguntan hoy las familias argentinas cuando evalúan si vale la pena abrir la puerta al cadete o cerrar la cocina con llave.

LP
Leandro PeñalozaEnergía y minería

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