La momia de 1999: cómo una aventura de Stephen Sommers rearmó el monstruo de Universal
Brendan Fraser y Rachel Weisz encabezan la primera entrega de una trilogía que combinó exploración, terror y romance entre fines de los noventa y la década siguiente.
En el pasillo de un museo egipcio, una mujer revuelve mapas y se tropieza con la llave que la va a llevar a Hamunaptra. Esa escena, mínima y decisiva, abre La momia, la película de 1999 dirigida por Stephen Sommers que reagrupó al monstruo clásico de Universal dentro de una aventura de acción, horror y romance. Brendan Fraser y Rachel Weisz quedan así en el centro de un relato que recuperó a la momia como personaje de género, pero también como motor de una franquicia.
Fraser interpreta a Rick O'Connell, un aventurero con más coraje que pergaminos, mientras que Weisz encarna a Evelyn Carnahan, una egiptóloga más cómoda con los jeroglíficos que con los disparos. La química entre ambos, construida con la diferencia de registros entre los dos personajes, sostiene la mayor parte del metraje y le da al filme su costado de comedia romántica cruzada con lo sobrenatural.
La maldición como motor de la trama
El punto de partida es una expedición a unas ruinas egipcias donde los protagonistas buscan vestigios desconocidos. Allí descubren la tumba de Imhotep, un sacerdote sobre el que pesa una antigua maldición. Su regreso como momia convierte la exploración en una amenaza que excede el yacimiento y pone en riesgo al mundo entero. El conflicto sobrenatural funciona como engranaje que articula acción, terror y romance en un mismo relato.
Una trilogía que se extendió una década
La entrega de 1999 fue el inicio de una trilogía. Dos años más tarde llegó El regreso de la momia, con Sommers otra vez en la dirección, y en 2008 se cerró la etapa con La momia: La tumba del emperador Dragón, ya sin Sommers como director, en un desplazamiento del conflicto hacia China. La saga, así, recorrió casi una década y dejó a Sommers como el responsable de la matriz que combinó aventura arqueológica y monstruo reanimado.
Las referencias que Sommers puso en juego
La propuesta reconoce en forma explícita al cine de aventuras de Indiana Jones, tanto en la mezcla de exploración y riesgos como en el contrapunto entre el hombre de acción y la especialista en historia antigua. En La momia, esa combinación se apoya en dos personajes con perfiles bien marcados: un mercenario con deudas y una académica que todavía no aprendió a disparar. La conjunción de sus mundos, más que cualquier revelación, sostiene la tensión del relato.
- La momia (1999), de Stephen Sommers, con Brendan Fraser y Rachel Weisz.
- El regreso de la momia (2001), segunda entrega de la trilogía, también dirigida por Sommers.
- La momia: La tumba del emperador Dragón (2008), cierre de la etapa, con el conflicto trasladado a China.
- Elenco central: Brendan Fraser como Rick O'Connell y Rachel Weisz como Evelyn Carnahan, más Arnold Vosloo como Imhotep.
- La película recupera al monstruo clásico de Universal dentro de un formato de aventura con elementos de terror.
Para quien quiera recorrer la trilogía, la entrega de 1999 es la puerta de entrada: presenta a la pareja central, establece el cruce de géneros que define esta versión del personaje y deja planteada la maldición de Imhotep como el hilo que se extiende hasta 2008. La pregunta, para el lector, es si La momia sigue ocupando un lugar entre las películas de aventuras dispuestas a volver a verse, una década y media después de su estreno.
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