La rutina que Ellen Burstyn sostiene a sus 93 años y por qué no alcanza con solo caminar
La actriz pasea, va al gimnasio y entrena fuerza con un preparador físico. Especialistas consultados marcan la diferencia entre moverse y fortalecer el cuerpo, sobre todo cuando hay artritis, fracturas previas o problemas de equilibrio.
A sus 93 años, la actriz estadounidense Ellen Burstyn se levanta cada mañana con un plan que ordena su jornada: salir a caminar con su perro varias veces por semana, pasar por el gimnasio y completar la rutina con su preparador físico. “Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido”, resumió ella misma cuando le preguntaron cómo se mantiene en pie, en movimiento y trabajando a esa edad. Esa confesión, casi de paso, sirve para abrir una conversación que en la Argentina todavía suena incómoda: no es lo mismo caminar que entrenar fuerza, y mucho menos cuando el cuerpo arrastra años, fracturas viejas o articulaciones que duelen.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, las caídas en adultos mayores constituyen una de las principales causas de lesión y de pérdida de autonomía después de los 65 años, y los programas que combinan caminata con trabajo de fuerza y equilibrio muestran mejores resultados que cualquiera de esas prácticas por separado. Es un punto central: moverse es necesario, pero no siempre es suficiente.
Cuando caminar no alcanza
La propia Burstyn lo cuenta con una honestidad que desarma: tuvo dos fracturas de muñeca, usa una férula en una mano y convive con artritis. Esos antecedentes no son un detalle menor. Significan que su rutina es el resultado de décadas de movimiento, de ajustes con profesionales y de un cuerpo que aprendió a sostener lo que puede y a proteger lo que le duele. Quien tenga lesiones anteriores, dolores persistentes, enfermedades crónicas o dificultades para mantener el equilibrio necesita asesoramiento médico o de un kinesiólogo antes de empezar a sumar trabajo de fuerza. Copiar la rutina de una actriz de 93 años sin ese paso previo puede terminar en una caída o en una nueva fractura.
“Fortalecer los glúteos favorece la estabilidad cotidiana y puede contribuir a que los adultos mayores sufran menos caídas.”Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva de Cleveland Clinic
Qué se puede sumar en pocos minutos
El entrenador Álvaro Puche propone un circuito breve, de tres a cuatro minutos, para complementar las caminatas con algo de resistencia. La idea es simple: repetirlo tres veces por semana, con constancia, y adaptarlo a cada cuerpo.
- Ponerse de pie desde una silla sin ayudarse con las manos.
- Elevar los talones varias veces, con apoyo cerca si hace falta.
- Hacer remos con una banda elástica, controlada y sin tirones.
- Realizar flexiones inclinadas contra un apoyo elevado, estable y que no resbale.
La ejecución importa tanto como la elección del ejercicio. La altura del asiento, los puntos de apoyo, el recorrido del cuerpo y la carga pueden y deben cambiar según las posibilidades de cada persona. La técnica y la seguridad siempre van primero; la rapidez y la cantidad de repeticiones vienen después. Ese orden, dicen los especialistas, es el que separa un entrenamiento que sostiene de uno que desgasta.
Burstyn empezó a mover su vida cerca de los 40. Hoy mantiene una alimentación vegetariana, dejó el alcohol y el cigarrillo hace décadas, sigue trabajando, lee, recibe gente en su casa y va a conciertos. El movimiento convive con todo lo demás y no lo reemplaza. En casa, la fórmula es parecida: una caminata diaria, un tramo breve de fuerza con objetos corrientes —una silla firme, una banda elástica, una mesa estable— y la consulta con un profesional de la salud antes de empezar, sobre todo si el cuerpo ya pasó por alguna fractura, un dolor que no se va o un mareo que aparece al levantarse.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo
San Juan Byte