Nadia Podoroska vuelve a una final WTA después de 13 años y peleará el título en San Pablo
La rosarina venció a Paula Badosa por 6-3 y 6-4 y disputará el domingo el trofeo del WTA 250 paulista frente a la española Kaitlin Quevedo. La última argentina en una final del circuito mayor había sido Paula Ormaechea en Bogotá 2013.
Lo de Nadia Podoroska en San Pablo tiene peso propio, y no es una exageración: la rosarina se metió en la final del WTA 250 paulista tras superar a la española Paula Badosa por 6-3 y 6-4, en una semifinal que resolvió en sets corridos. El domingo, desde las 14.30, irá por el título frente a otra española, Kaitlin Quevedo, en un cruce que además será el primero entre ambas en el circuito profesional.
Para dimensionarlo, alcanza con un dato: la última argentina que había llegado a una final del circuito WTA fue Paula Ormaechea en Bogotá 2013, cuando cayó en dos sets frente a la serbia Jelena Jankovic. O sea que esta clasificación de Podoroska corta una sequía de 13 años para el tenis femenino nacional en la máxima categoría, algo que a cualquiera que siga el circuito le cuesta ubicar en el calendario reciente.
Cómo se construyó el triunfo ante Badosa
El partido arrancó favorable para Nadia, que se puso dos quiebres arriba en el primer set y administró esa diferencia hasta cerrarlo por 6-3. Badosa, exnúmero dos del mundo en abril de 2022 y que llegó a este torneo en el puesto 70, reaccionó, pero nunca pudo darlo vuelta.
El segundo parcial fue otra historia: un ida y vuelta de rupturas que dejó el marcador 4-4, con dos quiebres para cada lado. Ahí apareció la versión más firme de la rosarina, que rompió el saque de Badosa en el décimo game y selló el 6-4 definitivo. Lo notable es que Podoroska resolvió la semifinal sin necesidad de tercer set, frente a una rival que venía de ganar sus dos cruces anteriores en el torneo.
La otra finalista, un nombre a prestarle atención
Kaitlin Quevedo, ubicada en el puesto 105 del ranking mundial, se ganó el derecho a pelear el título tras vencer a la francesa Anna Blinkova, número 94, por 6-4, 2-6 y 6-4 en un partido de tres parciales. Será la primera vez que Podoroska y Quevedo se crucen en el circuito profesional, así que no hay antecedentes ni filmación reciente para estudiar: se conocen recién este sábado.
Un salto de 118 lugares en el ranking
Después de un tiempo prolongado sin competir, Podoroska arrancó el torneo en el puesto 317 del ranking mundial. Con la final asegurada, saltará aproximadamente hasta el 199, lo que representa un avance cercano a los 118 lugares. Su mejor marca histórica fue el número 36, alcanzado en julio de 2021, cuando venía de ser semifinalista de Roland Garros 2020.
En el historial con Badosa, los antecedentes no la acompañaban: la española se había impuesto en el cruce de octavos de final de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (celebrados en 2021) y también en un encuentro del circuito ITF disputado en México en 2014. Esta vez, en una superficie y un contexto distintos, la historia cambió de mano.
Llegar a una final WTA no es solamente levantar un trofeo: significa sumar puntos para el ranking, retomar ritmo de competencia después de la inactividad y, sobre todo, recuperar confianza con resultados concretos. Para una jugadora que estaba en el puesto 317 y volvió a meterse entre las 200, cada partido ganado en San Pablo es un ladrillo para volver a competir en los grandes torneos sin tener que pasar por la qualy. Dicho en criollo: es la diferencia entre empezar cada Grand Slam desde la primera ronda o tener que ganárselo en la clasificación previa.
Me crucé con Tomás, un becario del área de deportes que sigue el circuito WTA desde hace rato, y lo resumió sin vueltas: 'Lo de Nadia es un aviso de que está para pelear arriba. Después de tantos meses afuera, meterse en una final ya es un golazo; ganarla sería enorme'. Una finalista argentina después de 13 años no aparece todos los días, y este domingo desde las 14.30 hay cita para verla en acción.
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