Neuquén se prepara para otra jornada de tormentas: lo que cada vecino puede hacer antes de que caiga el agua
La alerta amarilla del Servicio Meteorológico Nacional se extiende por toda la provincia, con acumulados que pueden superar los 35 milímetros. La Municipalidad pide limpieza de canaletas, no sacar la basura y, sobre todo, no tocar las rejas de los sumideros.
A Hugo le pasó lo que a muchos vecinos del centro de Neuquén: una tarde de tormenta salió a la vereda y vio cómo el agua empezaba a correr por la calle, empujando bolsas y botellas hacia la esquina. No lo pensó dos veces, se agachó, levantó la reja del sumidero para que el agua entrara más rápido y se fue tranquilo a su casa. Lo que no sabía es que esa maniobra, que parece un gesto de buena voluntad, es justamente lo que desde la Municipalidad piden no volver a repetir bajo ninguna circunstancia.
Es que el Sistema de Alerta Temprana del Servicio Meteorológico Nacional activó una alerta amarilla por tormentas para toda la provincia de Neuquén, con lluvias abundantes en poco tiempo, ráfagas y granizo ocasional. Los acumulados proyectados oscilan entre 10 y 35 milímetros, aunque en algunos puntos podrían superarse con creces. La advertencia se conoce en una semana en la que las precipitaciones ya superaron el promedio anual en la zona, lo que deja al suelo saturado y al sistema pluvial de la ciudad trabajando al límite.
Por qué la ciudad se inunda de cordón a cordón
El subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert, lo explicó con una imagen muy concreta: cuando una cuadra se inunda de cordón a cordón, el origen más frecuente es un tapón dentro del sistema. La ciudad cuenta con 360 sumideros entre los que se reparten sumideros, canales entubados y canales a cielo abierto, y mantenerlos libres de residuos es lo que permite que el agua baje desde la barda hacia el río sin acumularse en las calles. El problema, dice Haspert, son las botellas, los cartones, los plásticos y las bolsas que llegan desde la vía pública o desde cestos revueltos.
“Se puede caer una persona, un animal o un vehículo, porque si hay mucha agua no lo ves.”Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana de la Municipalidad de Neuquén
- Limpiar las canaletas de la vivienda antes de que llegue la lluvia para asegurar que el agua desagüe sin obstáculos.
- No sacar la basura hasta el viernes, una vez levantada la alerta, para evitar que bolsas y residuos terminen sobre las rejas.
- No levantar las rejas de los sumideros bajo ninguna circunstancia: el agua puede ocultar una abertura peligrosa.
- No circular por sectores anegados si no es posible estimar la profundidad del agua.
- Esperar uno o dos días después de la tormenta para que baje el nivel antes de intentar destapar un conducto.
Las cuadrillas municipales ya vienen realizando trabajos preventivos en sumideros y canales, pero el esfuerzo se vuelve inútil si en cada esquina alguien arroja residuos o destapa una cámara para que el agua entre más rápido. Haspert fue claro al respecto: las rejas no frenan el agua, sino que cumplen la función inversa, impedir que los residuos entren al sistema y lo obstruyan. En otras palabras, lo que parece un gesto solidario puede terminar multiplicando el problema en la cuadra siguiente.
Para el viernes el pronóstico mejora y la inestabilidad comenzaría a ceder. Mientras tanto, cada vecino tiene en sus manos decisiones chicas pero determinantes: una bolsa de basura que no se saca a tiempo, una canaleta tapada por las hojas del otoño, una reja que se levanta de más. Son esos gestos cotidianos los que, multiplicados por miles de hogares, definen si la tormenta pasa como una anécdota o deja a varias familias con el agua adentro de la casa. En mi experiencia cubriendo estas contingencias, nunca subestimo lo que se puede hacer desde una vereda con un balde y un poco de sentido común.
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