Nucha reconfigura su expansión hacia Neuquén, Salta y San Juan y deja atrás el AMBA tras una caída de hasta 12% en sus ventas
La cadena de cafeterías y pastelerías fundada por Regina Vaena apuesta a plazas del interior con menor competencia, mientras la facturación se resiente en el Área Metropolitana y los costos suben por encima de la inflación.
Con diecisiete locales operativos entre propios y franquiciados, la cadena de cafeterías y pastelerías Nucha resolvió reorientar su estrategia comercial hacia el interior del país y dejar atrás un escenario cada vez más adverso en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde la facturación se resintió y la cantidad de transacciones cayó entre un diez y un doce por ciento respecto al ejercicio anterior. La decisión, según explicó el socio gerente Carlos Rava, se apoya en una lectura concreta del mercado: en el AMBA, el consumo no se expandió sino que se fragmentó entre un número creciente de jugadores, muchos de ellos pequeños locales de cafetería de especialidad que capturan porciones de una demanda que ya no crece.
Los destinos elegidos y la lógica detrás de la búsqueda
Los próximos puntos en el mapa son las provincias de Neuquén, Salta y San Juan, plazas que la empresa identifica como mercados ávidos de marcas reconocidas y con menor saturación de oferta. El razonamiento de la compañía es directo: allí donde la competencia de cadenas con propuesta de experiencia es más débil, la marca puede instalarse con un posicionamiento diferencial. Nucha nació hace más de tres décadas en la Ciudad de Buenos Aires de la mano de Regina Vaena y durante años concentró su expansión en el AMBA, donde hoy suma dos locales propios y el resto del total bajo el formato de franquicia, con una excepción: un local en Río Gallegos, en el departamento de Güer Aike, provincia de Santa Cruz.
“En AMBA se atomizó mucho el consumo y la apertura de locales chicos de cafeterías de especialidad está minando los ingresos del resto. El consumo no se expandió, sino que la torta está repartida entre más jugadores. Nuestro plan de expansión está pensado para llegar a lugares que estén ávidos de buenas marcas, pero que no tengan grandes locales ni experiencias de competencias importantes.”Carlos Rava, socio gerente de Nucha
En paralelo, la firma mantiene un calendario de aperturas en la zona central del país. Para lo que resta del año proyecta cuatro nuevos locales: dos en los barrios porteños de Núñez y Saavedra, y otros dos en localidades bonaerenses como General Rodríguez y City Bell. La grilla combina, de este modo, el cierre del despliegue metropolitano con el desembarco en regiones donde la marca no tiene presencia.
Los números del negocio: tickets en baja, costos al alza y un retorno más largo
- Facturación 2025: alrededor de 5.700 millones de pesos en el consolidado de los diecisiete locales.
- Ticket promedio: entre 20.000 y 30.000 pesos, sin actualizaciones en línea con la inflación interanual.
- Caída de operaciones: entre 10% y 12% respecto al año previo.
- Costos: servicios y alquileres subieron por encima de la inflación durante el último año, lo que encareció el esquema de gastos.
- Inversión inicial para franquiciados: entre 120.000 y 140.000 dólares, para locales de 80 a 100 metros cuadrados.
- Retorno estimado: entre 20 y 30 meses, frente a los 20 a 24 meses de ejercicios anteriores.
El cuadro de situación deja a la empresa frente a un escenario incómodo: un consumidor que visita menos el local y gasta menos por visita, en un contexto donde los costos fijos se encarecen por encima del índice general de precios. Para las próximas aperturas en el interior, la propuesta incluye una cámara de congelado que permita recibir productos elaborados en las plantas que la firma posee en el barrio porteño de La Paternal, con una frecuencia aproximada de un envío semanal. Esa logística apunta a sostener el estándar de la marca sin multiplicar centros de producción.
La pregunta que sobrevuela la estrategia, y que la propia compañía parece haberse planteado antes de mover fichas, es cuánto pesa realmente la saturación del AMBA frente a la decisión de cruzar la General Paz. Si la demanda en Buenos Aires se repartió entre más oferentes, el riesgo para Nucha en Neuquén, Salta o San Juan será replicar ese mismo fenómeno en cuanto otros jugadores detecten la plaza. Y a la inversa: si la marca logra plantar bandera antes que la competencia, el diferencial de experiencia puede justificar el retorno más largo que ahora proyectan los franquiciados. La apuesta, en definitiva, deja en evidencia un dato estructural: la torta no crece, y la pelea por las porciones se define, cada vez más, en ciudades donde el consumo todavía no está atomizado. ¿Cuánta agua y de dónde? La cadena no lo detalla en su plan actual, pero cualquier expansión hacia provincias semiáridas como San Juan o hacia el Alto Valle neuquino reabrirá, más temprano que tarde, el debate sobre los recursos hídricos y energéticos que demandan sus plantas de elaboración y sus nuevos locales.
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