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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Operaron al papa León XIV de un adenocarcinoma en el pulmón derecho: qué significa y qué se sabe hasta ahora

El Vaticano confirmó que le extirparon el lóbulo inferior derecho en el Policlínico Gemelli de Roma. El neurólogo Conrado Estol explicó por qué este tipo de tumor es el más frecuente en personas no fumadoras y qué variables se miran para estimar el pronóstico después de la cirugía.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 4 min
Operaron al papa León XIV de un adenocarcinoma en el pulmón derecho: qué significa y qué se sabe hasta ahora

A sus 69 años, Robert Prevost —el papa León XIV— atraviesa la recuperación de una intervención que, según informó el Vaticano, se realizó sin complicaciones en el Policlínico Gemelli de Roma. Durante la operación, los cirujanos confirmaron que el tejido extraído correspondía a un adenocarcinoma pulmonar, el tipo de cáncer de pulmón más habitual entre las personas que nunca fumaron. LaSanta Sede difundió el parte oficial en las últimas horas, luego de que el propio pontífice confesara durante una entrevista que en su juventud había atravesado un consumo problemático de tabaco, aunque sin precisar cuánto tiempo atrás lo había abandonado.

El Ministerio de Salud italiano, a través del Policlínico Gemelli, detalló que la cirugía duró alrededor de noventa minutos y consistió en una lobectomía del lóbulo inferior derecho mediante técnica videoasistida. La evolución posoperatoria fue descrita como dentro de los parámetros habituales: el paciente retomó la alimentación, hizo kinesioterapia respiratoria y comenzó a caminar dentro de su propia habitación. Un examen histológico intraoperatorio confirmó la naturaleza del tumor y, según el parte oficial, no se detectaron compromisos en otras áreas durante el procedimiento.

Qué es el adenocarcinoma y por qué suele detectarse tarde

El neumólogo y neurólogo Conrado Estol, consultado sobre el caso, explicó que el adenocarcinoma representa entre el 55 y el 80 por ciento de los casos de cáncer de pulmón en personas no fumadoras. A diferencia de otros subtipos, tiende a ubicarse en la periferia del pulmón, lejos de los bronquios principales, lo que retrasa la aparición de síntomas. Esa localización periférica es, paradójicamente, lo que muchas veces permite llegar a un diagnóstico temprano: cuando se lo detecta por imágenes solicitadas por otro motivo, todavía se encuentra operable. En el caso del pontífice, la sospecha inicial habría surgido precisamente a partir de estudios de control, según trascendió en la conferencia de prensa vaticana.

Por qué se extirpó un lóbulo entero y no solo el nódulo

La decisión de remover el lóbulo completo responde a una lógica oncológica precisa. Estol describió el procedimiento como el más adecuado para un tumor de este tipo. La lobectomía garantiza márgenes libres de células tumorales alrededor del nódulo, reduce la posibilidad de que queden restos microscópicos y, sobre todo, permite que el patólogo estudie con detalle el tejido pulmonar, los ganglios linfáticos del mediastino y la pleura. Durante la operación, un patólogo puede examinar muestras en tiempo real para distinguir entre cáncer, fibrosis o cicatrices benignas, aunque el diagnóstico definitivo siempre queda sujeto al estudio microscópico posterior.

Las tres variables que miran los oncólogos para estimar el pronóstico

El especialista remarco que no se pueden dar precisiones hasta que se conozca información que, por el momento, el Vaticano no difundió: el tamaño exacto del nódulo, el estado de los ganglios linfáticos cercanos y si hubo compromiso de la pleura. Con esos tres datos se arma la estadificación que orienta la conversación con la familia y el plan de seguimiento. Estol planteó un escenario hipotético para graficarlo: si el nódulo mide cerca de dos centímetros, los ganglios están libres y la pleura no presenta invasión, la sobrevida a cinco años puede acercarse al noventa y nueve por ciento, una cifra que, reconoció, suele sorprender a los pacientes.

Qué se puede hacer desde casa mientras se esperan los resultados genéticos

En paralelo a la recuperación clínica, laboratorios especializados trabajan sobre la genética del tumor. Ese perfil puede detectar mutaciones específicas, como las llamadas EGFR, KRAS, BRAF, HER o MET, que permiten indicar terapias dirigidas administradas por vía oral en lugar de la quimioterapia tradicional. La inmunoterapia intravenosa es otra alternativa, especialmente cuando no se encuentran mutaciones accionables. Ambas opciones pueden perder efectividad con el tiempo, por lo que el seguimiento oncológico continuo forma parte del tratamiento aun cuando los primeros estudios resulten alentadores. Desde lo cotidiano, el entorno más cercano del paciente puede colaborar con cuatro gestos simples que recomienda Estol en cualquier recuperación torácica: acompañarlo a caminar un poco más cada día, controlar la respiración con inspiraciones profundas para expandir el pulmón que quedó, respetar los controles con imágenes y laboratorio en los plazos que indique el equipo médico y prestar atención al ánimo, porque un cuadro depresivo puede aparecer después de una cirugía mayor y conviene hablarlo con el especialista en lugar de minimizarlo. La recuperación de una lobectomía videoasistida suele demandar entre seis y ocho semanas antes de retomar la agenda habitual, siempre con el visto bueno del equipo tratante.

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Marina MoralesEducación y tecnología

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