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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Pardo, el pueblo de 150 habitantes donde Borges, Bioy y Silvina Ocampo escribieron parte de la literatura argentina

Sobre la Ruta 3, a 200 kilómetros de Buenos Aires, un paraje rural del partido de Las Flores festeja siglo y medio con desfile gaucho, baile popular y almuerzo criollo. Ahí se escribieron "La invención de Morel" y "Viaje olvidado", entre otras obras clave.

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Bruno VidelaGadgets y consumo tecnológico · · lectura 3 min
Pardo, el pueblo de 150 habitantes donde Borges, Bioy y Silvina Ocampo escribieron parte de la literatura argentina

A 200 kilómetros de Buenos Aires, sobre la Ruta Nacional 3, hay un pueblo con menos de 200 habitantes que cumple 150 años y, si me dejan opinar, tiene más historia literaria que varias capitales provinciales juntas. Se llama Pardo, pertenece al partido de Las Flores y festeja su aniversario el fin de semana del 19 y 20 de septiembre con desfile gaucho, baile popular y almuerzo criollo. La excusa formal es la llegada del primer tren, el 18 de septiembre de 1876. La verdadera atracción, en mi opinión, es otra.

Un campo comprado en 1835

La historia empieza mucho antes del tren. En 1835, Juan Bautista Bioy, un inmigrante francés, le compró un campo a Lino Pardo y fundó la estancia Rincón Viejo. Al costado del camino que después sería la Ruta 3 levantó también una pulpería, que es el origen noble de cualquier pueblo de campo que se precie. Décadas más tarde, su nieto Adolfo Bioy Casares empezó a pasar los veranos allí con su esposa, Silvina Ocampo. Jorge Luis Borges llegaba de visita. Victoria Ocampo, fundadora de la revista Sur, también aparecía por la zona.

“En esos veraneos se escribieron páginas centrales de la literatura argentina, no en una oficina con vista al río sino en un rincón de campo con calles de tierra.”Bruno Videla

El dato que a mí más me llama la atención: Bioy arrancó en Rincón Viejo "La invención de Morel", publicada en 1940. Borges menciona la estancia en su cuento "El Sur". Silvina Ocampo, que hasta entonces se dedicaba sobre todo a la pintura, se largó a escribir en Pardo; ese ambiente rural aparece en "Viaje olvidado" (1937) y en "Autobiografía de Irene" (1948). Y bajo los seudónimos H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch, Borges y Bioy firmaron juntos una obra de literatura fantástica y policial que dejó marca en las letras argentinas. Todo eso, en un pueblo donde hoy las calles tienen nombres de árboles.

Qué se puede ver hoy

  • La estación de ferrocaríl de 1876, que sobrevivió al cierre del servicio y aloja el Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares, con fotografías, libros, documentos y objetos del escritor. Ahí se conservan, entre otras cosas, los registros del casamiento entre Bioy y Silvina Ocampo, celebrado en Las Flores en enero de 1940.
  • La iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, construida en 1892 y vinculada a la familia Bioy.
  • La escuela que lleva el nombre del abuelo del escritor.
  • El Club Unión Deportiva, como parada obligada para entender la vida social del pueblo.

El bar-pulpería La Vieza Estación, instalado en el predio de una antigua estación de servicio, abre fines de semana y feriados con comidas de olla en invierno, parrilla en verano y opciones vegetarianas. Tiene cuatro cabañas, un camping con parador para motorhomes que incluye descarga de aguas negras y grises, y la tranquilidad de que nadie te va a la siesta. El Proyecto Yamay ofrece cabalgatas y observación de fauna, completando una oferta turística chica pero que viene creciendo.

Para los que vivimos en Buenos Aires y estamos hartos de planes que prometen "conexión con la naturaleza" y terminan en un shopping con plantas artificiales, Pardo es una buena excusa para cargar el tanque, manejar dos horas y meterse de lleno en un lugar donde la historia no está en un placard: está en las paredes, en los documentos y, si uno se queda un rato, hasta en el aire. Si lo pienso como escapada: lo compro sin dudar. Y a la batería del auto, con dos horas de ruta ida y dos vueltas, le sobra. Veranearon Borges y Bioy ahí. No es poco.

BV
Bruno VidelaGadgets y consumo tecnológico

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