Pasaje Río Piedras: el rincón de Núñez donde la pasta fresca te hace esperar en la vereda
Cinco oficios artesanales conviven bajo un mismo techo a dos cuadras del Libertador. Martín Posternak dejó un café porteño para armar, desde cero, un local que ya tiene fila los sábados.
Abrí la nota y lo primero que te tengo que decir es esto: si vas un sábado al mediodía al Pasaje Río Piedras, en Núñez, preparate para hacer cola en la vereda. No es un truco de marketing ni una exageración de diario. La gente se cuelga del cordón esperando su caja de sorrentinos (ravioles grandes, suele decirles tu vieja) como si fuera un recital.
Un local pensado como una pequeña fábrica a la vista
Son 200 metros cuadrados con pinta industrial y cocina abierta. O sea: vos entrás a comprar fideos y los cocineros están ahí, delante tuyo, amasando. Martín Posternak, el cocinero que armó todo esto, lo define sin vueltas como un centro de producción con venta minorista. Cinco rubros comparten el salón: pastificio, panadería, charcutería (fiambres y embutidos) de producción propia, pastelería y un despacho de comidas calientes listas para llevar.
El cocinero detrás del proyecto
Posternak se formó en Buenos Aires, laburó en cruceros recorriendo medio mundo y pasó por cocinas de Toronto y Montreal. Volvió, se sentó al frente de un café porteño durante una década y cuando lo cerró ya tenía la idea fija: un espacio gastronómico nuevo en Núñez. Encontró la propiedad del Pasaje Río Piedras, la tiró abajo y arrancó una obra larga, pensada desde cero. Mientras duraban los escombros se perfeccionó en charcutería y elaboración de pastas, y se recibió de sommelier de carne (o sea, un catador profesional de cortes). Emiliano Belardinelli, cocinero y charcutero, es el responsable del área de embutidos.
Qué se consigue y cuánto sale
- Pastificio: sorrentinos, agnolotis, florentis y otras variedades por caja, desde 15.000 pesos.
- Panadería: medialunas laminadas (hechas con manteca, capa por capa) y cinco variedades de pan.
- Charcutería artesanal: salame chacarero, nduja (paté de cerdo picante, para los que no la conocen), bresaola, guanciale y porchetta, por porción desde 100 gramos.
- Pastelería: postres desde 10.000 pesos.
- Despacho de comidas listas: pastas con salsa en bandeja de aluminio, empanadas a 4.500, pastel de papas a 15.000, vitel toné a 19.000 y una tarta de jamón y queso con azúcar caramelizada a 11.500.
Los sándwiches, la otra estrella
De 11.30 a 15.30, la cocina despacha opciones con los chacinados propios. El de milanesa de pollo, con pebete tostado, mayonesa casera, lechuga capuchina, white cheddar (queso blanco semiduro de origen inglés) y pickle de pepino hecho en casa, sale 19.000 pesos. El de pastrón (pechuga de vaca curada,similar al pastrami), con pan de molde, pickles y mezcla de mostazas, cuesta 25.000. El resto de la carta arranca en 14.500.
Mi consejo, si te copa la idea: andá entre semana o temprano. Los fines de semana la cola es parte del paisaje y, te lo digo porque lo viví, comer rico no tiene por qué significar esperar cuarenta minutos bajo el sol. Yo iría un jueves al mediodía, pediría un sándwich de pastrón y me llevaría una caja de sorrentinos para la cena. Privilegios de barrio.
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