Platense se quedó a un gol de la hazaña: perdió 2-1 con Fluminense y se despidió de la Copa Libertadores
El equipo de Martín Palermo lo ganaba 2-0 en Vicente López, pero el descuento de Canobbio en el complemento selló el 3-2 global a favor del brasileño y dejó al Calamar afuera en cuartos de final.
Voy a ser claro de entrada: Platense quedó eliminado de la Copa Libertadores. Sí, el Calamar ganó 2-1 en su cancha, pero no le alcanzó. La eliminatoria ante Fluminense se cerró con un global de 3-2 a favor del equipo brasileño, que se metió entre los cuatro mejores del continente.
Para los que no siguen el día a día del torneo: la Copa Libertadores es el máximo campeonato de clubes de Sudamérica (o sea, la Champions League de esta parte del mundo). Platense había perdido el partido de ida por 2-0 en Brasil y necesitaba revertir esa diferencia en casa. Al descanso del encuentro de vuelta, la ilusión estaba intacta: el Calamar ganaba 2-0 y la serie estaba 2-2.
Un primer tiempo para soñar
Lo de Palermo y sus muchachos en esos primeros 45 minutos fue una declaración de intenciones. El equipo de Vicente López salió a comerse la cancha, presionó arriba y no le dio respiro a un Fluminense que se paró de manera muy cautelosa. A los 29 minutos, Guido Mainero abrió el marcador tras una jugada colectiva. Y cuando el reloj ya mostraba los 47, Bruno Sepúlveda metió un cabezazo en el área que desató el delirio de la gente: 2-0 al descanso y serie igualada.
Pero el fútbol, y más en una Libertadores, tiene esas cosas. Apenas once minutos del segundo tiempo, Agustín Canobbio clavó el descuento para Fluminense. Y ahí se acabó el sueño: con ese gol, Platense necesitaba volver a marcar para, como mínimo, llevar la historia a los penales. Ese gol nunca llegó.
- Thiago Silva, el veterano zaguero brasileño campeón de todo, se plantó como un muro en la defensa visitante.
- El arquero Fábio, con sus 44 años, se hizo gigante cada vez que Platense lo buscó.
- Palermo metió a Franco Zapiola entre los cambios para sumar gente en ataque, pero no alcanzó.
- El equipo local terminó empujando, con más corazón que fútbol, contra un rival que se aferró al resultado global.
Me toca decirlo: duele. Pero también es justo reconocer lo que hizo este Platense. Un club acostumbrado a pelear en la mitad de la tabla del fútbol argentino, que se dio el lujo de jugar una eliminatoria de cuartos de final de Copa Libertadores contra un Fluminense que tiene a Thiago Silva y a un arquero con cuatro décadas encima. Le ganó de igual a igual, se quedó a un gol de la épica y se volvió a casa con la frente alta.
Yo haría una cosa: no usar esta eliminación como un fracaso. Para mí, esto fue el mejor año de la historia del club en cuanto a Copas Internacionales. Platense compitió, ganó un partido de Libertadores y le hizo pasar un mal rato a uno de los grandes de Brasil. Eso vale, y mucho. Ahora, a levantar la cabeza porque el torneo local sigue y la gente de Vicente López se merece seguir celebrando.
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