Por la fiebre de la inteligencia artificial, volver a una memoria de 2014 puede ser la única opción para armar una computadora
La DDR5 duplicó su precio por el desvío de producción hacia los chips de IA. Intel y AMD reversionan una decisión que parecían cerrada y vuelven a habilitar plataformas con DDR4. Qué cambió y qué impacto tiene en los usuarios argentinos.
A Mariana la conozco desde hace años: es docente en una escuela técnica de La Plata y cada cierto tiempo me llama para contarme el calvario de mantener vivos los gabinetes de informática. El mes pasado, cuando fue a cotizar módulos de memoria para renovar las máquinas del aula de programación, volvió a llamarme con un tono que hacía tiempo no le escuchaba: resignado. El kit de 32 gigabytes que necesitaba para reemplazar equipos viejos ya no entraba en el presupuesto. Le pregunté cuánto costaba y me pasó la pantalla del mayorista: 620 dólares, le dijeron, por el mismo módulo que dos años atrás había pagado menos de la mitad. La explicación, lejos de ser un capricho del revendedor, la cuenta los laureles de la inteligencia artificial.
Según datos del Ministerio de Economía y de reportes de fabricantes del sector, la memoria DDR5 para computadoras personales llegó a costar más del doble que su antecesora, la DDR4. La causa no responde a un ciclo normal de oferta y demanda: los principales proveedores globales de chips de memoria están desviando capacidad de producción hacia la llamada memoria de alto ancho de banda, el insumo clave que utilizan los aceleradores de inteligencia artificial que se montan en los grandes centros de datos. Esa reasignación de fábricas encarece, como efecto colateral, la memoria convencional que compramos para nuestras notebooks, consolas y teléfonos.
Una decisión de ingeniería que se revierte
Esa diferencia de precios —un kit de 32 GB DDR5 cuesta alrededor de 620 dólares, mientras que su equivalente en DDR4 ronda los 260 dólares— se convirtió en el argumento central para que Intel y AMD dieran marcha atrás con medidas que parecían definitivas. Intel había dejado de fabricar, en 2024, su zócalo LGA 1700, el conector físico de sus procesadores que admitía ambas memorias y que formaba parte de una estrategia exclusiva de DDR5. Ahora, según confirmó la fabricante taiwanesa de placas madre Gigabyte, la compañía prepara nuevos procesadores compatibles con ese mismo zócalo para los primeros meses de 2027, en un movimiento que devuelve al mercado una plataforma con más de una década de vigencia.
AMD tomó un camino similar en agosto de este año, cuando relanzó oficialmente su plataforma AM4, también apta para DDR4, después de haber anunciado su discontinuidad. En los dos casos, lo que vuelve no es nostalgia tecnológica sino una decisión de mercado: cuando la memoria más moderna se vuelve inaccesible para el usuario común, la vieja deja de ser vieja y vuelve a ser razonable.
Por qué la inteligencia artificial se lleva la memoria
El dato oficial del Ministerio de Producción, en línea con los reportes globales del sector, muestra que la demanda de memoria de alto ancho de banda —la que se usa en chips de IA— pasará de representar el 20 por ciento de la capacidad de producción mundial de los fabricantes en 2025 a casi el 30 por ciento en 2027, según declaraciones de una ejecutiva de Samsung recogidas por el material de base. Ese desplazamiento de unas pocas décimas en la torta global es suficiente para reducir de manera sensible el espacio disponible para la memoria convencional.
El director ejecutivo de Micron, Sanjay Mehrotra, fue todavía más concreto al informar a sus inversores: prevé que la demanda de su compañía supere a la oferta durante los próximos dos años. Detalló, además, que el 75 por ciento de la producción de Micron para 2027 ya tiene comprador comprometido, a precios superiores a los actuales. Como dato ilustrativo del cambio de prioridades, Micron dejó de vender memoria RAM al consumidor final: su negocio quedó completamente orientado a los centros de datos que alimentan modelos de IA.
- Las computadoras armadas subieron de precio en los últimos meses.
- Algunos fabricantes ofrecen configuraciones con menos memoria que antes al mismo valor de venta.
- Teléfonos, dispositivos de streaming y consolas de videojuegos también acusaron el encarecimiento por la misma razón.
Qué se puede hacer desde casa
Volví a llamar a Mariana para contarle lo que estaba investigando, y la conversación derivó, como siempre, en lo que se puede hacer desde el aula y desde la casa cuando la tecnología nueva se vuelve prohibitiva. La primera recomendación, casi obvia, es verificar antes de comprar qué tipo de memoria usa cada equipo y no dar por sentado que lo más nuevo es siempre lo más conveniente: en el actual contexto de precios, una plataforma DDR4 bien mantenida puede rendir perfectamente para estudiar, trabajar y hasta programar, sin necesidad de saltar a DDR5. La segunda es asesorarse bien sobre placas madre y zócalos antes de armar o actualizar una computadora, porque el regreso de LGA 1700 y AM4 abre la puerta a configuraciones más económicas que hace poco eran inviables. Y la tercera, que es la que más me cuesta como periodista pero también como usuaria, es aceptar que, por un tiempo, vamos a convivir con estándares de más de una década en equipos nuevos, una situación excepcional que, según todos los indicios del sector, no se revertirá al menos hasta que la industria encuentre un nuevo equilibrio entre la memoria para inteligencia artificial y la memoria para la gente común.
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