Saltar al contenido
San Juan ByteSan Juan Byte ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.536,80 -0,19%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Roseti 93: una ventana a Chacarita donde el vinilo vuelve a ser protagonista

En un galpón de 540 metros cuadrados del barrio porteño, Artlab propone escuchar albuminetes completos en parlantes de los años cincuenta, bailar house y cerrar el festival MUTEK. La apuesta es simple y se acostumbra a repetir: dejar el teléfono en el bolsillo.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 4 min
Roseti 93: una ventana a Chacarita donde el vinilo vuelve a ser protagonista

Cuando Martina terminó su jornada laboral en una oficina de Palermo, en lugar de buscar el subte hacia su casa de Villa Crespo hizo algo que no había hecho en años: caminó hasta Chacarita, se sentó en un galpón de Roseti 93 y escuchó un álbum completo de Miles Davis sin tocar el celular. La experiencia, me dijo al salir, le recordó la primera vez que puso un disco en lo de su abuelo. Esa escena, multiplicada por cientos de vecinos curiosos y habituales, se repite desde 2015 en Artlab, un espacio de 540 metros cuadrados dedicado a la música electrónica y al arte audiovisual que este domingo cierra la edición local del festival MUTEK.

Lo dirige Gonzalo Solimano, DJ y productor nacido en Villa Urquiza en 1979, que armó la propuesta alrededor de una colección de ocho sistemas de parlantes Altec modelo A7, fabricados en 1954 y, según el propio Solimano, con indicios de provenir de un cine porteño emblemático, aunque esa procedencia todavía no pudo verificarse. La entrada es libre y gratuita para quienes quieren sumarse al ciclo, y el predio combina dos ofertas regulares que se sostienen año tras año: Audiófilos, pensado para escuchar un álbum entero sin distracciones, y Círculo de Sonido, una sesión bailable de house con Solimano y otros DJs en consola.

El ritual de escuchar de punta a punta

El ciclo Audiófilos admite desde jazz de Miles Davis hasta rock de Pink Floyd, pasando por el rock argentino de Invisible o el trip hop de Massive Attack, y se reproduce en vinilo, CD o archivos sin compresión según el formato que rinda mejor para cada obra. La idea, explican quienes organizan el ciclo, es volver a construir un ritual alrededor de la música: dedicar cuarenta y cinco minutos a un disco, prestar atención a la secuencia de temas y volver a descubrir detalles que en la escucha fragmentada del streaming suelen pasar inadvertidos. Para el Ministerio de Cultura porteño, este tipo de iniciativas forma parte del circuito de espacios culturales independientes que sostienen la oferta nocturna del barrio.

Este domingo, además, Artlab recibe el cierre de la octava edición porteña del festival MUTEK, un encuentro nacido en Canadá en el año 2000 que Solimano trajo al país en 2018 y que se especializa en música electrónica experimental, arte audiovisual y nuevas tecnologías, con un perfil bien distinto al de los festivales masivos de género. Sobre el regreso de los formatos físicos, el responsable del espacio lo resume con una frase que repite cada vez que puede: "Veo a las nuevas generaciones con muchas ganas de volver a tener objetos físicos y creo que estos formatos ayudan a construir rituales alrededor de la música", señala Solimano, que también observa un despertar del interés por el CD, un formato que muchos dieron por muerto hace una década.

“Es un recurso muy potente y la clave es que te asista para crecer en tu investigación y para simplificar procesos, no que haga tu obra por vos.”Gonzalo Solimano, director de Artlab, sobre el uso de inteligencia artificial en la creación musical

Lo que se puede hacer desde casa

  • Buscar un álbum que se haya querido escuchar durante mucho tiempo y dedicarle una hora sin abrir el celular, idealmente con un par de buenos auriculares o un equipo de audio que permita apreciarlo.
  • Recuperar vinilos o CDs que estén guardados en casa y probar qué formato rinde mejor para cada disco, una rutina que muchos melómanos aplican desde hace décadas.
  • Si hay curiosidad por el formato analógico, acercarse a Roseti 93 en Chacarita para conocer los parlantes Altec de los años cincuenta y participar de una sesión de Círculo de Sonido, con entrada libre y gratuita.
  • Conversar con adolescentes y chicos sobre cómo escuchan música, para entender qué los motiva a volver a los objetos físicos y qué oportunidades de escucha compartida se pueden construir en familia.

A la salida de una de las últimas funciones de Audiófilos, una docente de música de un secundario de Palermo me contó que piensa llevar a sus estudiantes el año que viene, no como excursión recreativa sino como una clase abierta de escucha. Dijo algo que me quedó dando vueltas: en la escuela ya no alcanza con explicar qué es un ritmo o una armonía, porque antes hay que enseñar a hacer una cosa mucho más difícil, que es callarse, prestar atención y dejar que la música pase. Esa,, sea la mejor manera de resumir lo que pasa en Artlab cada vez que un disco empieza a girar y la sala se queda en silencio.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo