Seis mil dólares por un Walkman dorado: la promesa de un sonido celestial y la rendición del bolsillo
Sony renovó su reproductor tope de gama con chasis de cobre, tornillos bañados en oro y un precio que ya parece un hito en la historia del audio portátil. ¿Realmente vale la pena o es un objeto de colección con pretensiones?
Otra vez la misma historia: la promesa de un sonido celestial llega envuelta en oro y con la obligación de hipotecar medio mes de sueldo. Sony presentó el NW-WM1ZM3, la tercera generación de su Walkman más exclusivo, y lo primero que llama la atención no es lo que hace, sino lo que cuesta: 5.899 dólares de la puerta para afuera, con preventa abierta y llegada a las góndolas prevista para enero de 2027.
Vamos a lo concreto. La estructura está trabajada sobre un chasis de cobre libre de oxígeno con una pureza del 99,99%, fresado con precisión milimétrica. Los tornillos que unen las piezas tienen un tratamiento de baja resistencia bañado en oro, un detalle que la marca presenta como garante de una conexión a tierra más estable. Traducido al idioma del común: supuestamente se escuchan graves más firmes, un escenario sonoro más abierto y agudos que no chirrían.
Lo que ofrece y lo que se lleva el bolsillo
- Motor de remasterización DSD propio de Sony, pensado para upsamplear archivos digitales.
- Pantalla táctil de 5,5 pulgadas para navegar la biblioteca sin sacar el celular del bolsillo.
- Batería con autonomía declarada de hasta 35 horas, un número que en la vida real siempre baja.
- Precio de preventa: 5.899 dólares, con disponibilidad confirmada para enero de 2027.
La jugada no es nueva. En 2022 Sony ya había lanzado el NW-WM1ZM2 a 3.200 dólares, un aparato que hoy se consigue usado por alrededor de 1.500. Es decir: la marca sabe que el primerizo paga el triple y, a los pocos años, termina rematándolo a la mitad. Mientras tanto, el audiófilo curioso que sueña con uno prueba suerte en el mercado de segunda mano y se conforma con la versión anterior.
Acá conviene hacer un ejercicio incómodo: la escala que suelo usar. Por seis mil dólares se llevan un reproductor que hace lo que ya hacen muchos auriculares y celulares decentes, aunque claro, con un plus estético que lo deja afuera de cualquier bolsillo discreto. ¿Lo compro? No. ¿Lo pienso? Ni regalado me gastaría esa plata en un reproductor. Y la batería, en el uso real y sin marketing de por medio, difícilmente acerque las 35 horas que pregona la caja.
En definitiva, el NW-WM1ZM3 es tanto una herramienta de audio como un objeto de colección. Para los que tienen el oído fino y la billetera gruesa, es el nuevo santo y seña. Para el resto, queda como una postal de lo que pasa cuando la alta fidelidad se cruza con la joyería y pierde de vista al usuario común.
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