Siete cenas, cero dramas: el menú semanal que va del sándwich de palta al pollo en olla
Entre el lunes y el domingo hay lugar para tarta de zapallitos, morrones rellenos, buñuelos, pizza y dos vueltas de pollo, más un postre con limón que se arma en un rato. Una recorrida por lo que conviene tener en cuenta antes de encender la hornalla.
La semana del 21 al 27 de septiembre viene con un menú que se las arregla para combinar de todo: un sándwich rápido para el apuro del mediodía, verduras rellenas para el domingo en familia, una pizza con pera y rúcula para el viernes y hasta un postre con crema de limón para coronar el finde. Es de esas planificaciones que mezclan la olla lenta con la vianda para llevar, y ahí está la gracia: se puede alternar sin aburrirse.
Verduras a la cabeza, pero con ojo
Las dos propuestas con verduras comparten un truco de cocina de toda la vida, el famoso control de agua. En la tarta de zapallitos, los zucchini (o zapallitos, como decimos acá) se cocinan destapados para que evaporen el líquido que largan. Después se los deja escurrir unos minutos antes de mezclarlos con el relleno. Ese paso, que parece menor, es lo que evita que la masa quede blanda y chiclosa. Mi viejo lo decía siempre: si la masa se empapa, no hay tarta que valga.
Los morrones rellenos, en cambio, piden otra lógica. Conviene elegir piezas parejitas, del mismo tamaño, para que al horno todos terminen en el mismo punto. Pueden ser rojos, amarillos o verdes, da lo mismo, y la base del relleno es vegetariana (arroz), aunque se le puede sumar pollo desmenuzado, atún o huevo duro si la olla pide algo más rendidor. Funcionan como plato principal o como acompañamiento de una carne.
- Sándwich de huevo duro y palta: para una vianda o un almuerzo a las apuradas. La palta reemplaza la mayonesa y el pan tostado le da el mordisco justo.
- Buñuelos de espinaca: servidos como entrada o al lado de un plato principal, son una mano a la cocina sin complicarse.
- Pizza de pera, queso azul y rúcula: se termina con un hilo de miel apenas sale del horno. La combinación es de esas que sorprenden al primer mordisco.
- Pollo a la cacerola con tomate: fuego bajo, tiempo y arroz blanco para absorber la salsa. Paciencia y listo.
- Pollo con polenta: la salsa se cocina sin apuro hasta espesar, y la polenta se vuelve el vehículo perfecto.
El cierre dulce y un consejo deluxe
Para el postre hay cupcakes (o muffins, que es lo mismo aunque algunos digan que no) rellenos con crema de limón y cubiertos con merengue o chantillí (crema chantilly, la clásica crema batida con azúcar). El contraste entre lo ácido del relleno y lo dulce de la cobertura es lo que los hace enganchar al primer bocado. Si sobran muffins, al día siguiente se comen perfecto con un café.
Mi consejo para esta semana es simple: arrancar el lunes con la tarta o el sándwich, dejar los morrones y el pollo para el martes y el miércoles (cocciones largas que se bancan la espera), y reservar la pizza y el postre para el fin de semana, cuando hay tiempo de disfrutar la cocina sin mirar el reloj. Y sí, yo haría dos tandas de muffins. No falla.
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