Tuli Acosta y el rumor que no paró ni con la palabra de los protagonistas
La cantante contó cómo una versión construida en redes la colocó como tercera en discordia en la separación de dos artistas con quienes tiene trato cercano. Pidió mediación contra dos creadores de contenido y describió el impacto en su familia y en su vínculo con Luck Ra.
A Tuli Acosta todavía le cuesta explicar con qué precisión se descompuso su rutina desde el día en que su nombre empezó a aparecer, sin aviso, en el centro de un escándalo ajeno. La cantante cordobesa habló por primera vez en extenso sobre los rumores que la involucraron en la separación de dos artistas con quienes tiene un vínculo cercano y describió, con la crudeza de quien todavía procesa lo vivido, el momento en que entendió que la versión había dejado de ser un comentario pasajero para convertirse en una mancha difícil de sacar. "Es la primera vez que me enfrento a algo tan masivo, de ver mi nombre en todos lados con una carátula de una 'tercera en discordia' con uno de mis mejores amigos", dijo a un medio nacional.
Según el relato de Acosta, la historia no nació de un chisme suelto sino de una construcción deliberada. Una vez que su nombre quedó instalado en la conversación pública, distintas cuentas empezaron a sumar supuestos datos para darle volumen y credibilidad. "No fue un chisme, fue literalmente algo que se construyó para justamente atacar mi dignidad y mi honor", sostuvo, y comparó la velocidad de propagación con la de "un virus" que se replica aunque no haya nada cierto detrás.
Una mentira que sobrevivió a las desmentidas
Lo que más la golpeó fue la inutilidad de la verdad. Los protagonistas directos de la separación salieron a desmentir la versión, una y otra vez, y aun así la maquinaria no frenó. "Trataron de implantar una mentira muy grande y generaron que ni siquiera la palabra de los protagonistas tuviese valor; ellos decían que no e igualmente insistían con eso", resumió la cantante, que durante ese período mantuvo conversaciones privadas con ambos artistas para tratar de blindar el vínculo que los une desde hace años.
“Nos comunicábamos como amigos. Los consejos que yo le daba a él eran intentando sacarme a mí del medio y viceversa.”Tuli Acosta
Con Luck Ra, su amigo de larga data, la estrategia fue la de siempre: hablar como amigos y, a la vez, tomar recaudos para que ninguna imagen juntos echara más leña al fuego. "Los consejos que yo le daba a él eran intentando sacarme a mí del medio y viceversa", explicó Acosta, que contó que incluso llegaron a limitar los encuentros para que una foto o un video casual no se transformara en una nueva prueba para quienes ya daban por hecho el rumor. La decisión, aclaró, no fue un enfriamiento de la amistad sino un intento por protegerla de la lectura maliciosa que crecía en redes.
El costo cotidiano y la decisión de ir a la Justicia
El daño, según describió, no se quedó en la superficie pública. Empezó a sentirse observada en la calle, a leer dobles sentidos en cada comentario, a notar que la gente la miraba como buscando una confirmación. Cuando entendió que las publicaciones empezaban a afectar a su familia directa, decidió dar un paso formal: inició acciones legales contra dos creadores de contenido y reservó la fecha del 16 de septiembre para una instancia de mediación. La vía judicial, aclaró, no apunta contra los artistas involucrados sino contra quienes -dijo- construyeron y sostuvieron la mentira.
Acosta también mostró preocupación por el efecto sobre su carrera. "¿Cómo lo limpio? cuando la gente ya cree que es así", resumió la sensación que tuvo en esos días, y agregó que la experiencia la dejó con una certeza incómoda: en el ecosistema de redes, la repetición termina valiendo más que la verdad. Mientras espera la mediación, la cantante volvió a los escenarios y a sus proyectos musicales, y aprovecha cada entrevista para marcar, con la misma frase, que un rumor organizado puede condicionar la vida cotidiana de cualquiera. Para quienes quieran acompañarla en el reclamo, la principal vía de difusión del propio descargo es su cuenta oficial en Instagram, donde ella misma publicó los comunicados y los intercambios con los protagonistas.
Lo que se puede hacer desde casa, en tanto, es bien concreto: no reenviar audios ni capturas sin chequear la fuente, esperar la palabra de los involucrados antes de dar por cierta una separación, y reportar los contenidos que atacan el honor de una persona sin pruebas. En la Argentina, la Ley 26.032 de prensa y los artículos del Código Civil y Comercial sobre derecho a la intimidad y a la imagen ofrecen herramientas para pedir rectificaciones y, en casos graves, iniciar acciones civiles por daño moral. Y para quienes, como Tuli, están pensando en dar el paso legal, los centros de mediación dependientes del Ministerio de Justicia de la Nación y de cada provincia ofrecen instancias previas obligatorias -como la mediación del 16 de septiembre- antes de cualquier demanda judicial.
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