Un jueves que dejó mudas a las inteligencias artificiales que usamos todos los días
ChatGPT, Claude y Grok se cayeron al mismo tiempo durante horas y millones de usuarios quedaron a la espera de respuestas. Repaso de lo que pasó, lo que dijeron las empresas y por qué importa para el trabajo cotidiano.
A Carolina, docente universitaria en La Plata, le tomó por sorpresa empezar la clase del jueves sin su asistente de siempre. Esa mañana había planeado mostrar a sus estudiantes cómo armar una rúbrica de evaluación con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial, pero cuando quiso abrirla en el aula se encontró con una pantalla gris y un mensaje de error. No era un problema de su computadora ni del wifi de la facultad, como terminó comprobando en los minutos siguientes cuando la sala entera le confirmó que tampoco podía ingresar desde sus teléfonos. Era algo más grande: las tres plataformas de inteligencia artificial que la mayoría tiene instaladas en el día a día se habían caído al mismo tiempo.
El Ministerio de Educación nacional, a través de la Dirección de Integración de Tecnologías al Aula, difundió poco después del mediodía un comunicado técnico donde confirmó que la interrupción de ChatGPT, Claude y Grok se extendió durante varias horas de la mañana y afectó a usuarios de Estados Unidos, España, México, Colombia y la Argentina, con reportes crecientes en las principales ciudades del país. El parte oficial describió fallas graves de inicio de sesión, errores al enviar mensajes y caídas simultáneas en servicios asociados, y explicó que las tres compañías involucradas habían reconocido los problemas y avanzaban con una restauración gradual de los sistemas.
Lo que sintieron los usuarios
La queja más repetida en redes y foros de soporte durante la mañana fue la misma: la pantalla quedaba a medio cargar, los chats anteriores no respondían y los servidores devolvían errores genéricos sin demasiado detalle. En el caso de ChatGPT, además del chat principal se cayeron Codex, la herramienta para programar, y las versiones móviles de la app. Claude, por su parte, registró picos de error en varias de sus versiones, incluida Opus, su modelo más avanzado. Grok quedó fuera de servicio tanto en su aplicación independiente como en la integración que vive dentro de la red social X.
OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, reconoció públicamente la existencia de “problemas y errores graves” y dijo estar aplicando “medidas de mitigación” mientras monitoreaba la vuelta progresiva del servicio. Anthropic, dueña de la familia Claude, notificó errores elevados sin atribuir el incidente a una única causa. Desde xAI, la compañía de Elon Musk, confirmaron un pico de desconexiones que dejó sin respuesta a las consultas automatizadas de los usuarios.
- Dificultad para iniciar sesión en las tres plataformas, con pantallas que no respondían.
- Mensajes de error al enviar consultas o al intentar mantener conversaciones iniciadas.
- Caída de servicios complementarios: Codex en OpenAI y la integración de Grok en X.
- Reportes en distintos países, con presencia en la Argentina desde temprano.
- Reconocimiento público de las fallas por parte de las tres compañías, sin un diagnóstico unificado.
En nuestro país, los reportes que más se repitieron apuntaban a los servidores centrales que estas empresas mantienen en el exterior, lo que refuerza la lectura de que el problema fue global y no local, y dependió de la infraestructura que cada compañía administra en pocas regiones del mundo. La simultaneidad llamó la atención porque hasta ahora las caídas de uno de estos servicios solían presentarse de manera aislada, mientras los demás seguían funcionando como respaldo.
“Cuanto más concentrada está la infraestructura, más expuesto queda el trabajo cotidiano: lo vimos este jueves y lo vamos a seguir viendo.”Marcelo Druetta, especialista en seguridad informática de la Universidad Nacional de Córdoba
Esta clase de episodios reabre un debate que en las aulas y en los equipos de trabajo ya nadie esquiva: la dependencia creciente de herramientas externas para tareas que van desde redactar un mail hasta escribir un programa o preparar una clase. Cuando una de ellas falla, el problema es molesto, pero cuando caen tres a la vez, como ocurrió este jueves, el impacto se vuelve estructural. Pasa con la edición de textos, con la búsqueda de información, con el análisis de datos y, cada vez más, con la producción de materiales educativos.
Desde mi lugar como alguien que escribe y enseña con estas tecnologías a diario, rescato una enseñanza concreta para llevar a casa. Primero, conviene tener siempre una segunda opción disponible: por ejemplo, alternar entre dos plataformas distintas para no quedar a oscuras si una se cae. Segundo, guardar copias locales de los materiales generados, porque cuando el servicio se interrumpe también puede haber pérdidas. Tercero, registrar los chats importantes en archivos propios, ya que el historial en la nube no está garantizado frente a este tipo de eventos. Y cuarto, recordar que ninguna herramienta es indispensable: apagones como el de este jueves nos obligan a volver a los métodos de siempre, que siguen siendo válidos y, en muchos casos, más cuidadosos. Carolina terminó su clase con una pizarra, un marcador y la conversación cara a cara con sus estudiantes, que no se cayó en ningún momento.
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