Saltar al contenido
San Juan ByteSan Juan Byte ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.536,80 -0,19%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Volver a empezar a los diecisiete: «Sunny Dancer», la película que cuenta qué queda después del cáncer

La nueva película dirigida por George Jaques y protagonizada por Bella Ramsey pone el foco en la vida emocional de jóvenes que terminaron un tratamiento oncológico y todavía cargan con marcas invisibles.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 3 min
Volver a empezar a los diecisiete: «Sunny Dancer», la película que cuenta qué queda después del cáncer

Sofía tenía dieciséis años cuando le diagnosticaron lymphoma, y aunque los médicos le dijeron que estaba en remisión, ella no se sentía curada. Volvió a la escuela y a las clases de teatro, y se encontró con que sus compañeros hablaban de novios y de viajes de egresados mientras ella seguía contando los días hasta el próximo análisis. Esa distancia, íntima y silenciosa, es la misma que recorre «Sunny Dancer», la película dirigida por George Jaques que llega a las salas con Bella Ramsey como protagonista. La historia sigue a Ivy, una chica de diecisiete años que lleva diez meses en remisión después de atravesar una leucemia, y que es empujada por sus padres a pasar cuatro semanas en un predio habilitado para chicos jóvenes cuya vida quedó atravesada por la enfermedad.

El proyecto cuenta con el apoyo oficial de Teenage Cancer Trust, la organización británica que trabaja con jóvenes y adolescentes diagnosticados con cáncer, de la que Jaques es embajador. Durante el rodaje, según se informó desde la producción, se convocó a participar a chicos que habían sobrevivido al cáncer y se pusieron terapeutas a disposición del elenco para acompañar el proceso. La cinta fue rodada en un entorno natural de esa zona rural de Escocia y se trata del segundo trabajo del realizador como director de largometrajes.

Una experiencia que deja huellas

En la película, Ivy llega al lugar con pocas ganas de sumarse a las actividades y sin demasiado interés por conocer a nadie. Lejos de la casa, sin la red habitual de contención, la convivencia empieza a modificar esa distancia. Con ella están Brooke, Rose y Mía, su compañera de habitación, con quien establece un vínculo que se vuelve un refugio cotidiano; también aparece Jake, un chico que atraviesa ataques de pánico, y Ralph, un joven que recurre al humor negro para tramitar lo que le cuesta poner en palabras.

Los personajes van armando su mundo en esta música entre Este Haim y Zachary Dawes, con canciones de Scissor Sisters y Goldfrapp de fondo, mientras las fiestas, los bailes y las salidas nocturnas al bosque funcionan como pequeñas pruebas de volver a estar entre pares. Jaques ha explicado que no considera a su película una película sobre el cáncer: la enfermedad atraviesa a los personajes, pero sus deseos, sus vínculos y sus proyectos también organizan el relato.

  • Elenco principal: Bella Ramsey como Ivy, Ruby Stokes como Ella, Daniel Quinn-Toye como Jake y Earl Cave como Ralph.
  • Rodaje realizado en un entorno rural de Escocia, con puesta de colores cálidos y una banda de sonido con Este Haim, Zachary Dawes, Scissor Sisters y Goldfrapp.
  • Participación de jóvenes que atravesaron un tratamiento oncológico durante la filmación y acompañamiento terapéutico para el elenco.
  • Conexión personal del director: su madre tuvo cáncer de mama durante su adolescencia, experiencia que lo acercó a la temática.
  • Elenco ampliado con actores jóvenes que dieron vida al resto del grupo de jóvenes del campamento.

Lo que más me interesa de «Sunny Dancer», y confieso que lo digo como espectadora y como también adulta, es que no romantiza la enfermedad ni la reduce a una historia de aprendizaje. Que muestra a chicos que quieren reírse, emborracharse un poco, discutir y enamorarse, y que al mismo tiempo cargan con un cuerpo y una historia que el entorno tiende a querer dejar atrás demasiado rápido. Esa tensión entre la presión por estar curado y la lentitud real de la recuperación emocional es, a mi entender, lo que vuelve mejor a una película pensada para público adolescente y también para familias.

Desde casa, se puede usar la película como excusa para abrir conversaciones que a muchos les cuesta empezar. Preguntarles a los hijos, sobrinos o nietos qué sienten cuando un compañero atraviesa una enfermedad seria, qué les pasa cuando el alta médica no alcanza para explicar lo que cambió. Y también, del otro lado, si en la familia hay alguien que atravesó un cáncer, animarse a preguntar cómo está hoy, más allá del último parte médico. A veces, como muestra Ivy, el campamento más necesario empieza en la mesa de la cocina.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo