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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Cómo actúan los medicamentos para la obesidad y por qué el seguimiento médico es tan importante como la pastilla

Una especialista del Hospital de Clínicas de la UBA explicó cómo la semaglutida y la tirzepatida intervienen en las señales del hambre y la saciedad, y por qué ningún tratamiento reemplaza los controles profesionales, la alimentación y la actividad física.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 3 min
Cómo actúan los medicamentos para la obesidad y por qué el seguimiento médico es tan importante como la pastilla

Lo conocí en una consulta de seguimiento, hace ya varias notas. Esteban tenía 52 años, hacía dos décadas arrastraba kilos que volvían apenas dejaba cualquier dieta y llegaba al consultorio con la misma pregunta que escucho una y otra vez: por qué su cuerpo parecía pelear contra cada intento de bajar de peso. La escena se repite en cualquier conversación sobre obesidad, y por eso me detuve en las explicaciones que la médica Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, le dio a este medio sobre cómo trabajan los medicamentos más usados hoy y qué controles son indispensables mientras se los toma.

Según el Ministerio de Salud de la Nación, la obesidad es una enfermedad crónica, multifactorial y recidivante, lo que significa que suele reaparecer si no se sostiene un abordaje integral. En línea con esa definición oficial, Quevedo insistió en que cualquier tratamiento farmacológico debe comenzar con una evaluación médica completa y requiere controles durante todo su desarrollo, porque ni la dosis ni el ritmo de descenso de peso pueden estandarizarse: se ajustan a cada paciente, con el objetivo de reducir grasa y, al mismo tiempo, preservar la masa muscular.

Qué hacen la semaglutida y la tirzepatida en el cuerpo

La especialista describió que ambas drogas reproducen señales que el intestino produce de manera natural y que se comunican con el cerebro, el estómago y el páncreas. La semaglutida actúa sobre un único receptor, mientras que la tirzepatida interviene sobre dos vías complementarias. Esa diferencia no es menor: sus acciones están vinculadas con la regulación del apetito, con la sensación de saciedad y con el control de la diabetes, y por eso la manera en que muchos pacientes se relacionan con la comida.

En el consultorio, dijo Quevedo, son moneda corriente los relatos de hambre difícil de manejar, de insatisfacción después de comer y de picoteo entre comidas. Esas experiencias forman parte de la enfermedad y no pueden explicarse apelando solo a la fuerza de voluntad, un punto que a mí, como a muchos lectores, me parece clave para desarmar viejos estigmas que todavía circulan en las mesas familiares.

Por qué el seguimiento profesional es inseparable de la medicación

El seguimiento no es un trámite: permite observar la respuesta al medicamento, los posibles efectos adversos y los cambios en la composición corporal. La médica detalló que las dosis se suben de forma progresiva, en un proceso llamado titulación, y que también se evalúa si la persona incorporó movimiento y de qué tipo, porque el ejercicio de fuerza y el cardiovascular pueden modificar la evolución del tratamiento. Cuando el músculo se preserva, el descenso tiende a ser más sostenible y el metabolismo se resiente menos.

Además, después de adelgazar el organismo puede activar mecanismos que favorecen la recuperación del peso, algo que en la clínica se conoce como efecto rebote. Quevedo aclaró que estos medicamentos también ayudan a sostener el descenso durante el período de uso indicado por los profesionales, pero que al suspenderlos puede producirse una recurrencia, sobre todo si no hay una estrategia integral que acompañe el proceso.

  • Alimentación adecuada y hidratación sostenida en el tiempo.
  • Actividad física regular, combinando fuerza y trabajo cardiovascular.
  • Descanso y manejo del estrés como parte del tratamiento.
  • Controles médicos periódicos para ajustar dosis y evaluar composición corporal.
  • Apoyo profesional continuo, porque la obesidad es una enfermedad crónica y no un problema de voluntad.

Qué se puede hacer desde casa mientras se evalúa un tratamiento

Antes de hablar de pastillas, la médica destacó que los hábitos dependen del entorno familiar y laboral, condiciones que hay que considerar al organizar cualquier cambio cotidiano. En lo concreto, y sin reemplazar la consulta, desde casa se puede empezar por revisar qué se compra en el almacén, cómo se distribuyen las comidas a lo largo del día y cuánta agua se ingiere, además de reservar espacios reales para moverse y para dormir bien. Son ajustes pequeños, pero Quevedo los considera la base sobre la que después se sostiene cualquier indicación farmacológica, y es el consejo que, como periodista, me llevo para mí cada vez que vuelvo de una entrevista como esta.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología

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