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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Plancha con rodillas apoyadas y puente: dos aliados para cuidar el abdomen después de los 50

Las recomendaciones de Mayo Clinic y de la Asociación Americana del Corazón coinciden en que la postura y la adaptación a cada cuerpo son la clave. Quienes tienen osteoporosis o problemas de espalda deben consultar antes con un profesional.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 3 min
Plancha con rodillas apoyadas y puente: dos aliados para cuidar el abdomen después de los 50

A sus 53 años, Graciela todavía recuerda la primera vez que intentó sostener una plancha abdominal sobre los pies. Le temblaban los brazos, le dolía la cintura y, sobre todo, sentía que algo no encajaba en su cuello. Cuando su profesora de educación física le mostró la variante con las rodillas apoyadas en el suelo, entendió que no se trataba de hacer menos, sino de hacerlo mejor. Esa experiencia, repetida en muchos gimnasios y centros de salud, vuelve a aparecer cada vez que se habla de cómo fortalecer el abdomen después de los 50.

El Ministerio de Salud de la Nación, a través de sus guías de actividad física para adultos mayores, coincide con lo que señalan organismos internacionales como Mayo Clinic y la Asociación Americana del Corazón: trabajar la zona media después de los 50 puede incluir ejercicios que también involucren la espalda y las caderas, con movimientos que no fuercen el cuello en forma repetida. La plancha adaptada y el puente aparecen como dos recursos centrales para esa etapa de la vida.

Plancha con rodillas apoyadas: menos exigencia, misma zona media

  • Apoyar las rodillas en el suelo es una forma de adaptar la plancha para trabajar el abdomen con una exigencia menor que la variante sostenida sobre los pies.
  • Mayo Clinic describe esta opción entre los ejercicios para fortalecer la zona media: se realiza sobre los antebrazos y las rodillas, con el abdomen contraído para sostener la posición.
  • Los codos deben quedar debajo de los hombros y la cabeza debe seguir la línea de la espalda, sin forzar el cuello.
  • Mantener esa alineación ayuda a evitar que la región lumbar se arquee durante el ejercicio.

Antes de incorporar este tipo de movimientos, hay una precaución concreta. Mayo Clinic recomienda una consulta profesional a quienes tienen osteoporosis, problemas de espalda u otras condiciones de salud. La posibilidad de modificar un apoyo no convierte al ejercicio en una opción adecuada para todos: la elección debe considerar la situación individual y el historial clínico de cada persona.

El puente: abdomen, caderas y glúteos en un solo movimiento

La Asociación Americana del Corazón incluye al puente dentro de su guía de fortalecimiento y estabilidad. El movimiento comienza boca arriba, con las piernas flexionadas a la altura de las rodillas. Desde allí, se activa el abdomen y se levanta la pelvis, cuidando la alineación de la espalda y evitando trasladar el esfuerzo al cuello. La participación conjunta de abdomen, caderas y glúteos explica por qué el trabajo de la zona media no se limita a una contracción aislada: incluye también la espalda baja y la pelvis, y contribuye al equilibrio y a la estabilidad en las actividades cotidianas.

Estos ejercicios forman parte de un esquema más amplio de actividad física. Para las personas de 65 años o más, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan combinar actividad aeróbica, prácticas de equilibrio y fortalecimiento muscular. La indicación de fuerza es de al menos dos días semanales e incluye los principales grupos musculares, además del abdomen.

Qué se puede hacer desde casa

  • Empezar por la plancha con rodillas apoyadas, sosteniendo la postura entre 15 y 30 segundos, con respiración tranquila y abdomen activo.
  • Sumar luego el puente, con series cortas de 8 a 10 repeticiones, prestando atención a la alineación de cadera y espalda.
  • Reservar al menos dos días por semana para este tipo de trabajo de fuerza, tal como sugieren los CDC estadounidenses.
  • Consultar siempre con un profesional de la educación física o con el médico de cabecera antes de empezar, sobre todo si hay osteoporosis, dolores de espalda o cirugías previas.

Como me dijo una vez una profesora de educación física en un taller para adultos mayores, el cuerpo a los 50 no pide heroicidades, pide coherencia. Adaptar la plancha y sumar el puente no es bajar la exigencia, sino aprender a escucharlo. Y, en ese aprendizaje, la constancia suele pesar más que la intensidad.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología

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