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DOM, 18 OCT 2026
Vida

Cuando el cuerpo avisa: cómo reconocer un coágulo sanguíneo antes de que sea una emergencia

Dolor en una pierna, hinchazón o cambios en la piel pueden ser las primeras señales de una trombosis venosa, una afección que se puede prevenir si se identifica a tiempo. Especialistas explican los factores de riesgo, los síntomas de alerta y los momentos de la vida en los que conviene prestar más atención.

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Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 3 min
Cuando el cuerpo avisa: cómo reconocer un coágulo sanguíneo antes de que sea una emergencia

A sus 47 años, Graciela nunca había sospechado que un día normal pudiera complicarse en cuestión de horas. Esa mañana se levantó con la pantorrilla derecha hinchada y una molestia que describió como un calambre que no cedía. Pensó que había dormido mal. Cuando la piel empezó a verse más rojiza y caliente, su hija la llevó a la guardia. El diagnóstico fue trombosis venosa profunda. Hoy, ya recuperada, Graciela insiste en algo que los médicos repiten hasta el cansancio: si hubiera esperado un día más, el coágulo podría haberse desplazado hasta los pulmones y la historia habría sido otra.

El caso no es aislado. La tromboembolia venosa se produce cuando se forma un coágulo en una vena profunda, generalmente en las piernas. Si ese coágulo se desprende y viaja hasta los pulmones, puede provocar una embolia pulmonar, una complicación potencialmente mortal que requiere atención inmediata en una guardia. Se trata, según coinciden los especialistas, de una afección seria pero prevenible, siempre que se la identifique a tiempo.

Las cuatro señales que el cuerpo suele dar

El cardiólogo preventivo Francesco Lo Monaco, consultado por este medio, identificó cuatro señales físicas que pueden indicar la presencia de un coágulo en una pierna:

  • Dolor o sensibilidad en una pierna, especialmente en la pantorrilla o el muslo.
  • Hinchazón, generalmente en una sola extremidad.
  • Cambios en el color de la piel: puede verse roja, azulada o más oscura de lo habitual.
  • Sensación de calor en la zona afectada.

Lo Monaco aclaró que ninguno de estos síntomas confirma el diagnóstico por sí solo, pero sostuvo que cualquiera de ellos justifica una consulta médica inmediata para descartarlo. Cuando aparecen señales de embolia pulmonar, como dificultad respiratoria, dolor torácico que se intensifica al respirar, tos con sangre o pérdida del conocimiento, la indicación es llamar a emergencias sin demoras.

Quiénes tienen más probabilidades de desarrollar un coágulo

Existen factores que elevan de manera significativa el riesgo de sufrir un coágulo sanguíneo. El especialista los ordenó de la siguiente manera:

  • Haber tenido un coágulo previamente.
  • Tener condiciones hereditarias como la trombofilia o antecedentes familiares de problemas de coagulación.
  • Fumar.
  • Pasar períodos prolongados con movilidad reducida, como viajes largos o reposo en cama.
  • Convivir con enfermedades crónicas como diabetes, insuficiencia cardíaca o cáncer.

Tres etapas en la vida de las mujeres que requieren atención

En la vida de las mujeres hay tres momentos que merecen una vigilancia especial, según explicó el cardiólogo. El primero es el uso de anticonceptivos hormonales con estrógeno, que se asocia a un incremento del riesgo, aunque bajo para la mayoría de las usuarias. El segundo es el embarazo y el posparto: durante la gestación, el organismo activa mecanismos para evitar el sangrado excesivo en el parto, lo que favorece la coagulación. El tercero es la terapia hormonal que se utiliza para tratar los síntomas de la menopausia, que también puede elevar el riesgo cuando incluye estrógeno.

“La prevención comienza por comprender los propios riesgos, en lugar de asumir que sentirse bien significa que todo está bien.”Francesco Lo Monaco, cardiólogo preventivo

Lo Monaco insistió en que los riesgos no son fijos a lo largo de la vida. El embarazo, los tratamientos hormonales y los cambios en la movilidad pueden modificarlos, por lo que el consejo más adecuado varía según la historia clínica de cada persona. Las mujeres con antecedentes familiares o personales de trombosis, las que están por iniciar una terapia hormonal y las que atraviesan un embarazo son, a su entender, quienes más se benefician de una consulta preventiva con su médico de cabecera o con un especialista en coagulation.

Desde lo cotidiano, hay un cuadro concreto que uno puede trazar en casa. Mantenerse activo, levantarse cada una o dos horas durante los viajes largos, hidratarse bien y evitar el cigarrillo son medidas simples que reducen el riesgo. Si hay antecedentes familiares de trombosis o se está por comenzar un tratamiento hormonal, conviene comentarlo con el médico antes de que aparezca cualquier síntoma. Y si aparece dolor, hinchazón o calor en una pierna sin causa aparente, lo más sensato es consultar y no esperar. Como aprendió Graciela, en estos casos el tiempo corre del lado del paciente.

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Marina MoralesEducación y tecnología

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