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VIE, 16 OCT 2026
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El stop motion como trinchera: Travis Knight le declara la guerra a la inteligencia artificial desde Laika

El director estadounidense vuelve al cine cuadro a cuadro con Wildwood, la película más ambiciosa del estudio, y aprovecha la gira promocional para marcarle la cancha a las herramientas de generación automática: "La IA carece de humanidad", dice, en una defensa cerrada del oficio artesanal que tiene mucho de manifiesto corporativo y de cálculo comercial.

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Graciela GilPolítica y gestión pública · · lectura 5 min
El stop motion como trinchera: Travis Knight le declara la guerra a la inteligencia artificial desde Laika

El pasillo de un hotel, una entrevista pactada, una cámara encendida. Del otro lado, Travis Knight, 52 años, traje oscuro, la sonrisa contenida del directivo que sabe que cada palabra en la previa de un estreno vale oro. Lo que dice no es la cortesía habitual de un director en campaña: es una toma de posición cerrada sobre el futuro del oficio. La inteligencia artificial, argumenta, es contraria a lo que defiende Laika, el estudio de animación con sede en Oregón que dirige y que produce Wildwood, su nuevo largometraje. "En Laika, en el centro de todo lo que hacemos, está el artista", repite, como si la frase fuera un juramento.

Wildwood se estrena el 23 de octubre y ya entra en la historia del estudio por una razón concreta: su duración, 140 minutos, lo convierte en el proyecto más largo y, según la propia Laika, en el más difícil que encararon hasta ahora. Cada fotograma fue construido a mano, cuadro a cuadro, con la lógica paciente del stop motion: una técnica que no admite atajos y que exige miles de figuras físicas manipuladas una y otra vez frente a la cámara. En tiempos de algoritmos que dibujan una imagen en segundos, la apuesta de Knight es casi una declaración de principios.

La frase que incomoda a toda una industria

“La IA es realmente contraria a todo lo que defendemos en Laika, porque en Laika, en el centro de todo lo que hacemos, está el artista. El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que hacés.”Travis Knight, director y presidente de Laika

Knight no se limita a rechazar la herramienta: la define. Para él, la diferencia entre el stop motion y la inteligencia artificial no es de grado sino de naturaleza. El stop motion exhibe las marcas del proceso humano, las texturas que deja el dedo del animador, los pequeños errores que delatan el tiempo invertido. La animación generada por IA, en cambio, produce resultados sin ese rastro, y esa ausencia es, en la lectura del director, lo que define si una obra puede considerarse arte o no. Reconoce, eso sí, que la tecnología es "asombrosa": la elogia como herramienta, pero le discute el trono de creadora.

  • Wildwood se estrena el 23 de octubre y tiene una duración de 140 minutos, récord para el estudio Laika.
  • Fue filmada íntegramente en stop motion, cuadro por cuadro, sin intervención de herramientas de inteligencia artificial en la producción.
  • Travis Knight, de 52 años, debutó como director con Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016), nominada al Oscar a mejor película de animación.
  • Su filmografía combina animación artesanal con incursiones en acción real: Bumblebee (2018) y la próxima He-Man y los Masters del Universo.
  • Laika es el estudio de animación con sede en Hillsboro, Oregon, reconocido por su dependencia absoluta del trabajo manual en cada producción.

Knight sabe lo que se juega. Laika no es un estudio cualquiera: es la casa que recuperó el stop motion como lenguaje cinematográfico de primera línea con títulos como Coraline, Los mundos de Coraline, ParaNorman, El alucinante mundo de Norman, El desastre de los Boxtrolls y la mencionada Kubo. Cada película es una inversión enorme de horas hombre: se calcula que un solo minuto de stop motion puede requerir hasta 24 horas de trabajo. En ese contexto, declarar a la IA enemiga del oficio es también defender un modelo de negocio. Wildwood, además, es la película más cara de la historia de la compañía, según reportes de la prensa especializada, aunque el estudio no difunde oficialmente el presupuesto. La defensa de la artesanía, en este caso, es también defensa de la plata: cada minuto de película son decenas de miles de dólares en sueldos de animadores, constructores de muñecos y pintores de fondos.

Lo que dice Knight y lo que calla

El discurso del director tiene una elegancia retórica que merece ser leída con cuidado. Cuando dice que el stop motion "hace gala abiertamente de su humanidad", no solo describe una técnica: la convierte en bandera frente a un competidor que amenaza con abaratar los costos de producción. La pregunta incómoda es si esa defensa cerrada no es también una manera de blindar el modelo de Laika frente a la presión creciente de los estudios por incorporar herramientas de generación automática. El propio Knight, presidente del estudio y además CEO de la matriz, no es un artista marginal: es un ejecutivo que cuida su marca. Su frase "la IA carece de humanidad" suena a manifiesto, pero funciona también como escudo publicitario en la previa de un estreno que necesita justificación de costos.

Wildwood, basada en la novela homónima de Colin Meloy, llega a las salas con una ficha técnica imponente: 140 minutos de animación fotograma a fotograma, una escala de producción inédita para Laika y la expectativa lógica que acompaña a cada lanzamiento de Knight. Lo que el director propone es, en definitiva, que el público pague a ver un trabajo que la máquina todavía no puede replicar: la huella de la mano. Si esa premisa convence en la taquilla o queda como un acto de fe artesanal, lo dirán las butacas a partir del 23 de octubre.

Knight dijo lo que quiso decir. Lo dijo en inglés, en una entrevista, lejos de Buenos Aires y de la política local. Pero la frase viajó: "La IA carece de humanidad". En la industria de la animación, que empieza a cotizar algoritmos en bolsa, esa sentencia no es poética. Es política, es gestión, es plata. Y el responsable de haberla puesto en circulación, en un año donde varias productoras evalúan recortes de personal técnico por sustitución algorítmica, se llama Travis Knight.

GG
Graciela GilPolítica y gestión pública

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