El umbral de los $3,9 millones: la línea de partida del 10% de hogares con mayores ingresos según el INDEC
La Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al segundo trimestre de 2026 reveló que, para integrar el decil superior, una familia necesitó percibir al menos 3.900.000 pesos mensuales, en un contexto donde el promedio general se ubicó en 2.037.784 pesos.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos difundió los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares para el segundo trimestre de 2026, y la fotografía que dejó el relevamiento resulta elocuente por donde se la mire: para integrar el diez por ciento de los hogares con mayores ingresos fue preciso percibir, como mínimo, 3.900.000 pesos mensuales por familia, una cifra que quintuplica el ingreso promedio del conjunto de los 31 aglomerados urbanos relevados, que se ubicó en 2.037.784 pesos. La magnitud del umbral no hace más que confirmar la distancia que separa a los extremos de la distribución y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta estructural que el INDEC, con su metodología habitual, se limita a describir sin responder: ¿cuánta agua y de dónde?
El dato corresponde al ingreso total familiar, es decir, a la suma de todas las fuentes que nutren la economía de un hogar: sueldos, jubilaciones, pensiones, transferencias y otras ayudas. La encuesta, que cubre 31 aglomerados urbanos, ordena a los hogares según esos ingresos y los reparte en diez grupos de igual tamaño, conocidos como deciles. Esa arquitectura permite comparar extremos y, sobre todo, dimensionar las asimetrías que persisten en la estructura distributiva argentina, una preocupación que atraviesa cualquier debate serio sobre política económica y que el organismo describe con frialdad estadística.
El decil superior: composición, promedio y amplitud
El último decil, aquel que agrupa al diez por ciento de los hogares con mayores ingresos, abarcó un rango que se extiende desde los 3.900.000 pesos hasta los 75.000.000 pesos mensuales, con una media de 6.057.098 pesos. Esa amplitud no es un detalle menor: convivieron dentro de un mismo segmento familias con ingresos que difieren en un orden de magnitud, lo que relativiza cualquier lectura homogénea del "top ten" y obliga a distinguir entre quienes apenas superan el umbral y quienes se despegan de manera considerable. En ese estrato quedaron comprendidas 1.017.000 familias, en las que vivían 3.491.000 personas, con un promedio de 3,4 miembros por hogar.
- Decil 8: ingresos de entre 2.300.000 y 2.939.000 pesos mensuales.
- Decil 9: ingresos de entre 2.939.000 y 3.900.000 pesos mensuales.
- Decil 10: ingresos de entre 3.900.000 y 75.000.000 pesos mensuales, con promedio de 6.057.098 pesos.
- Decil 1: ingresos de entre 5.000 y 578.000 pesos mensuales, con promedio de 383.378 pesos.
- Decil 2: ingresos de entre 578.000 y 820.000 pesos mensuales.
- Decil 3: ingresos de entre 820.000 y 1.035.806 pesos mensuales.
El contraste entre los extremos se vuelve todavía más marcado cuando se observa la composición del ingreso. En el conjunto de los hogares, el trabajo aportó el 78,1 por ciento de los recursos y las fuentes no laborales, el 21,9 por ciento restante. Esa proporción se inclina aún más hacia lo laboral en la cúspide: entre las familias del decil superior, la participación del trabajo llegó al 86,6 por ciento. En el extremo opuesto, en el decil más bajo, jubilaciones, pensiones, subsidios y otras entradas no laborales representaron el 67,3 por ciento del ingreso, un indicador elocuente de la dependencia que muestra el segmento más vulnerable respecto de las transferencias del Estado y de los sistemas de seguridad social.
La distribución del ingreso: la mitad superior se lleva casi todo
La radiografía que ofrece la EPH también pone cifras concretas sobre la asimetría distributiva. El diez por ciento superior de los hogares concentró el 29,7 por ciento del ingreso total relevado, mientras que el diez por ciento inferior apenas recibió el 1,9 por ciento. Se trata de dos grupos que, por construcción metodológica, tienen el mismo tamaño en cantidad de hogares, pero que distan de manera sideral en recursos: el segmento superior percibió, en promedio, más de quince veces lo que recibió el inferior. La diferencia se explica, en parte, por la cantidad de personas que integran cada hogar, con un promedio de 3,4 miembros en la cima y de apenas 2 en la base, pero sobre todo por la capacidad diferencial de generar ingresos laborales, que en el extremo alto aporta casi nueve de cada diez pesos.
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