Espírito Santo: un estado brasileiro entre el mar, la manglares y la memoria jesuita
Laolica Quantidade
Espírito Santo ocupa el cuarto lugar entre los estadosasins smallest de Brasil por superficie y permanece fuera de los circuitos habituales del turismo del Cono Sur. Sin embargo, su capital, Vitória, concentra una oferta hotelera y gastronómica consolidada, mientras que sus principales atracciónes distributed en un radio deamanageable, con bajadas traslados largos.
Vamos a los números: la state's size is the fourth smallest in Brazil, and its natural and cultural attractions are concentrated within a manageable radius. Vitória is the main base for visitors, with beaches, an urban mangrove, historic sites and restaurants located relatively close to one another.
Una cocina con identidad propia
La cocina capixaba se distingue, entre otras cosas, por una versión de la moqueca que no utiliza aceite de dendê ni leche de coco, a diferencia de la preparación bahiana. La receta se cocina en ollas de barro negro elaboradas a mano por las paneleiras del barrio de Goiabeiras, en Vitória.
El Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil inscribió esta tradición en 2002 como Patrimonio Cultural Inmaterial. El trabajo de las paneleiras se transmite de generación en generación, principalmente entre mujeres, y cada pieza vendida incluye el nombre y el contacto de su autora.
La arcilla proviene de un yacimiento en el Vale do Muleembá. Las piezas se modelan a mano, se queman al aire libre y reciben una tintura de corteza de mangle rojo que les proporciona el característico color negro.
Manglar urbano y turismo de naturaleza
El manglar urbano de Vitória cubre aproximadamente 11 kilómetros cuadrados y puede recorrerse en lancha. La marea modifica continuamente el paisaje: cuando baja aparecen bancos de arena y piscinas naturales, mientras que con la marea alta se habilitan otras zonas del recorrido. Las salidas comunitarias duran entre dos horas y media y tres horas.
De julio a noviembre, las ballenas jorobadas llegan desde la Antártida para aparearse frente a las costas del estado. La temporada sitúa a Espírito Santo como una alternativa para observar fauna marina, aunque el destino todavía no aparece entre los itinerarios habituales de los viajeros argentinos.
Memoria colonial y peregrinación
En Vila Velha, separada de Vitória por la desembocadura del río Santa María, el Convento da Penha se encuentra sobre una roca de 154 metros con vistas a la bahía. Su historia comienza en 1558. Cada año, después de Pascua, la Romaria dos Homens convoca a los peregrinos a una caminata de 14 kilómetros; en 2026 participaron 1,2 millones de personas.
A 80 kilómetros al sur, el Santuario Nacional de Anchieta conserva la memoria del jesuita español José de Anchieta, canonizado en 2014 y vinculado a la fundación de Río de Janeiro y San Pablo. Desde ese punto comienza Os Passos de Anchieta, una ruta de peregrinación a pie de 100 kilómetros hasta Vitória, creada en 1998 con inspiración en el Camino de Santiago.
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