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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Garbanzos con calamares en 20 minutos: el guiso exprés que mejora de un día para el otro

Una receta de cocina de costa con garbanzos en conserva, calamares y un sofrito clásico. El secreto: la cocción breve y el reposo que potencia los sabores.

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Graciela GilPolítica y gestión pública · · lectura 2 min
Garbanzos con calamares en 20 minutos: el guiso exprés que mejora de un día para el otro

En la cocina de un departamento cualquiera de Buenos Aires, una sartén ancha empieza a largar el primer aroma a cebolla y ajo. Veinte minutos más tarde, sobre la mesa aparece un plato de cuchara que muchos dan por terminado antes de empezar: garbanzos con calamares. La preparación no exige horas de fuego ni técnica depurada, y aún así conserva la identidad de los guisos de la cocina de costa mediterránea.

La lógica de un sofrito que se resuelve rápido

La estructura del plato es austera. Cebolla picada, ajo y tomate se cocinan a fuego medio hasta que el conjunto se concentra; sobre ese fondo se saltan los calamares limpios, cortados en aros o trozos, apenas lo necesario para que tomen color. Después entran los garbanzos escurridos y un caldo de pescado —casero o de tetrabrik— que termina de ligar el conjunto en pocos minutos de hervor.

El resultado no es una sopa: queda un guiso corto de líquido, más cercano a un salteado húmedo que a un caldo clásico. La profundidad de sabor, sin embargo, no depende del tiempo activo en la cocina, sino del reposo.

  • Sofrito base: cebolla, ajo y tomate a fuego medio hasta concentrar.
  • Calamares limpios en aros o trozos, saltados brevemente.
  • Garbanzos ya cocidos y caldo de pescado, hervor final breve.
  • Reposo de una noche: la preparación gana cuerpo y sabor al recalentarse.

El día siguiente como estrategia, no como descuido

Prepararlo la noche anterior y recalentarlo al mediodía es una decisión práctica. Las legumbres absorben el caldo, los sabores se asientan y la textura no se pierde si el recipiente es hermético. En un menú semanal pensado para llevarse al trabajo, ese guiso funciona mejor al segundo día que en el momento en que se cocina.

La receta admite reemplazos dentro del universo de los cefalópodos sin alterar el resultado. La sepia aporta una textura más firme y un sabor algo más marcado; los chipirones, más pequeños, se cocinan en menos tiempo y quedan tiernos si no se pasan de calor. Tres caminos que conducen al mismo plato.

Desde el punto de vista nutricional, la combinación reúne proteína vegetal de la legumbre con proteína magra del marisco y un tenor graso mínimo. Es, en términos simples, una de las preparaciones más equilibradas del repertorio mediterráneo.

GG
Graciela GilPolítica y gestión pública

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