Independiente cerró el grupo con una derrota pero ya piensa en lo que viene
El equipo de Oliva cayó ante Mogi Basquete por la Liga Sudamericana, pero llega a cuartos con dos victorias previas y la cabeza puesta en el debut de la Liga Nacional ante Ferro, el 8 de octubre.
Les cuento de primera lo que se vivió en el Gigante de la Ruta 9: Independiente de Oliva perdió frente al brasileño Mogi Basquete, pero esa caída no le quitó el sueño. ¿Por qué? Porque el conjunto de Martín González ya tenía el pasaporte a cuartos de final de la Liga Sudamericana sellado desde los partidos anteriores. Llegó a esta última fecha con la clasificación en el bolsillo y, aun así, salió a la cancha a competir.
El balance final del Grupo A fue de dos triunfos y una derrota. Traducido a lo que nos interesa como hinchas: el equipo hizo los deberes cuando debía hacerlos. Los dos primeros encuentros le dieron la tranquilidad de jugar este último partido sin la presión de depender de un resultado. Es como cuando en el trabajo presentás el informe antes de la fecha límite y el último día lo usás para terminar de pulir detalles: la carga ya pasó.
Una noche en la que la pelota no quiso entrar
Lo que se vio en la cancha fue un Independiente que no encontró el aro con la misma efectividad de los partidos previos. Convirtió apenas uno de veinte intentos de triples y terminó con un 36% en tiros de doble. Son números que, a la vista de cualquier entendido, explican el desenlace. Cuando un equipo falla desde lejos y tampoco convierte con regularidad cerca del cesto, el rival se le hace un muro.
Y ese muro lo levantó Mogi. La defensa brasileña trabajó durante los cuarenta minutos para quitarle al local las opciones de lanzamiento cómodo. No le regalaron ni una grieta. Durante el primer cuarto, Independiente pasó casi siete minutos sin poder anotar, una sequía que recién cortó Agustín Pautasso. Mientras tanto, Mogi se fue al cierre de los primeros diez minutos ganando 19 a 8, una diferencia que ya marcaba el rumbo.
Para el descanso, la brecha había crecido hasta el 42 a 24. El entretiempo llegó con la sensación de que la diferencia iba a ser difícil de revertir. Después del vestuario, Independiente intentó lo que pudo, pero no encontró la reacción que cambiara la historia. Mogi sostuvo su plan de juego, repartió el goleo entre distintos anotadores y se llevó una victoria con la que cerró su participación en el grupo.
La mira ya está en la Liga Nacional
Ahora bien, ¿qué viene después de la Sudamericana? El próximo compromiso de Independiente ya no tiene olor a torneo internacional. El jueves 8 de octubre el equipo recibe a Ferro en el Gigante de la Ruta 9, por la primera fecha de la Liga Nacional. Es decir, cambia la camiseta de competencia, pero no la localía ni la ilusión del público de Oliva, que se prepara para acompañar al equipo en un calendario que recién empieza a tomar temperatura.
Charlé con Lucas, un becario que sigue al club desde las formativas, y me dijo algo que me parece representativo del momento: "Sabíamos que este partido era para ver dónde estamos parados, más que para ganar. Lo importante es que en los dos primeros partidos hicimos el trabajo y ahora viene la Liga, que es lo que todos queremos jugar". Una mirada lúcida de alguien que conoce el día a día del club.
¿Y eso para qué sirve? Para entender que Independiente cerró una etapa internacional con el objetivo cumplido y que la derrota final no empaña lo hecho. Las dificultades ofensivas del último partido dejan, eso sí, una tarea para el cuerpo técnico: encontrar variantes para que el equipo no dependa de una sola mano cuando los triples no entran. La Liga Nacional, con su calendario largo y exigente, suele castigar a los equipos que se quedan sin respuestas. La pregunta que sobrevuela el Gigante de la Ruta 9 es si el equipo podrá sumar variantes antes del debut del 8 de octubre. Por ahora, lo que queda claro es que la clasificación a cuartos ya está en el bolsillo y que el desafío inmediato pasa por otro torneo.
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