La despedida del taller y la promesa de volver con la Honda hasta Alaska
Nicolás Poblet tiene 39 años, vive en Neuquén y liquida su negocio mecánico para recorrer América de punta a punta en una moto urbana. La aventura arranca en noviembre por la Carretera Austral y se extenderá entre un año y medio y dos años, con la comunicación con su hijo Benjamín como única preocupación.
A Nicolás Poblet le quedan menos de tres semanas en el lugar que fue su vida entera durante años. Lo veo en su taller, en Neuquén, ordenando herramientas, desarmando estantes y atendiendo los últimos autos que le llegan antes de cerrar definitivamente las puertas. Tiene 39 años, unaHonda Navi todavía sin estrenar en el garaje y un mapa mental que ya no pasa por la Patagonia central sino por Ushuaia, por la Carretera Austral, por Centroamérica y, si todo sale como lo imagina, por la última curva antes de Alaska. El 11 de octubre cumple 40 y, pocas semanas después, se sube a la moto y no tiene fecha de regreso.
La decisión no es impulsiva ni improvisada. Poblet viene masticándola desde hace años, mientras su hijo Benjamín crecía y la idea de ausentarse se volvía cada vez más difícil de justificar. Hoy Benjamín tiene 17, mayor independencia, y entre padre e hijo hubo una conversación larga que terminó en un acuerdo: este es el momento. El dinero de la venta del taller queda para el chico; el viaje, según le contó a este portal, lo piensa financiar con algunos ahorros y con ingresos que espera generar durante el recorrido. No hay presupuesto cerrado, no hay sponsoreos confirmados y no hay más red de contención que una carpa, un bidón extra de nafta y un dispositivo Starlink para no perder el contacto.
Una moto que no fue pensada para esto, y por eso la eligió
La Honda Navi no es una moto de grandes aventuras. Es una moto urbana, chica, pensada para moverse en ciudades, con un motor pequeño y una velocidad crucero razonable. Eso, lejos de disuadirlo, fue lo que terminó de convencerlo. Poblet, que es mecánico y conoce la máquina al detalle, la quiere justamente porque no fue diseñada para atravesar un continente: piensa ir a unos 60 kilómetros por hora, detenerse donde le llame la atención el camino y resolver él mismo la mayoría de los desperfectos técnicos que aparezcan. Calcula que alrededor del 90 por ciento de las noches las pasará acampando, al costado de la ruta o donde encuentre un lugar seguro para plantar la carpa. No carga con una lista rígida de paradas ni con reservas hoteleras; carga con lo justo.
- Cruza a Chile por la Patagonia y baja por la Carretera Austral hasta Ushuaia, el punto más al sur del recorrido.
- Desde Ushuaia sube por Argentina siguiendo la Ruta 40 y continúa hacia Bolivia.
- Atraviesa Centroamérica y avanza por Norteamérica hasta llegar a Alaska.
- La duración estimada es de entre un año y medio y dos años, aunque admite que puede variar según lo que encuentre en el camino.
- Documenta todo en un canal de YouTube y una cuenta de Instagram bajo el nombre Astronavi.
Antes de subirse a la moto, Poblet liquidó o está liquidando casi todo lo que tenía en Neuquén. El taller está en venta; lo que obtenga de la operación será para su hijo. La moto la comprará con parte de esos fondos y la idea es que el viaje se sostenga con lo que genere en el camino: arreglos mecánicos a otros viajeros, tareas puntuales en pueblos por los que pase, lo que vaya apareciendo. No es un plan de marketing ni una búsqueda de épica; es, me dice, la forma que encontró de hacerse tiempo después de años en los que el tiempo se lo llevaba el taller.
Lo único que le preocupa es hablar con Benjamín
Durante años, lo que frenó a Nicolás no fue el miedo al camino ni la falta de dinero. Fue la edad de su hijo. Ahora que Benjamín tiene mayor autonomía, hubo acuerdo familiar y hasta la posibilidad, todavía abierta, de que el chico tome un avión hasta algún punto del recorrido y compartan una etapa juntos. Para mantener el vínculo a distancia, Poblet invirtió en un dispositivo Starlink que le permita tener conexión satelital en lugares donde el celular no llega. Lo dijo con una frase que se le nota sentida: "Lo único que realmente me preocupa en el viaje es poder mantener la comunicación con él".
Poblet abrió un canal de YouTube y una cuenta de Instagram bajo el nombre Astronavi con una idea muy concreta: no quiere mostrar solamente los paisajes soñados ni los atardeceres perfectos. Quiere mostrar los lugares, sí, pero también los encuentros inesperados y, sobre todo, los días en los que nada salga como lo había planeado. Le pregunto qué hace si la moto se rompe en medio de Bolivia sin señal y me responde, medio sonriendo, que para eso es mecánico. Le pregunto qué hace si Benjamín lo necesita de urgencia y me responde, sin sonreír, que por eso lleva el Starlink.
Para los lectores que estén pensando en algo parecido, hay algunas cosas concretas que se pueden hacer desde casa. Primero, mirar los contenidos de Astronavi cuando empiecen a aparecer: son el registro en vivo de una decisión que afecta a toda una familia. Segundo, si conocen a alguien que haya hecho un viaje largo en moto por América, compartir la experiencia en los comentarios sirve para que Nicolás y otros que estén planeando algo similar tengan más datos de los que tuvieron los pioneros. Y tercero, si hay un hijo o una hija adolescente en casa, abrir la conversación sobre tiempos, ausencias y formas de mantener el vínculo, que es exactamente lo que hicieron Nicolás y Benjamín antes de que la Navi arrancara.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
San Juan Byte