Neuquén rediseña su mapa de conexiones: vuelos a pueblos chicos, un aeropuerto multimodal y un corredor turístico de 700 kilómetros
La provincia avanza con nuevas rutas aéreas, la renovación del aeropuerto capitalino y el llamado Camino de la Fe, una traza que unirá veinte localidades y veinte lagos patagónicos. La apuesta es que la oferta de servicios esté lista antes de que se terminen las obras.
Cuando la profesora Marta Roldán, docente de la escuela primaria de Villa Pehuinia, les contaba a sus alumnos cómo era viajar hasta Buenos Aires, sabía que para muchos de ellos el camino empezaba en un colectivo de varias horas y terminaba, casi siempre, con un cambio de avión en un aeropuerto lejano. Hoy, mientras prepara la vuelta a clases en la comunidad mapuche donde enseña, Marta se anota entre los vecinos que miran con atención los anuncios que llegan desde la capital neuquina: por primera vez, la provincia trabaja en un plan que podría acercar por aire a pueblos que hasta ahora dependían casi exclusivamente de la ruta.
El movimiento es oficial y lo encabeza el gobernador Rolando Figueroa, que en distintos actos públicos confirmó que el Ministerio de Obras provincial impulsa un esquema de conectividad integral. La idea madre, según detallaron fuentes del Ejecutivo neuquino, es articular tres frentes al mismo tiempo: la modernización del aeropuerto Presidente Perón, en la ciudad de Neuquén, la apertura de nuevas rutas aéreas hacia destinos del interior y la pavimentación de corredores turísticos que hoy solo son huellas de ripio, entre ellos el llamado Camino de la Fe.
Un hub con hotel, terminal de micros y estación de tren
El primer punto de la agenda es el aeropuerto capitalino. El gobierno neuquino anunció que busca incorporar unos cien millones de dólares para transformar la terminal en un nodo de transporte multimodal, donde los viajeros puedan combinar avión con colectivos urbanos, micros de larga distancia e incluso un servicio ferroviario, todo dentro del mismo predio. Para eso lanzará en los próximos días un concurso nacional de diseño del llamado hub integrado, que contempla también la construcción de una terminal de ómnibus y un hotel dentro del complejo aeroportuario.
El segundo eje es netamente terrestre. De acuerdo con los datos del Ministerio de Obras de la provincia, Neuquén ejecuta en la actualidad obras de pavimentación en alrededor de mil cincuenta kilómetros de rutas. Dentro de ese paquete se destaca el Camino de la Fe, un corredor de 700 kilómetros que cruzará la provincia de norte a sur y que, cuando esté terminado, conectará seis pasos internacionales pavimentados con Chile, veinte localidades argentinas y veinte lagos patagónicos. La traza, además, incluye tendido de fibra óptica a lo largo de cada kilómetro construido, lo que promete llevar conectividad también a los pueblos más chicos del interior.
La apuesta tiene una lógica que el propio gobierno repite cada vez que presenta el plan: la idea es que la oferta turística esté montada antes de que se terminen las rutas. Es decir, que cuando un viajero llegue a un lago hoy aislado, ya encuentre alojamiento, gastronomía y transporte organizados. Para eso, las inversiones privadas del sector se promueven en paralelo a las obras públicas, una decisión que el Ejecutivo neuquino justifica en la necesidad de evitar inauguraciones de asfalto sin servicios alrededor.
Para quienes están pensando en organizar un viaje a la Patagonia neuquina, el panorama empieza a cambiar, aunque sea de a poco. Primero se notará en las rutas internas, con tramos que pasan de tierra a asfalto; después, en la aparición de vuelos directos a destinos turísticos como Villa Pehuinia-Moquehue; y más adelante, en un aeropuerto capitalino pensado como punto de combinación con colectivos, autos y, eventualmente, tren. Como tantas veces en la Patagonia, la transformación llega de a kilómetros, pero el rumbo, esta vez, parece estar marcado en los planos.
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