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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Plottier se prepara para multiplicar al sauce que muchos miran sin ver: el Criollo

Un taller gratuito y semanal en el CFPA Nº 1 enseña a reconocer y reproducir al único sauce nativo de Argentina, con práctica desde el primer día y la meta de devolver plantas al territorio.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 4 min
Plottier se prepara para multiplicar al sauce que muchos miran sin ver: el Criollo

Lo cuento desde el primer minuto porque me parece lo más fuerte de esta historia: cada vez que Julián Basile, técnico forestal, sale a caminar por la ribera de los ríos que cruzan la región, se cruza con sauces enormes, copiosos, cargados de historia, y muy poca gente sabe que está mirando al único sauce que puede llevar con orgullo el rótulo de argentino. Esa ignorancia, que no es mala leche sino pura costumbre, es la que el martes 8 de septiembre empieza a combatirse en Plottier con un taller gratuito que me parece una pequeña gran noticia para la educación técnica y para la biodiversidad de la Patagonia.

El dato oficial lo tengo del propio Centro de Formación Profesional Agropecuario Nº 1: la capacitación se llama, sin vueltas, reproducción del Sauce Criollo, lleva por nombre científico Salix humboldtiana y está pensada para que un vecino de a pie pueda aprender a identificar la especie y, sobre todo, a multiplicarla. Los encuentros son todos los martes, de 16 a 18, en la sede que la institución tiene sobre Ruta 22, kilómetro 1232, y la coordinación académica corre por cuenta del propio Basile y de la ingeniera agrónoma Gabriela Sotera.

Un programa que va de la teoría al estaquero, en un mismo día

Me gusta detenerme en cómo está armado el cronograma porque ahí se nota la intención pedagógica. La primera jornada arranca con una clase teórica para entender las particularidades de la especie y, casi sin respiro, pasa a la práctica: recolección de estacas, armado de un estaquero y seguimiento del proceso de enraizamiento. También se programó la observación de la planta en flor, una instancia clave para que los participantes aprendan a reconocerla cuando la tengan enfrente en el monte o a la vera de un río y no vuelvan a confundirla con sauces extranjeros que, siendo muy bellos, no cuentan nuestra historia.

  • Identificación del Salix humboldtiana en el territorio, con énfasis en su floración como rasgo distintivo.
  • Recolección de estacas y armado de un estaquero para multiplicar la especie.
  • Seguimiento del proceso de enraizamiento hasta obtener plantas listas para llevar al campo.
  • Consolidación de un estaquero permanente que funcione como unidad didáctico-productiva dentro del CFPA.
  • Devolución de las plantas obtenidas a acciones de plantación y recuperación en la región.

La iniciativa tiene, además, una pretensión que me parece valiosa y que vale la pena leer con cuidado: el CFPA Nº 1 no piensa en el taller como un evento aislado, sino como el punto de partida de una unidad didáctico-productiva estable. En criollo, eso significa que la idea es que el aprendizaje y la producción de plantas convivan de manera sostenida, que cada martes se sumen estacas al estaquero y que, cuando llegue el momento, esas plantas terminen en manos de escuelas, municipios o productores que quieran sumar árboles nativos a su paisaje.

El respaldo técnico existe y no es improvisado. El INTA viene desarrollando en la Patagonia experiencias de rescate del Sauce Criollo basadas en propagación vegetativa y en el uso de estaqueros, una línea de trabajo que en Río Negro, durante 2026, se tradujo en jornadas con escuelas y en acciones de plantación en varias localidades. No es una experiencia exótica: es una tradición técnica que ahora encuentra en Plottier un nuevo eslabón y que, por las características del CFPA, puede sumar a jóvenes que están eligiendo oficios vinculados al cuidado del ambiente.

La convocatoria está abierta a vecinos, productores, estudiantes, organizaciones e instituciones que quieran sumarse. No hace falta ser experto, ni tener un campo ni un tractor: alcanza con las ganas de aprender algo que después, en el patio de la casa, en una plaza del barrio o en la costa de un río, puede transformarse en un árbol. Y acá viene lo que más me gusta subrayar, porque en el fondo es lo que une a esta nota con cualquiera que esté leyendo del otro lado de la pantalla.

Lo que se puede hacer desde casa

Si te interesa el tema, anotate los martes de 16 a 18 y acercate por la sede del CFPA Nº 1 sobre Ruta 22, kilómetro 1232, en Plottier. Mientras llega el encuentro, una tarea simple pero concreta: empezar a observar los sauces que tenés cerca, fijarte en la forma de las hojas, en la copa, en el porte, y prestar atención a la floración cuando llegue la temporada. Cuando sepas reconocer al Criollo, podrás cuidarlo, defenderlo frente a una poda innecesaria o, si te animás, reproducirlo en casa con la misma técnica de estacas que se enseñará en el taller. Una planta de Sauce Criollo llevada al barrio no es un adorno: es la continuidad de un patrimonio natural que, hasta ahora, venía pasando desapercibido.

MM
Marina MoralesEducación y tecnología

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