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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Ridley Scott vuelve a sentarse en la cabina de mando de Alien y deja a Sayagues afuera del reparto

El director británico reescribe el guion de la próxima entrega, descarta la secuela de Romulus y empuja a la franquicia de vuelta hacia David, el androide que Michael Fassbeder dejó en suspenso en Covenant

GG
Graciela GilPolítica y gestión pública · · lectura 5 min
Ridley Scott vuelve a sentarse en la cabina de mando de Alien y deja a Sayagues afuera del reparto

El pasillo del noveno piso de un estudio de Hollywood vuelve a tener a un conocido: Ridley Scott camina otra vez hacia la sala de guionistas con la carpeta de Alien bajo el brazo. El director británico, que en 1979 cambió para siempre la historia del cine de ciencia ficción con la primera entrega de la saga, confirmó en una entrevista con el medio francés AlloCiné que está reescribiendo el libreto de la próxima película y que, de manera abrupta, volvió a involucrarse en el proyecto.

“Estoy reescribiendo la nueva película de Alien. De hecho, de repente vuelvo a estar involucrado. La que salió el año pasado fue... bueno, está bien. Creo que necesita algo de ayuda, así que estoy de vuelta.”Ridley Scott, director de Alien (1979)

Un cambio de planes que sacude la continuidad de la franquicia

La decisión de Scott no es un guiño nostálgico: es un golpe de timón que redefine la ruta de la saga para los próximos años. El proyecto que hasta hace pocas semanas lideraba el guionista y director Rodo Sayagues, pensado como continuación directa de Alien: Romulus, queda desplazado del mapa. Sayagues, colaborador histórico del uruguayo Fede Álvarez, venía trabajando en la secuela como director y coguionista desde el estreno de la película de 2024.

En su lugar, Scott propone retomar el hilo narrativo de Alien: Covenant, la entrega de 2017 que cerró sin resolver el arco del androide David. La elección es tan concreta como reveladora: el director inglés prefiere reconstruir el rompecabezas que él mismo dejó inconcluso antes que continuar la línea abierta por Álvarez y Sayagues. Y lo dice con una fórmula que ya se volvió marca registrada de su relación con las continuaciones de su propia saga.

  • Alien: Romulus (2024) fue dirigida por Fede Álvarez y producida con participación de Scott, que figuró como productor ejecutivo.
  • Alien: Romulus 2 iba a ser escrita y dirigida por Rodo Sayagues, coguionista de la primera entrega y socio creativo de Álvarez.
  • Alien: Covenant (2017) dejó abierto el arco del androide David, interpretado por Michael Fassbender, cuya síntesis final quedó fuera de la sala de montaje.
  • Scott adelantó que su nueva Alien retomará a David y lo llevará a confrontar la megalomanía que ya anticipaba el título que eligió para describirlo: Ozymandias, el faraón que Shelley convirtió en advertencia sobre el poder desmedido.

La cita textual sobre David merece ser leída con atención. Cuando Scott dice que el personaje de Fassbender se cree Ozymandias está fijando el eje temático de la próxima película: un ser sintético que se imagina a sí mismo como la cima de una civilización que él mismo ayudó a destruir. Es la clase de declaración que en una nota de producción se descartaría como capricho de autor, pero que en la filmografía de Scott suele anticipar la estructura entera del filme. La saga Alien, desde Alien hasta Prometheus, se construyó sobre la hybris de quienes se creen autorizados a decidir qué vida merece y qué vida no.

El movimiento sorprende también por el contraste con el Scott de 2024. Cuando se estrenó Alien: Romulus, el director felicitó públicamente a Álvarez con palabras elogiosas y se presentó como padrino distante del proyecto. Su giro posterior, sumado a la descripción de la película de 2024 como un trabajo al que hay que ayudar, deja a Sayagues sin película, a Álvarez sin continuación asegurada y a la franquicia otra vez subordinada a la voluntad creativa de su creador original.

La plata y el poder creativo detrás de la decisión

Detrás del anuncio hay una cuestión que las notas de cine suelen pasar por alto: la ingeniería presupuestaria de las grandes franquicias. Alien: Romulus fue un éxito moderado de taquilla para la franquicia, con una recaudación global cercana a los 350 millones de dólares sobre un presupuesto estimado de unos 80 millones, según los reportes públicos de la industria. La secuela de Sayagues, en ese marco, era financieramente viable y comercialmente lógica: el público había respondido y el personaje de Andy esperaba continuidad. Pero Scott, como productor y custodio del universo desde Prometheus, conserva el poder de veto sobre cualquier derivación. Reabrir Covenant y reescribir el guion desde cero implica reiniciar el calendario de desarrollo y, sobre todo, redirigir el dinero hacia un proyecto nuevo sin garantía de estreno.

El dato no es menor: cada vez que Scott intervino en la saga, el costo de producción se disparó. Covenant cerró con un presupuesto superior a los 97 millones de dólares, y las estimaciones para un filme con los requisitos visuales de una producción ambientada en el universo Alien hoy superan holgadamente los 120 millones antes de marketing. Quien termine financiando esta nueva entrega, sea 20th Century Studios o el esquema de Disney tras la compra de los activos de Fox, deberá convalidar esa planilla.

La saga Alien lleva más de cuatro décadas generando secuelas, precuelas y derivados con resultados de público dispares. El regreso de su creador original al guion abre interrogantes sobre qué lugar ocuparán los personajes y la línea narrativa de Romulus dentro del universo que Scott pretende reconstruir. Por ahora, Sayagues calla y Álvarez mira desde el banco de suplentes.

La incógnita de fondo es también una pregunta sobre el método. Scott no llegó a Hollywood para dirigir franquicias corporativas: llegó para rodar Gladiator, Blade Runner, Black Hawk Down y, cuando quiso, una película de monstruos en el espacio exterior que nadie le había pedido. Su retorno al guion de Alien no es una operación de nostalgia: es la ratificación de que la franquicia sigue siendo su propiedad privada, y que cualquier plan de continuidad que no lo tenga en el centro será subordinado a su próxima idea. La responsabilidad creativa, para bien o para mal, lleva el nombre de Ridley Scott.

GG
Graciela GilPolítica y gestión pública

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