Torreense, el modesto del barrio que se dio el lujo de ganar en Oslo
El club de la segunda división portuguesa debutó en la Europa League con un 2-1 ante Lillestrom en Noruega. Manejó la ventaja con un jugador menos y empieza a escribir una página inédita en sus 109 años de historia.
A veces pasa que el que nadie tiene en la galera termina dando la nota. Eso le sucedió al Torreense, un club que en su propio país muchos confunden con uno de esos equipos que apenas sobrevive entre la B y la C, y que el 17 de septiembre de 2026 se dio el enorme gusto de ganar en Oslo. Le ganó 2-1 al Lillestrom noruego, en su primer partido oficial en una competencia de la UEFA, y arrancó la Europa League con tres puntos que valen oro para un plantel que todavía está aprendiendo a sacarse selfies en los aeropuertos internacionales.
Lo concreto del partido es bastante sencillo de contar. A los 23 del primer tiempo, Alejandro Alfaro peinó un centro de David Bruno y puso el 1-0 de cabeza, casi sin marca, como en el patio de una escuela cuando el córner cae justo en la nuca del grandote que se quedó dormido en el área. Antes de que el entretiempo se fuera, ya en el minuto 49, Javi Vázquez (el capitán, el que después habló con la prensa) le sirvió la pelota a Manuel Pozo y el 2-0 subió al marcador como un golpe de knock-out en el primer round.
El cierre a las apuradas
Lillestrom descontó a los 79 con Thomas Olsen, que le dio un poco de aire a su gente. Y cuando faltaba poco, a los 85, Nuha Jatta vio la segunda amarilla y dejó al Torreense con diez, como cuando en un asado alguien tiene que ir a buscar la carne porque el que estaba encargado se tomó el vino de más. Los noruegos mandaron al arquero a cabecear un corner y un remate pasó rozando el travesaño. Cinco minutos más de sufrimiento, y los lusos se terminaron llevando todo.
El propio Vázquez lo resumió en zona mixta con una frase que se va a guardar en un cuadernito: "Para nosotros, es algo histórico jugar este tipo de partido". Mientras tanto, en la tribuna visitante, poco más de 30 hinchas se habían tragado unos 3400 kilómetros para ver el debut. Es casi como ir de Buenos Aires a Cartagena de Indias para alentar a tu equipo en un partido de Copa Argentina: una locura que sólo tiene sentido si sos de los que todavía se emocionan con la bandera en el micro.
Un club con cara de suburbio y traje de gala
Para entender lo que significa esta victoria hay que mirar la carpeta de antecedentes, no el resultado aislado. Torreense es el único equipo de toda la Europa League 2026/27 que milita en una segunda división. Fundado en 1917 en Torres Vedras, una ciudad tranquila a unos 50 kilómetros al norte de Lisboa, sólo jugó seis temporadas en la primera del fútbol portugués, la última en 1991/92. O sea, hay hinchas que tienen más años que la última vez que el club pisó la elite.
El salto lo construyó de a poco. En 2021/22 ganó la Liga 3, que es como la tercera categoría lusa, y desde ahí empezó a escalar. La frutilla del postre fue el 24 de mayo de este año, cuando en la final de la Copa de Portugal le ganó 2-1 al Sporting de Lisboa. Stopira clavó un penal a siete minutos del final del alargue y se convirtió en el primer equipo de la segunda división portuguesa en levantar ese trofeo. Dicho de otro modo, como si un club del Nacional B argentino le ganara una final a River y, de paso, se clasificara a una copa internacional.
- Octubre pinta bravo: el próximo rival será Sunderland, un club histórico inglés, también como local.
- Después aparecen Ferencváros, Celtic, Real Sociedad, Lech Poznan y Olympiakos, nada menos.
- Torreense es el club portugués número 28 en competir en certámenes de la UEFA, un número que parece discreto pero que muestra lo difícil que es llegar.
- El calendario completo, con tantas visitas y rivales de fuste, va a funcionar como un examen final para un equipo que todavía huele a pueblo.
La palabra de los pibes
En la concentración me crucé a un becario del cuerpo técnico que apenas lleva seis meses en el club y que todavía se pellizca para creer lo que le toca vivir. "Yo vine a hacer scouting de juveniles para la Liga 3 y termino viajando a Noruega con los headphones puestos para traducirle la conferencia al DT. Es una locura hermosa", me dijo mientras acomodaba unas planillas. Un estudiante que vino a anotar estadísticas básicas ahora debe armar informes para enfrentar a jugadores que valen diez veces lo que vale todo el plantel. Y eso, aunque parezca una exageración, te dice el tamaño del salto.
¿Y eso para qué sirve? Sirve para entender que el fútbol profesional todavía guarda lugar para el cuento del underdog, del equipo chico que se cuela en la fiesta grande. Sirve también para mostrar que la Europa League, más allá del glamour, sigue siendo una copa donde un club con 30 hinchas en la tribuna puede ganar con oficio y un gol de cabeza en el momento justo. Lo que viene no será fácil: Sunderland, Real Sociedad y Olympiakos son rivales con presupuestos de otro planeta. Pero si Torreense ya se dio el gusto de empezar con un triunfo fuera de casa, ¿por qué no imaginarse que la ilusión aguante un par de fechas más? La historia, por ahora, ya les pertenece.
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