Un museo sin carteles en el corazón de la Quebrada jujeña, donde la luz y el adobe hacen el resto
En la Puna de Jujuy, a 2.700 metros de altura, funciona desde 2012 un museo dedicado por entero a la fotografía argentina y latinoamericana. Sin señalización ni publicidad, su fundador, el fotógrafo Lucio Boschi, apostó por un modelo silencioso que igual atrae a visitantes de todo el país y sostiene un programa gratuito de formación para jóvenes de las provincias.
Lo conocí por una casualidad que vale la pena contar. Carla tiene 14 años, vive en Maimará y cursa el secundario en una escuela rural del departamento de Tilcara. Una tarde de 2023, mientras volvía caminando por la ruta 9, vio una puerta abierta entre los cerros y se acercó. Hoy, cada sábado, participa de un taller gratuito de fotografía en ese mismo lugar, y sus imágenes ya forman parte de una muestra colectiva que viajó a Buenos Aires. El sitio se llama Museo Entre los Cerros (MEC) y queda en la Quebrada de Huichaira, frente a Tilcara, a 2.700 metros de altura. Y, como le pasó a Carla, no hay un solo cartel en el camino que lo anuncie.
Esa ausencia de señalización es, en sí misma, una declaración de principios. El MEC funciona con el reconocimiento del Ministerio de Cultura de la Nación como espacio cultural y recibió, en distintas etapas, aportes del programa Mercados de Industrias Culturales Argentinas (MICA) y de fondos provinciales de fomento a la artes visuales. Aunque no tiene cartel desde la ruta, el museo integra el circuito cultural jujeño y figura en los mapas turísticos oficiales que distribuye la Secretaría de Turismo de Jujuy en sus oficinas de Tilcara y Purmamarca.
Una construcción de barro que se confunde con el paisaje
El fundador es Lucio Boschi, fotógrafo de 60 años nacido en la provincia de Buenos Aires, que llegó a la zona hace más de dos décadas siguiendo el curso del río Huichaira. Le llamó la atención una formación natural entre los cerros, compró el terreno y levantó primero una casa de adobe. Con los años, esa construcción se transformó en el museo. La arquitectura es de tierra apisonada, con techos de caña y cerramientos que dejan filtrar la luz de la quebrada. Esa decisión técnica no es decorativa: la luz natural entra a las salas en distintos tonos a lo largo del día, y el entorno —los cerros, el cielo, los colores de la Puna— forma parte de la experiencia tanto como las fotografías colgadas en las paredes.
La colección permanente reúne obras donadas por figuras centrales de la fotografía argentina y latinoamericana: Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd, entre otros. Para conseguir esas piezas, Boschi no contrató curadores ni armó campañas: escribió cartas a colegas y apeló a los contactos que había cultivado durante años de trabajo internacional, en galerías de Europa y América. La respuesta, cuenta, fue unánime. Todos dijeron que sí.
Sin publicidad, pero con público
Al principio no llegaba nadie. Esa fue la otra apuesta de Boschi: convencido de que el museo tenía que ser descubierto, eligió no invertir en difusión. Los primeros visitantes fueron, justamente, los chicos de la escuela vecina, como Carla. Después vinieron guías locales, grupos de fotógrafos amateurs, y, con el tiempo, curadores y directores de museos internacionales de primer nivel, que se enteraban por el boca a boca del circuito artístico regional.
Qué ofrece hoy el MEC
- Biblioteca especializada en fotografía argentina y latinoamericana, abierta a la consulta.
- Talleres y residencias artísticas para fotógrafos de todo el país.
- Programa gratuito de formación orientado a jóvenes de las provincias, con becas de alojamiento y materiales.
- Espacio de encuentro para la comunidad local, con actividades abiertas durante todo el año.
Para visitarlo, conviene ir con tiempo: las salas tienen luz natural, bancos para detenerse y un ritmo que invita a caminar despacio, como quien recorre una exposición al aire libre. El acceso más práctico es por la ruta 9 desde Tilcara; el GPS puede no estar actualizado en los tramos finales de los caminos del cerro, así que preguntar en el pueblo suele ser la mejor guía.
Si te interesa la fotografía y vivís en una provincia alejada de los grandes centros culturales, vale la pena saber que el MEC abre convocatorias a su programa gratuito de formación dos veces por año, en marzo y en agosto. Las inscripciones se anuncian en la página del museo y en las redes de la Secretaría de Cultura de Jujuy. También podés escribir directamente al museo para proponer una visita o interiorizarte sobre las residencias artísticas, que admiten postulaciones de todo el país. A veces, como me enseñó la historia de Carla, los hallazgos más importantes están en los lugares donde nadie te dice que mires.
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