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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Una estancia centenaria en Chubut invita a caminar la estepa y mirar el mar sin apuro

A 50 kilómetros de Puerto Madryn, Las Charas combina avistaje de ballenas desde la costa, caminatas interpretativas y la visita a un casco fundado en 1924 que ya dejó atrás las ovejas para recuperar la vegetación.

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Marina MoralesEducación y tecnología · · lectura 4 min
Una estancia centenaria en Chubut invita a caminar la estepa y mirar el mar sin apuro

A medio camino entre la meseta patagónica y el golfo Nuevo, una estancia de casi cien años abre sus tranqueras para que los visitantes se acerquen a las ballenas sin necesidad de embarcarse. Hasta ese rincón de Península Valdés llega, por ejemplo, María Laura, una docente de Buenos Aires que cada año organiza una salida con sus alumnos de secundaria: cuenta que lo que más los sorprende no es ver los animales desde el agua, sino descubrirlos desde los acantilados, en silencio, como si el mar les estuviera contando un secreto.

El establecimiento se llama Las Charas y está ubicado a unos 50 kilómetros de Puerto Madryn, en la provincia de Chubut, con acceso por asfalto hasta la entrada y luego cinco kilómetros de camino de tierra hasta el casco principal. El dato oficial surge del Ministerio de Turismo de Chubut, que lo incluye dentro del circuito de prestadores habilitados en el Área Natural Protegida Península Valdés, una de las principales reservas de fauna marina del litoral atlántico argentino.

Un programa pensado para mirar, caminar y aprender

La propuesta articula tres ejes: observación de fauna desde la costa, caminatas interpretativas por la estepa con guías naturalistas y recorridas por los restos óseos de ballenas que quedaron integrados al paisaje de la Bahía de las Ballenas. Para quienes tengan el día entero, existe una salida llamada Costa de Gigantes que arranca a las 8.30 y suele terminar cerca de las 16, con la opción de sumar una navegación en Puerto Pirámides. Este programa se extiende, según informó el establecimiento, hasta el 15 de octubre.

  • Avistaje de ballenas desde la costa, en la Bahía de las Ballenas, sobre el golfo Nuevo.
  • Caminata interpretativa por acantilados de hasta 15 metros, con restos óseos de ballenas como escenario.
  • Visita a una colonia de lobos marinos observable todo el año, con una duración de cuatro a cinco horas.
  • Recorrido por el casco de la estancia con opciones de almuerzo o té con vista al golfo.
  • Navegación opcional en Puerto Pirámides para quienes quieran completar la experiencia desde el agua.

Cuánto sale y qué incluye cada propuesta

Para la salida Costa de Gigantes, las tarifas publicadas son de 225.000 pesos para adultos y 185.000 para menores de 12 años, sin considerar la entrada al Área Natural Protegida de Península Valdés. La navegación en Puerto Pirámides se ofrece como adicional, a 195.000 pesos por adulto con un 50% de descuento para menores de 12 años, y no incluye almuerzo. En el casco de la estancia, en tanto, funcionan alternativas gastronómicas que van desde un almuerzo completo hasta la merienda con tortas caseras, una opción frecuente para quienes, como María Laura, eligen quedarse un rato más antes de volver.

La estancia fue fundada en 1924 y se extiende sobre 7.328 hectáreas. Según explicó el propio Guillermo Paats, encargado de la gestión turística del lugar, en los últimos años se decidió retirar los alambrados que dividían las parcelas de la antigua hacienda ovina para favorecer la recuperación de la vegetación autóctona. Ese cambio le dio al campo una fisonomía más abierta y, a la vez, volvió más frecuente el encuentro con guanacos, choiques y otras especies de la estepa chubutense.

“Sacamos los alambrados para que la estepa se recupere y hoy los visitantes pueden caminar por un paisaje muy parecido al que encontraron los primeros habitantes de la zona.”Guillermo Paats, encargado de la gestión turística de Las Charas

Antes de emprender el viaje, conviene tener en cuenta algunos detalles prácticos que pueden marcar la diferencia. Quienes piensen ir desde Puerto Madryn deben calcular entre 35 y 40 minutos de viaje por asfalto hasta la entrada y luego unos minutos más por camino de tierra, por lo que conviene salir con tiempo y cargar combustible. Desde el establecimiento sugieren vestirse en capas, llevar calzado de trekking, gorra, anteojos de sol y protector solar, ya que el viento patagónico puede cambiar la sensación térmica en cuestión de minutos. También advierten que algunos tramos del recorrido, sobre todo en los acantilados, presentan pendientes que pueden resultar dificultosas para personas con movilidad reducida, por lo que es recomendable consultar antes de la visita.

Qué se puede hacer desde casa para preparar la salida

Antes de viajar, una forma sencilla de aprovechar la experiencia es leer con los más chicos los materiales didácticos que ofrece el propio portal de Península Valdés y repasar los ciclos migratorios de la ballena franca austral, que suelen concentrarse entre junio y diciembre. También ayuda ver documentales sobre la fauna marina del golfo Nuevo para que, al llegar a los acantilados, el avistaje no sea un espectáculo aislado sino la culminación de un aprendizaje empezado en casa. Y un consejo práctico: llevar una pequeña libreta para registrar fechas, especies avistadas y nombres de los guías, porque muchas veces, como le pasó a María Laura con sus alumnos, esa bitácora termina siendo el mejor souvenir del viaje.

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Marina MoralesEducación y tecnología

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